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jueves, 8 de agosto de 2024

La fractura social en Reino Unido: Un fracaso de las políticas de convivencia


Los recientes disturbios de extrema derecha en Reino Unido representan un evidente fracaso de las políticas de convivencia y una estrategia deliberada para fracturar la sociedad. Estos episodios de violencia antiinmigrante, que han arrasado el país en los últimos días, destacan la incapacidad de las políticas actuales para promover la integración y la cohesión social. Estos disturbios, que comenzaron como protestas antiinmigración organizadas en redes sociales, rápidamente degeneraron en ataques violentos contra edificios públicos y enfrentamientos con la policía.

En Plymouth, una multitud enfurecida causó estragos, dejando a varios agentes de policía heridos. En Rotherham y Tamworth, agitadores incendiaron hoteles que albergaban a solicitantes de asilo, poniendo en peligro a quienes buscaban refugio. Estos actos violentos, impulsados por una campaña de desinformación antiinmigrante, reflejan la creciente retórica antimigrante que ha permeado en el país en los últimos años. Estos eventos son un claro ejemplo de cómo la desinformación y el odio pueden desestabilizar comunidades y poner en peligro la convivencia.

El primer ministro Keir Starmer, en su primera crisis desde que asumió el cargo, ha condenado estos actos como "matonismo organizado y violento". Sin embargo, su liderazgo será puesto a prueba en cómo maneje la respuesta a estos disturbios. Starmer presidió su primera sesión COBRA, una reunión de emergencia de los organismos nacionales y los poderes del Estado, para debatir la respuesta a los desórdenes. La violencia estalló tras un ataque con arma blanca en Southport, donde murieron tres menores. La extrema derecha aprovechó este trágico incidente para difundir desinformación y movilizar protestas antimusulmanas y antiinmigrantes. La policía ha confirmado que el sospechoso no era inmigrante, desmintiendo las falsas afirmaciones que alimentaron la violencia.

Estos disturbios subrayan cómo la retórica de odio y la desinformación pueden desestabilizar comunidades y poner en peligro la convivencia. La respuesta de figuras políticas como Nigel Farage, quien condenó la violencia, pero criticó la "fractura de nuestras comunidades" debido a la inmigración, refleja una narrativa que solo agrava las tensiones. Esta narrativa de odio y división ha encontrado un terreno fértil en la creciente retórica antimigrante del país.

La decisión de permitir que figuras de extrema derecha como Tommy Robinson regresen a plataformas como X, donde continúan propagando mensajes de odio, es igualmente preocupante. Esto ha permitido que sus peligrosas y divisivas propagandas lleguen a millones de personas, exacerbando la situación. Joe Mulhall, director de investigación de Hope Not Hate, una organización benéfica contra el racismo y el fascismo con sede en el Reino Unido, declaró que el regreso de Robinson y figuras similares a X ha "dado lugar a que los simpatizantes de la ultraderecha puedan llegar de nuevo a millones de personas con su propaganda peligrosa y divisiva".

El primer ministro Starmer ha reafirmado su postura, condenando los actos de violencia como "vandalismo de ultraderecha". Sin embargo, figuras influyentes como Elon Musk han avivado aún más las llamas, sugiriendo que "la guerra civil es inevitable". Este tipo de declaraciones irresponsables solo sirven para inflamar las tensiones y añadir más combustible al fuego de la división social.

Los disturbios recientes no solo revelan un fracaso en las políticas de convivencia del Reino Unido, sino que también ilustran cómo la extrema derecha ha explotado estos fallos para dividir y fragmentar la sociedad. Es imperativo que el gobierno adopte medidas firmes para abordar las raíces de este odio y trabajar hacia una verdadera cohesión social. Esto incluye no solo la condena enérgica de la violencia y la retórica de odio, sino también la implementación de políticas que promuevan la integración y el entendimiento intercultural, combatiendo la desinformación y fomentando una narrativa de unidad y respeto mutuo.

 

Israel López Marín

Agosto de 2024

miércoles, 17 de enero de 2024

Carne para la picadora - Antolín Pulido

CARNE PARA LA PICADORA

Carne para la picadora

amasijo de trabajador

sangre para abonar su césped

bocas para vender el pienso

manos que trabajen

coños que paran

cerebros que vean televisión.

 

Carne para la picadora

corre, corre, pero en la rueda

edenes, cielos y paraísos

corre, corre más deprisa

más rápido, pero en la rueda.

 

Carne para la picadora

Niños para el colegio castrador de formación básica de sumisos

Carne para la picadora

Consumismo con espejitos de colores para niños de futuro incierto.

 

Carne para la picadora

Consumismo con hipotecas para niños de futuro certero

Carne de cañón

Carne para follarlas

Carne explotarlas

Carne paridora de mano de obra.

 

Carne para la picadora

Niños consumistas o niños explotados

Niños bendecidos por el pederasta

Divinos paraísos posmorten  para los mansos, obedientes  borregos

Vasallos sin alas que siempre creen que volar es una enfermedad

Disciplinados dóciles artos de pan.

 

Carne para la picadora

Con miles de pecados capitales de ancestros díscolos

Con miles de pecados originales y muchos finales.

 

Carne para las fieras

Carne barata para las alimañas de gustos refinados

Carne de pobre refinado pata ricos delicatesen

Carne de adolescentes para ricos y ricas sin escrúpulos

Picadoras Segadoras que decapitan cualquier brote de osadía

Picadoras inyectadoras de vacunas que previenen pensamiento.

