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domingo, 5 de abril de 2026

Comunidad y convivencia intercultural: la importancia de lo común


 En las sociedades contemporáneas, marcadas por una creciente diversidad cultural, social y lingüística, la construcción de una convivencia intercultural se ha convertido en uno de los principales desafíos colectivos. Frente a este reto, recuperar el valor de la comunidad y de los espacios públicos aparece como una condición fundamental para fortalecer las relaciones sociales y promover formas de convivencia basadas en el respeto y el reconocimiento mutuo.

La convivencia intercultural no se produce de manera automática por el simple hecho de que diferentes culturas compartan un mismo territorio. Por el contrario, requiere procesos de interacción, diálogo y construcción colectiva que permitan generar vínculos entre personas y grupos diversos. En este sentido, lo comunitario adquiere una relevancia central, ya que constituye el espacio donde se entrelazan las experiencias individuales y las dinámicas grupales.

Desde esta perspectiva, la vida social puede entenderse como una relación constante entre tres niveles: el personal, el grupal y el comunitario. En el plano personal, cada individuo construye su identidad a partir del reconocimiento de su propia diversidad y de su relación con los demás. En el nivel grupal, las personas establecen vínculos que configuran el tejido social, a través de relaciones educativas, culturales, políticas o afectivas. Finalmente, en el ámbito comunitario se articulan las narrativas compartidas, los valores colectivos y los imaginarios que dan sentido a la vida en común.

La comunidad, por tanto, no es simplemente la suma de individuos, sino un entramado de relaciones que se construyen a partir de la interacción cotidiana. En este entramado, los espacios públicos desempeñan un papel fundamental. La escuela, los barrios, los centros culturales o las instituciones públicas se convierten en lugares donde las personas pueden encontrarse, intercambiar perspectivas y construir formas de convivencia basadas en el diálogo.

Defender lo público implica, en este sentido, defender la posibilidad de construir comunidad. Cuando los espacios públicos se fortalecen como lugares de participación y encuentro, se generan condiciones favorables para que la diversidad cultural se transforme en una oportunidad de aprendizaje colectivo. En cambio, cuando estos espacios se debilitan, aumentan las posibilidades de fragmentación social y de aislamiento entre grupos.

Promover la convivencia intercultural significa, por tanto, apostar por prácticas educativas, sociales y culturales que fortalezcan los vínculos comunitarios. Esto implica fomentar la participación, reconocer la diversidad de experiencias y construir narrativas compartidas que permitan imaginar futuros comunes.

En definitiva, la construcción de sociedades interculturales no depende únicamente de políticas institucionales, sino también de la capacidad de las comunidades para generar espacios de encuentro donde las diferencias puedan dialogar y convertirse en una fuente de enriquecimiento mutuo.

Referencias

Morales, T., y Szwarc, L. (2022). En común: Rutas para el hacer colectivo. Neret Ediciones.


Israel López Marín

Abril de 2026

miércoles, 1 de abril de 2026

Ser técnico/a en desarrollo comunitario intercultural hoy: trabajar con la complejidad del territorio

 

Hay una pregunta que aparece con frecuencia cuando alguien escucha esta profesión por primera vez:

¿Qué hace exactamente un/a técnico/a en desarrollo comunitario intercultural?

No es fácil responder en una frase. En parte porque una parte importante de este trabajo no siempre se ve.

No siempre está en una actividad, en un taller o en una foto de proyecto. Muchas veces está en procesos más invisibles: en conversaciones largas con vecinos, en reuniones entre entidades que empiezan a colaborar después de años sin hablarse, en conflictos que se transforman antes de escalar, o en espacios donde distintas personas empiezan a reconocerse como parte de una misma comunidad.

En ese sentido, el desarrollo comunitario intercultural se sitúa en un lugar muy concreto de la intervención social: el territorio.

Trabajar con la comunidad, no para la comunidad

Una de las ideas clave del enfoque comunitario es que los procesos sociales sostenibles no se construyen desde fuera, sino desde dentro de las propias comunidades.

Esto implica un cambio importante respecto a enfoques más asistenciales o verticales. El trabajo comunitario no consiste únicamente en ofrecer recursos o servicios, sino en activar procesos colectivos de participación, diálogo y corresponsabilidad.

Como señalan diversos estudios sobre participación comunitaria e interculturalidad, estos procesos permiten fortalecer la convivencia, generar sentido de pertenencia y mejorar la cohesión social en contextos culturalmente diversos.

Desde esta perspectiva, el papel del técnico o técnica no es dirigir ni sustituir a la comunidad, sino facilitar condiciones para que la comunidad pueda organizarse, dialogar y tomar decisiones colectivas.

A veces eso significa dinamizar espacios de participación.
Otras veces significa mediar en conflictos.
Y muchas veces significa simplemente escuchar antes de intervenir.

La interculturalidad como práctica cotidiana

Hablar de desarrollo comunitario intercultural implica reconocer algo evidente en muchas ciudades y barrios actuales: la diversidad forma parte de la vida cotidiana.