 

Carne para la picadora

Norma de la norma antinorma, que ya está normalizada

Caos previsto, organizado y con beneficio… ¡la siempre banca gana!

Sí no los gano, los desoriento.

Sí no los regularizo, los despisto

Y no funciona, llamo a las drogas.


Carne para la picadora

Reverentes de manual

Los apacibles silencios de los cementerios

Hombres muertos que votan como buenos vasallos.

 

Carne para la picadora

Vicios enlatados

Para pobres deseosos de drogas

 

Carne para la picadora

Familia, herencia, tradición.

 

Carne para la picadora

Dioses, colegios e hipotecas.

 

Carne para la picadora

Edenes, Godotses y Loterías.

 

Carne para la picadora

Pancartas, pacifismos y proclamas.

 

Carne para la picadora

Nirvanas, edenes

Jardines y vergeles

Cielos, paraísos

Olimpos y amores con violines.


Carne para la picadora

Carne de clase media

Carne de media clase

Carne de pobre sólo para pienso de perros

Carne de sumisos

Carne normalizada

Carne certificada

Carne cebada

Carne vacunada

Con su código de denominación de origen.

 

Carne para la picadora

Modas, tendencias

Músicas y filosofías.

 

Carne para la picadora

Llora payaso

Que mi hijo quiere reírse.

 

 

 

 Antolin Pulido

8 de noviembre 2017

 

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Los Niños de Palestina: El impacto invisible del conflicto

 

La situación en Oriente Próximo, específicamente en Palestina, es desgarradora y exige una respuesta urgente. Cada minuto que pasa, cientos de miles de niños y niñas se ven atrapados en medio de la catastrófica realidad que rodea este conflicto, y es nuestro deber brindar apoyo a la resistencia palestina en busca de una solución justa y duradera.

La escalada de hostilidades en Gaza es inaceptable y ha dejado un impacto devastador en los niños y sus familias. Las denuncias de graves violaciones a gran escala contra los niños, como homicidios, mutilaciones, secuestros y ataques indiscriminados contra infraestructuras civiles y servicios públicos esenciales, son inaceptables. La pérdida de vidas humanas, que supera las 5,000 personas hasta la fecha, incluyendo cientos de niños y decenas de secuestrados, es una tragedia que no puede pasar desapercibida.

La Franja de Gaza es el epicentro de esta crisis, donde más de 2 millones de personas, la mitad de las cuales son niños, enfrentan amenazas constantes a su vida y bienestar. Sin embargo, no podemos pasar por alto el hecho de que esta situación se extiende más allá de la Franja de Gaza, afectando también a Cisjordania, incluido Jerusalén Este, con un grave deterioro de la situación en esas áreas.

Es crucial recordar que, en todas las guerras, los niños son los más vulnerables y los que sufren las consecuencias más graves. La resistencia palestina es un llamado a la humanidad para poner fin a esta espiral de violencia y sufrimiento. Pedimos un alto el fuego inmediato para salvaguardar la vida de los más inocentes y vulnerables, y para permitir que llegue la ayuda humanitaria tan necesaria. Además, instamos a la liberación de todos los rehenes como un gesto de buena voluntad y un paso hacia la reconciliación y la paz.

La resistencia palestina representa la búsqueda de justicia y la reivindicación de los derechos humanos fundamentales en una región marcada por la adversidad. Apoyar esta resistencia significa apoyar la causa de la paz, la seguridad y la dignidad para todos los niños y familias atrapados en este conflicto. Cada minuto cuenta, y es nuestro deber actuar en solidaridad con aquellos que anhelan un futuro mejor en medio de la desesperación.


Israel López Marín

Noviembre de 2023

lunes, 11 de septiembre de 2023

Miseria llama a Miseria

Un grupo de nacionalistas españoles ha boicoteado el minuto de silencio en Barcelona por el terremoto de Marruecos al grito de 'Vengo a defender a España'. Este lamentable acto de intolerancia y racismo es un claro ejemplo de cómo algunas personas utilizan la tragedia de otros como excusa para promover sus agendas políticas. En lugar de mostrar solidaridad y compasión hacia las víctimas del terremoto y sus familias, estos individuos eligieron desviar la atención hacia un mensaje divisivo y odioso. Un acto que destruye la empatía y el respeto por la diversidad, valores que representan a una sociedad democrática y pluralista.

El minuto de silencio en solidaridad con las víctimas del terremoto en Marruecos, que se llevó a cabo este mediodía en la plaza de Sant Jaume de Barcelona, lamentablemente tuvo que suspenderse antes de tiempo debido a la interrupción provocada por decenas de personas de extrema derecha que comenzaron a abuchear a las autoridades y a los representantes de entidades marroquíes. A pesar de las provocaciones, las autoridades y los representantes de entidades marroquíes permanecieron impertérritos, manteniendo la calma y la dignidad en medio de la tensión.

Este incidente pone de manifiesto la necesidad de promover el respeto y la empatía en momentos de tragedia y crisis. Las víctimas del terremoto en Marruecos merecen nuestro apoyo y solidaridad, independientemente de las diferencias políticas o culturales. Interrumpir un acto de luto en homenaje a las víctimas es un gesto lamentable y muestra de falta de humanidad. Es fundamental recordar que la compasión y la unidad son valores fundamentales que deben prevalecer en situaciones de este tipo, y que el diálogo constructivo es la vía para resolver diferencias y construir puentes entre comunidades a favor de la solidaridad internacional entre los pueblos.

En una manifestación donde abundaban las banderas españolas, algunas catalanas, y un ambiente cargado de tensión, los manifestantes proferían gritos a favor de la unidad de España y en contra del diálogo entre el gobierno central y los partidos independentistas. Además, se escuchaban clamores por el encarcelamiento de Carles Puigdemont y Yolanda Díaz, así como reproches hacia el pueblo marroquí. Entre los gritos más destacados se encontraba el lema: 'Yo vengo a defender a España, defiendo a España, no a Marruecos'.

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, no tardó en expresar su crítica hacia estos grupos de manifestantes de extrema derecha, señalando su falta de respeto al no mantener el silencio en un momento tan trágico como el terremoto en Marrakech, que ya ha cobrado la vida de más de 2.000 personas. Esta falta de empatía y consideración hacia las víctimas y sus familias muestra cómo el fascismo puede utilizar la política y la discordia para desviar la atención de situaciones humanitarias críticas. En momentos como este, es fundamental recordar la importancia de la solidaridad, la compasión y el respeto por la vida y el sufrimiento humano por encima de cualquier diferencia política o nacionalista.

 

Israel López Marín

Septiembre de 2023

martes, 17 de enero de 2023

Brasil: Otro asalto a las instituciones.

 

El pasado domingo 8 de enero de 2023 tuvo lugar el asalto en Brasil del Congreso Nacional, el Palacio Planalto de la Presidencia del Gobierno y el Supremo Tribunal Federal. Otro asalto más a las instituciones democráticamente elegidas. Otra muestra más de la debilidad y la fragilidad de las instituciones democráticas en un momento donde la opinión nos viene manufacturada desde los grandes medios de comunicación de masas. Un asalto organizado por la extrema derecha, y que tiene como objetivo, el generar caos e irrespetar la voluntad popular expresada con la elección del presidente Lula Da Silva.

Otros síntomas más, sin duda, de la deriva hacia la extrema derecha de América Latina, la región se radicaliza a través de las derechas antidemocráticas y las élites oligarcas que siguen entendiendo la voluntad popular con un obstáculo para la consecución de sus políticas imperialistas.

El violento asalto del domingo en Brasilia por parte de miles de seguidores de Bolsonaro contra las sedes de los tres poderes del Estado a través de una medida organización y con un esquema de financiamiento, dieron lugar a una planificación detallada para avanzar en algo que varias fuerzas bolsonaristas venían reclamando: esta serie de levantamientos con acciones violentas y con un dejar hacer por parte de la autoridad de Brasilia, desencadenando los hechos; vandalismo, terrorismo… un ejercicio del poder a través del miedo, la represión y la coacción. Métodos fascistas de coerción hacia los poderes democráticamente elegidos.

Los asaltos que han vivido grandes democracias en estos últimos años nos alertan de la urgente necesidad de organizarnos ante el liberalismo. Tan solo dos años después del asalto al Capitolio en Washington, un nuevo ataque protagonizado por la extrema derecha a los principales centros de poder federal en Brasil ha activado todas las alarmas sobre la fragilidad de las democracias. El levantamiento insurgente contra el pacto democrático instigado por los partidarios de Jair Bolsonaro ya se había intentado sin éxito en Washington. Pero también en Alemania, en diciembre de 2022, cuando sus servicios de inteligencia frenaron a un conglomerado de funcionarios de extrema derecha y miembros retirados de las fuerzas de seguridad que pretendían ocupar lugares de poder institucional para derrocar a la república.

La débil condena de Bolsonaro tras el asalto a las instituciones brasileñas después de su explícita negativa a admitir su derrota y tras semanas de protestas de extremistas acampados frente a bases militares que pedían un golpe de Estado, o la ambigua actitud de Trump cuando las hordas de sus seguidores entraron por la fuerza en el Capitolio, señalan la ruptura producida entre los excesos demagógicos populistas y la pretensión sin ambages de socavar las democracias. El objetivo de los populistas es impedir que pueda gobernar alguien que no sea ellos, aunque para eso necesiten liquidar las instituciones que ejercen de contrapeso del poder ejecutivo. Su cometido es eliminar la alternancia en el poder; por eso impugnan todas las elecciones si no ganan cuando previamente han desacreditado los mecanismos de control.

No son casos aislado, cuando la derecha pierde el poder es como si se lo hubiesen robado. La derecha y la ultraderecha intentan atropellar las democracias de manera sistemática y organizada. La extrema derecha entiende que el poder le pertenece por mandato divino, organicémonos antes de que ya sea demasiado tarde. La extrema derecha ya lo ha hecho.

 

Israel López Marín

Enero de 2023.

 

jueves, 8 de septiembre de 2022

Killing in the name of...



Algunos de los que calzan la fuerza, son los mismos que queman cruces[1], decía la banda de Rap Metal Rage Against The Machine en la canción que da título a este artículo de opinión. Y es que hay cosas que parecen no evolucionar. La vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, sufrió un atentado en la puerta de su casa, ubicada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuando un hombre le disparó en la cara. Afortunadamente, no salió el disparo y fue detenido en el momento. Un atentado fallido que profundiza la polarización política en Argentina, así como en el resto del mundo.

En la última década hemos podida ver como el discurso de odio ha ido creciendo de manera exponencial gracias a su legitimación a través de los medios de comunicación de masas. Periodistas de medio pelo que se han dedicado, de manera totalmente intencionada, a manipular los márgenes de la “Ventana de Overton” para hacernos discernir entre aquello que es aceptable, y aquello que roza lo “políticamente incorrecto”.

Medios de comunicación de masas que, cada día bombardean nuestros hogares y nuestras conciencias condicionando nuestro criterio a la hora de elegir a nuestros enemigos, evidenciando ante nuestros ojos cuales deben ser, de manera inexorable, nuestros aliados. Tal y como afirmaba Malcolm X, si no estamos prevenidos ante los medios de comunicación, nos harán amar al opresor y odiar al oprimido, una frase premonitoria que nos hace entender el presente que estamos viviendo. Noam Chomsky, décadas después, afirmó que los medios de comunicación tienen la gran habilidad para manipular y dirigir la opinión de las masas. Una opinión que beneficia a los grandes oligarcas, actuando cual “Cuarto Poder”. Los medios de comunicación y la prensa en cuanto a sector dotado de gran poder o influencia en los asuntos sociales y políticos de un país obedecen, de manera incansable, a la voz de sus amos. Y es que, desde que se inventó la imprenta, la 'libertad de prensa' es la voluntad del dueño de la imprenta.

En estos últimos años hemos visto ataques desde los medios de comunicación de masas hacia la democracia internacional. Ataques que como fin tenían la coacción y el ejercicio del poder a través del miedo. Un terrorismo informativo capaz de condicionar cada pequeño resquicio de progreso o avance. Una estrategia ofensiva de los sectores oligarcas ante el temor a perder alguno de sus privilegios. Blanqueamiento del fascismo en televisión y prensa o el señalamiento de líderes políticos solo nos demuestra, una vez más, como los medios de comunicación, apuntan y la extrema derecha, dispara.

Estas últimas semanas, y tras el intento de atentado de Cristina Fernández de Kirchner, a manos de un pistolero de extrema derecha, la maquinaria del fango de los Mass Media han articulado toda una estrategia propia de trileros en la que nos intentan demostrar que nada es lo que parece. ¿Podemos justificar un acto de ese calibre? ¿Se puede blanquear un intento de asesinato? Me pregunto hasta qué punto hemos llegado como sociedad en la que, ante una acción que merece una repulsa y condena absoluta, los medios de comunicación intentan darle la vuelta a la cuestión para que nada sea lo que parece.

La filosofa de origen alemán Hannah Arendt, afirmaba en su libro “Eichmann en Jerusalén. Un informe sobre la banalidad del mal” que, algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos. No se preocupan por las consecuencias de sus actos, solo por el cumplimiento de las órdenes. Pues bien, los medios de comunicación de masas se encargan de eso, de comunicar las ordenes que el poder dicta. Ocupemonos de romper esa banalidad en la que vivimos, rompamos con esa cadena de mando.

killing in the name of...
And now you do what they told you

 

Israel López Marín



[1] Some of those that wear forces, are the same that burn crosses. En el original.


miércoles, 23 de marzo de 2022

Sahara Occidental

 


En el año 2010, Julio Anguita afirmaba en televisión que "el Gobierno español es responsable ante las Naciones Unidas de todo lo que está ocurriendo allí, porque es la potencia que colonizó y tiene la responsabilidad de asumir el problema".

Desde el año 1956, y tras un complejo proceso de descolonización, el Gobierno de Marruecos viene reclamando el Sáhara Occidental como un territorio propio. Una reivindicación que, sin duda, ha venido marcando durante este último medio siglo, la agenda entre España y Marruecos. Una relación basada en la disputa histórica por la determinación del Sáhara Occidental.

La Asamblea de las Naciones Unidas estableció en el año 1960, en un proceso de descolonización, que "todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación; en virtud de este derecho, determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural". Esta resolución insta a la independencia de las antiguas colonias. El derecho a la libre determinación del pueblo saharaui se reconoce desde 1960, sin embargo, el plan de Marruecos para su soberanía en el territorio que, en este momento es apoyado por el Gobierno de España, contradice de manera totalmente frontal el derecho internacional.

Más tarde, en el año 1966, los miembros de la ONU, entre ellos España, mostraban un claro compromiso a promover "el ejercicio del derecho de libre determinación, y respetarán este derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas". El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el que se firmaba respetar el derecho de libre autodeterminación de los pueblos, fue ratificado por el Gobierno español en el año 1977.

Sin embargo, y sin ningún tipo de vergüenza, en el año 2022, España ha tomado la decisión de la autonomía del Sáhara. Una decisión marcada en el peor momento. La soberanía del Sáhara Occidental es un problema que lleva 47 años en un callejón sin salida. Desde que Marruecos impulsara la Marcha Verde en 1975 y ocupara lo que entonces era una colonia española, el Consejo de Seguridad de la ONU ha publicado 74 resoluciones para solucionar el conflicto. Sin embargo, y lejos de solucionarse el conflicto, el Gobierno de España ha cambiado su postura respecto al Sáhara Occidental y ha comunicado al Reino de Marruecos un acercamiento a su propuesta, que pasa por que la excolonia española sea un territorio con autonomía, pero bajo soberanía marroquí.

España ha tomado partido por Marruecos en el conflicto del Sáhara. Una noticia que rompe con el consenso en la política exterior española de los últimos 46 años. Una decisión que no se basa en el respeto al derecho internacional. Con esta declaración, España abandona la neutralidad con Naciones Unidas. En palabras de Julio Anguita, "La bandera española se arrió miserablemente y entregamos al Sáhara. Lo dimos. Claudicamos".

 

Israel López Marín

Marzo de 2022

sábado, 12 de marzo de 2022

Ucrania, cuando los refugiados vienen de Europa

 

La invasión de Rusia en Ucrania, ha tenido como reacción el desplazamiento de miles de refugiados ucranianos que han optado por trasladarse a naciones próximas como Polonia, Hungría, Bulgaria y Rumania, países donde, hasta el momento, han sido bien recibidos por los gobernantes.

Según datos de Acnur, más de 500 mil personas refugiadas han huido de Ucrania hacia países limítrofes. Unos desplazamientos que han sido elogiados por todo el mundo por su gran muestra de gratitud y hospitalidad. Una realidad que ha puesto en enorme evidencia las enormes diferencias y desigualdades existentes entre las personas refugiados de origen ucraniano y aquellos que proceden de zonas como Medio Oriente o África.

Esta realidad, esta diferencia en el trato y en la gestión de la solidaridad, ha sido puesta de manifiesto incluso, a través de la opinión de algunos de nuestros gobernantes, comentarios que evidencian, una vez más, el racismo institucional que aún persiste en la vieja Europa. Otra prueba más que evidencia como el proyecto de una Europa solidaria y fraternal cada día se aleja más de ser una realidad para tan solo ser un delirio ya caduco.

Con tan sólo tres meses de diferencia, el primer ministro húngaro Viktor Orban paso de un “no vamos a dejar que nadie entre” a “estamos dejando que todos entren”. La diferencia entre un comentario y el siguiente, obviamente, estaba condicionado por el lugar de origen de las personas refugiadas. El primero se refería a migrantes y refugiados de Medio Oriente y África. El segundo fue al referirse a personas de Ucrania. Cuestión de colores, supongo.

 

Kiril Petkov, primer ministro de Bulgaria, afirmo que: “estos no son los refugiados a los que estamos acostumbrados… estas personas son europeas”. Añadiendo, además que, “Estas son personas inteligentes y educadas… No es la oleada de refugiados a la que hemos estado acostumbrados, personas de las que no estábamos seguros de su identidad, personas con pasados poco claros, que incluso podrían haber sido terroristas…”. Santiago Abascal, presidente del partido de extrema derecha VOX, diferencia a los refugiados ucranianos de las “invasiones de jóvenes” de origen musulmán que “atacan” las fronteras de Europa. Diferenciando a las personas refugiadas de origen ucraniano con las personas que llegan a España desde el continente africano: "Cualquiera puede entender la diferencia entre esos flujos y las invasiones de jóvenes varones de origen musulmán en edad militar que se han lanzado contra las fronteras de Europa". Una vez más, entiendo, debe ser cuestión de colores.

Los medios de comunicación no aportan soluciones en este conflicto, el corresponsal extranjero de CBS, Charlie D’Agata afirmó que, “Esto no es Irak o Afganistán, esta es una ciudad relativamente civilizada y europea”. Comentarios deleznables, marcados por una visión etnocentrista que de ninguna manera puede justificar el racismo que ellas contiene. El canal Al-Jazeera transmitió el polémico comentario: “lo que es convincente es mirarlos, la forma en que están vestidos. Son personas prósperas de clase media. Obviamente, no son refugiados que intentan escapar de Medio Oriente o del norte de África. Se ven como cualquier familia europea que vivirías al lado”.

 

Las redes sociales no han sido un espacio ajeno a la discriminación y al racismo, sin embargo, considero que, las mayores muestras de solidaridad han sido manifestado a través de estos canales donde las dimensiones del cuarto poder son más difusas. Afirmaciones como esta: “Los países europeos acogen con los brazos abiertos a miles de refugiados ucranianos. Pero cuando se trata de sirios, iraquíes o afganos, se habla de crisis migratoria”, muestran la crudeza de una solidaridad desigual, incluso en momentos donde nos deberíamos exigirnos ser más coherentes que nunca.

Ziad Majed, el politólogo de origen libanes, afirma que, la “magnífica solidaridad y humanismo” hacia los ucranianos reflejan una “distinción chocante” que revela la “deshumanización de los refugiados de Oriente Medio”.

El periodista de origen sirio Okba Mohammad afirma que este tipo de declaraciones son “una mezcla de racismo e islamofobia”. “Un refugiado es un refugiado, ya sea europeo, africano o asiático”, dijo Mohammad.

 

En estos días ha surgido una oleada de solidaridad lógica frente a la situación de extrema delicadeza. Una situación de clara urgencia que merece una respuesta inmediata. En estos días, el territorio europeo está experimentando el mayor desplazamiento de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, una realidad que merece de una respuesta coherente. Sin embargo, y en base a esta coherencia, es inevitable percibir el "doble resero" con migrantes subsaharianos y refugiados ucranianos.  Marlaska niega "doble resero" con migrantes subsaharianos y refugiados ucranianos y ve como "partidistas" las críticas. Un doble resero con migrantes del África subsahariana que saltaron, según los medios, "con violencia la valla de Melilla" esta semana y refugiados de Ucrania que escapan de "la invasión de Rusia", alegando que son situaciones absolutamente distintas.

Las escenas de inmigrantes africanos, asiáticos y latinoamericanos que vivían en Ucrania a los que se les deniega todo tipo de auxilio por el mero hecho de no ser rubios y de ojos azules, es una evidencia humillante a la que se ha enfrentado la humanidad en la historia contemporánea. Entender que cualquier persona sea cual sea la razón que la ha llevado a ser refugiada, debe conllevar, como un ejercicio empatía, la obligación moral y ética de ser solidarios con cualquier ser humano que padece el exilio y el destierro.

 

                                                                                                                                    Israel López Marín

                                                                                                                                    Marzo de 2022

miércoles, 25 de agosto de 2021

Afganistán


Con la retirada de las tropas internacionales en Afganistán, los Talibanes se han hecho con el control de la práctica totalidad del país incluida su capital, Kabul.

En respuesta a estos acontecimientos, los diversos estados con presencia en Afganistán han comenzado la repatriación de sus ciudadanos, así como la evacuación de determinados nacionales afganos cuyo vínculo con las tropas de estos países ponga sus vidas en riesgo.

Esta situación, creada con la victoria de los talibanes en Afganistán supone un claro fracaso de la Comunidad internacional en su apuesta por llevar la democracia a este país desde la derrota a manos de una alianza internacional del Emirato Islámico instaurado por los talibanes en Afganistán entre 1996 y 2001.

Toda la ayuda y colaboración internacional al nuevo gobierno afgano en estos casi 20 años, a nivel económico, armamentístico, militar, de formación y otras aportaciones no ha servido para nada, solo para reforzar a las elites corruptas afganas, demostrando que un Gobierno y una democracia no se improvisan.

La ausencia de respeto a los Derechos Humanos, de las libertades individuales, de la igualdad entre mujeres y hombres y la persecución practicada por los talibanes en la etapa anterior del Emirato Islámico, nos hace presuponer que las practicas pueden ser similares en la declaración del nuevo Emirato Islámico en 2021, en donde los avances propiciados en materia de igualdad entre mujeres y hombres está en riesgo, siendo las mujeres y las niñas las que pueden llevar la peor parte en la persecución por parte de los talibanes.

El miedo de la población a las medidas a implantar por los talibanes, está provocando el que personas y familias estén escondidos a la espera de poder salir del país desde el aeropuerto de Kabul o por tierra hacia países limítrofes.

El conflicto en Afganistán cumplió 20 años y siguió cobrándose un número elevado de víctimas civiles. Tanto los talibanes como otros grupos armados lanzaron deliberadamente ataques contra la población civil y contra bienes de carácter civil, en contravención del derecho internacional humanitario. Entre otros lugares, fueron atacados un hospital de maternidad y varias instituciones educativas. No hubo rendición de cuentas por estos crímenes, ya que persistía la impunidad. Las mujeres y las niñas siguieron sufriendo actos de violencia, hostigamiento e intimidación. Persistió la violencia contra niños y niñas. Se siguió devolviendo a Afganistán a personas afganas solicitantes de asilo, sobre todo desde Irán, donde algunas de ellas habían sufrido ataques de las fuerzas de seguridad iraníes. El gobierno afgano estableció una comisión conjunta para la protección de los defensores y defensoras de los derechos humanos y activistas de la sociedad civil en Afganistán bajo la presidencia del vicepresidente segundo del país, Mohammad Sarwar Danish, formada por activistas y por miembros de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán.

 

 

                Agosto de 2021

martes, 6 de julio de 2021

Lo que te dicen mientras te matan, importa.


 

“Para de grabar si no quieres que te mate, maricón”, estas fueron las palabras que se dirigieron a Samuel segundo antes de que se desbocara el producto de tantos meses de manipulación mediática y de blanqueamiento del discurso de odio que desde la derecha se acerba.

Habían salido de fiesta, como cualquier persona joven de su edad, y sobre las tres de la mañana, hicieron una videollamada a una amiga. El agresor, pensó que los estaban filmando a ellos y les gritó que parasen de grabarlos. Dirigiéndose a Samuel le espetó: ‘Para de grabarnos si no quieres que te mate, maricón”, a partir de ahí se desencadenó la agresión.

Los agresores dieron una paliza a Samuel hasta dejarlo moribundo. Una agresión tan brutal, que acabo con la vida de Samuel. Los sanitarios intentaron reanimarlo durante dos horas, pero nada pudieron hacer por salvarle la vida a este joven.

El agresor le llamó “maricón” y “maricón de mierda” mientras le pegaban. Pero todavía hay quien duda, entre ellos la Policía Nacional, que dudan de calificar como homófobo el crimen. Algunos todavía dudan de que lo que te dicen mientras te matan, importa”.

El discurso del odio se encuentra en este momento en un terreno hábilmente fertilizado para que de él emanen como semillas este tipo de acciones. Toda una articulación de palabras que desde el poder mediático se legitima a diario para que cristalicen en un constante enfrentamiento en las calles, en las instituciones públicas, en las familias. Y mientras esto ocurra desde el cuarto poder, como estrategia de manipulación mediática, en nuestros entornos más próximos, seguiremos encontrándonos una sociedad fragmentada. Mientras esto ocurra, y no nos tengan enfrente. La homofobia mata, el odio mata.

 

Israel López Marín.

Julio de 2021

 

 

miércoles, 30 de junio de 2021

Barros, lodos y discursos de odio.


 

El pasado 12 de junio, a ocho minutos después de las diez de la noche, una cámara de seguridad de uno de los locales del Puerto de Mazarrón graba a un hombre caminando hacia la Cafetería El Muelle, mientras sujeta con la mano una pistola a la vista de todo el mundo. Llega a la citada cafetería y le pega tres tiros en el pecho a un cliente: Younes. No es una película, no es la escena de una serie.

Al grito de “¡moro de mierda!” un militar retirado, Carlos Patricio, asestó tres disparos a Younes Bilal, de 37 años.

"No quiero moros en el local", "los moros no tienen papeles"...

Días después, en Cartagena, una mujer apuñaló a otra en una cola de alimentos de Cáritas al grito de “¡sudaca, nos quitan la comida!”.

El discurso del odio ha calado de manera profunda, ya no es una quimera abstracta sobre la cual divagar. La extrema derecha ha instrumentalizando el discurso del odio hasta provocar la muerte. No son hechos aislados ni los supremacistas blancos están locos. Es odio racial, y los culpables de que se extienda ocupan escaños, consejerías y tribunas de opinión. Todo se encuentra perfectamente diseñado.

Construir una sociedad jerárquica y violenta, basada en la segregación racial, no conduce a nada. Así no vamos a ningún sitio. La discriminación y los prejuicios son dañinos para todos. No podemos progresar negando la diversidad, la riqueza y la diversidad, ni ejerciendo violencia sobre todo el que no sea blanco, nacionalista y fascista.

 

Israel López Marín

Junio de 2021

viernes, 14 de mayo de 2021

Tierra Quemada


 

La situación del conflicto Palestino-Israelí vuelve a aparecer en los medios de comunicación, como si hubiese dejado de existir, y ahora, y solo ahora, volviese a cobrar valor el ponerlo sobre la palestra.

Un genocidio imperialista articulado por los Estados Unidos de América, consiente la permanente violación de los Derechos Humanos de la población palestina, colonizando territorios a través de un etnocidio bien orquestado, y parece que, hasta consentido por el resto de potencias mundiales.

Una situación socio-histórica que se viene reproduciendo década tras década y que parece no importar a organismos de carácter internacional supone la pérdida de la dignidad del pueblo palestino baja falsas excusas y pretextos que parecen mermar la opinión pública.

Ante esta situación, es necesario poner en valor como esto no forma parte de ningún tipo de conflicto religioso entre judíos y musulmanes, o de lucha contra el terrorismo yihadista como muchos sionistas quieren hacer ver, sino de los intereses políticos y económicos que existen en la zona.

Estos días estamos viendo un nuevo recrudecimiento de la ocupación israelí sobre el territorio palestino en la franja de Gaza. La violencia terrorista que vemos por parte de Israel, conlleva la perdida de las tierras y la perdida de la dignidad de los palestinos y las palestinas. Como siempre, y ahora más que nunca es necesario denunciar la opulencia de los imperios sobre los pueblos. Contra el Estado de Israel y las potencias imperialistas que hacen negocio con la masacre palestina y contra el sionismo como ideología genocida.

Mayo de 2021

viernes, 19 de febrero de 2021

La Intervención Social como una forma de lucha por la Justicia Social

“Hay cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo”Yerma, de Federico García Lorca.

No, Federico García Lorca no hizo este texto pensando en las personas que trabajan en el ámbito social, sin embargo, reinterpretado, también describe la misión e ideal de estas.

Hoy, 20 de febrero, es el Día Mundial de la Justicia Social y esta semana la “Marea Naranja” (Madrid, junto a otros Colegios Profesionales) lleva a cabo una campaña de sensibilización recordando la necesidad de reclamar #MásServiciosSociales públicos y de calidad y #MásJusticiaSocial en este siglo XXI. A esta reivindicación han de añadirse mejores condiciones para el tercer sector, pieza fundamental que provee de recursos externos a los Servicios Sociales y son también quienes procuran garantizar la igualdad y la justicia social en nuestro país.

Además, en esta semana se han puesto sobre la mesa cuestiones sociales latentes que resaltan o nos recuerdan que es muy necesaria la lucha por la justicia social: las consecuencias de la restricción de la libertad de expresión, la pasividad ante la corrupción, la pobreza energética, la delicada situación de los servicios sanitarios, la precariedad laboral en tiempos de pandemia, la brecha de género y la tecnológica, entre otras muchas. Como personas, pero sobre todo como profesionales, hemos de reflexionar, hacer por tomar responsabilidad colectiva y prepararnos para promover el cambio.

Como profesionales de lo social se han aprobado diversos códigos deontológicos, por ejemplo, en el año 2012 el Código Deontológico del Trabajo Social, en el que se habla de una

“Justicia social con la sociedad en general y con las personas con las que se trabaja, dedicando su ejercicio profesional a ayudar a los individuos, grupos y comunidades en su desarrollo y a facilitar la resolución de conflictos personales y/o sociales y sus consecuencias.”

Y que, además, recoge en su artículo 5 que

el trabajo social es una profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social. Respaldada por las teorías del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos indígenas, el trabajo social involucra a las personas y las estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar.”

Atendiendo a lo que en este código deontológico se menciona, relativo a la justicia social como esencia de nuestra profesión creo necesario recapacitar sobre nuestro papel como profesionales de la intervención social, lo que reclamo y reivindico también esta semana para poder dar respuesta a muchas de las problemáticas que estamos viviendo.

Desde luego necesitamos más recursos sociales y económicos, unas instituciones fuertes, comprometidas e innovadoras, tiempo para dar un servicio de calidad, es decir, unas condiciones laborales suficientes y dignas, pero también, y, sobre todo, necesitamos personas-profesionales dispuestas a marcar la diferencia, a resolver y no parchear el problema. Insisto y recapitulo, que no se me malinterprete: no pido trabajadores santos y sacrificados, y, por supuesto, vaya por delante la necesidad imperativa y urgente de incremento de plantillas y sueldos y condiciones laborales dignas, ratios profesionales adecuadas o formación específica. Ahora bien, una vez provistos de ello, entonces téngase en cuenta lo que digo.

En ocasiones se echa, echo, en falta lo que nuestra labor profesional debería desarrollar. De ahí que lance este decálogo, por si pudiera aportar algo para establecer otros mínimos de lo que podría conformar esa persona-profesional que lleva a cabo la intervención social, que trabaja con seres humanos, que también sufre ciertas consecuencias de la sociedad en la que vive, que está dispuesta a luchar por la justicia social:

  1. .     Adoptar un pensamiento crítico y trasmitirlo a las personas con las que se trabaja, siempre desde el respeto, desde una posición de igual a igual.

    2.    Promover la igualdad de oportunidades para un desarrollo sostenible.

    3.    Estar disponible para recibir y buscar formación continua.

    4.    No darse por vencido e investigar alternativas para la resolución de problemas, lo que implica poner en práctica la creatividad y no tener miedo a la equivocación.

    5.    Autocuestionar la práctica social que uno lleva a cabo, analizar cómo lo hace, por qué lo hace y con qué fin.

    6.    Proponer y buscar supervisión profesional, tanto dentro como fuera del entorno laboral.

    7.    Estar convencidos de que el trabajo en equipo es enriquecedor para el desarrollo de la práctica social-profesional y tener presente la dificultad que conlleva, pero estar dispuesto a superarla.

    8.    Fomentar el trabajo en red como una metodología más completa e interdisciplinar y eficaz para la resolución de problemas.

    9.    Facilitar procesos de acción comunitaria en la medida de nuestras posibilidades es pensar la comunidad como la mayor fuerza para poner fin a los problemas.

    10. Tener la capacidad de implicar, de atraer a las personas para producir cambio y facilitarles las herramientas para ello.

Estas propuestas requieren que tengamos cierta disponibilidad para experimentar nuevos terrenos y para observar con detenimiento nuestra práctica social, pero esto también forma parte del camino hacia la justicia social.


Marian Pérez

Trabajadora Social


viernes, 29 de enero de 2021

La sal en la herida. El precio de la verdad

El pasado 28 de enero, la Audiencia Nacional pide que en el plazo de diez días el poeta y rapero Pablo Hasél ingrese en prisión por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la monarquía.

Una condena que se hace firme por cometer el delito de decir la verdad. Una condena que se cristaliza por difundir un mensaje que la historia, ha hecho real y evidente. Una condena que no es un ataque solo contra su persona, sino contra la libertad de expresión y contra la inmensa mayoría de la ciudadanía que, bajo ciertos pretextos, no podemos asegurar tenerla garantizada como tantas otras libertades democráticas.

La ley mordaza y otras leyes represivas del estado español llenan las cárceles de luchadores y luchadoras donde se les priva de libertad. Claros instrumentos de coacción que nos abstrae a un universo, cada vez menos distopico, de censura. El precio de la verdad es la sal en la herida, la criminalización de la verdad nos arrastra al oscurantismo de antiguos regímenes represivos y a la construcción de una posverdad de falsa equidistancia donde los medios de comunicación de masas actúan como agentes sumisos a la mano que les paga, mientras construyen a través de mentiras y manipulaciones un relato donde se legitima la violencia, la represión y la censura como instrumento de un sistema para alcanzar una supuesta seguridad.

La falacia de un sistema policial, disfrazado de democracia, se rompe en unas débiles costuras en su intento de perpetuar un sistema de clases. Bajo el firme pretexto de que todas y todos, feministas, ecologistas, libertarios, anarquistas, comunistas, inmigrantes, independentistas, anticapitalistas, obreros e independentistas somos personas peligrosas para el estado de derecho, terroristas y peligrosos para los poderosos el estado español demuestra que es delito contar la verdad, hablar claro sale caro, el precio de la verdad es el dedo en la llaga, otra evidencia más que confirma como está prohibido pensar, opinar y hacer uso de la libertad.

El artista Pablo Hasél será el primer rapero en entrar en prisión en Europa por el hecho de relatar acciones que el tiempo ha demostrado como verídicas. Una sentencia injusta que supone una humillación a los principios y valores democráticos no solo del artista, sino para cualquier persona o colectivo que pretenda salirse del discurso normativo. Ayer fue Valtónyc, hoy es Pablo Hasél, mañana podemos ser cualquiera. Ante esta situación, solidaridad, organización, compromiso y resistencia.

 

Israel López Marín



Comunidad y convivencia intercultural: la importancia de lo común

 En las sociedades contemporáneas, marcadas por una creciente diversidad cultural, social y lingüística, la construcción de una convivencia ...