Pero la interculturalidad no se limita a gestionar esa diversidad. Más bien propone construir espacios de relación donde las personas interactúan, cooperan y generan proyectos compartidos más allá de sus diferencias culturales.

Investigaciones recientes en pedagogía social subrayan que la participación comunitaria en contextos interculturales contribuye a promover valores democráticos, mejorar la convivencia y fortalecer los vínculos entre instituciones y ciudadanía.

En otras palabras: la interculturalidad no es un discurso abstracto. Es algo que se construye en las relaciones diarias entre vecinos, asociaciones, escuelas, servicios públicos y administraciones.

El valor del trabajo invisible

Una de las particularidades del desarrollo comunitario es que sus resultados no siempre son inmediatos ni fácilmente medibles.

Muchos de sus efectos aparecen a medio o largo plazo:

  • cuando aumenta la participación vecinal
  • cuando distintas entidades empiezan a colaborar
  • cuando se crean espacios de diálogo donde antes había conflicto
  • cuando una comunidad empieza a reconocerse como tal

Los procesos comunitarios buscan precisamente eso: construir comunidades más cohesionadas, inclusivas y capaces de afrontar colectivamente sus desafíos.

Por eso el trabajo comunitario suele avanzar a otro ritmo: el de las relaciones humanas, la confianza y la construcción de redes.

En tiempos de polarización

En el contexto actual, marcado por discursos simplificadores sobre la diversidad y la convivencia, el desarrollo comunitario intercultural adquiere una relevancia especial.

Porque recuerda algo fundamental:

  • la diversidad no es el problema
  • el problema son las desigualdades, la segregación y la falta de espacios de encuentro

Frente a eso, el trabajo comunitario propone crear estructuras de participación, diálogo y cooperación que permitan a las comunidades afrontar colectivamente sus retos.

Puede que muchas veces ese trabajo no se vea.

Pero cuando un barrio habla más entre sí, participa más en las decisiones y construye soluciones colectivas…

entonces sabemos que algo importante está pasando.

Y aunque no siempre aparezca en los indicadores o en las fotografías de proyecto, eso también es transformación social.


viernes, 27 de febrero de 2026

Teatro social como herramienta de participación ciudadana en el municipio de Murcia



El teatro social se presenta como una poderosa herramienta de participación ciudadana y dinamización comunitaria que va más allá del simple espectáculo: transforma a los espectadores en protagonistas activos de su entorno. Esta forma de intervención une arte dramático y acción social para generar reflexión, diálogo y propuestas de cambio en la vida cotidiana de las comunidades. 

En el municipio de Murcia, experiencias desarrolladas entre 2016 y 2018 han evidenciado cómo el teatro puede convertirse en un espacio de empoderamiento, cohesión y expresión colectiva, favoreciendo la participación activa de la ciudadanía y fortaleciendo el tejido social a través del compromiso con los problemas y retos compartidos. 

https://eduso.net/res/wp-content/uploads/2020/10/tema_exp_israel_res_31.pdf 

martes, 9 de julio de 2024

La crisis de Derechos Humanos en los campos de Murcia


El capitalismo vuelve a mostrar su lado más cruel, afectando a los más vulnerables. Recientemente, se ha descubierto un alarmante caso de semiesclavitud en los campos de Alhama y Lorca, en la Región de Murcia, que ha llevado a la detención de decenas de personas por explotación laboral.

1. Detenciones masivas por explotación laboral: El 24 de junio, la Policía Nacional arrestó a 46 personas en dos explotaciones agrícolas de Alhama de Murcia y en la pedanía Lorquina de La Hoya. Se descubrió una red que captaba personas en situación irregular para trabajar con documentos falsos y en condiciones laborales abusivas, prácticamente esclavizando a las jornaleras.

2. Delitos graves: Los detenidos enfrentan cargos por falsedad documental, usurpación de identidad, violación de derechos laborales, favorecimiento de la inmigración ilegal y varias infracciones a la Ley de Extranjería. Además de explotar a los trabajadores, esta red cometía un importante fraude contra la Administración.

3. Doble beneficio fraudulento: Los responsables de las empresas contrataban a personas sin permiso de residencia para trabajar en fincas agrícolas, utilizando documentos de otras personas que sí tenían permiso. Esto les permitía obtener ingresos de los trabajadores irregulares, mientras que los que prestaban sus documentos obtenían ayudas y prestaciones sin trabajar.

4. Operativo policial y acusaciones: Durante el operativo, se arrestó a 19 personas acusadas de violar derechos laborales y favorecer la inmigración ilegal. También se detuvo a otras 27 personas, trabajadores de las ETTs en situación irregular, por diversos delitos. Uno de los principales responsables fue detenido en Sevilla, y la investigación sigue abierta para identificar a otros implicados.

5. Reacción y reflexión: Este grave episodio ha generado una fuerte reacción de la izquierda, que denuncia el silencio de la clase dominante ante estos abusos. Este caso nos obliga a reflexionar sobre las desigualdades y condiciones inhumanas que persisten en el mundo laboral, especialmente en la agricultura, donde los trabajadores más vulnerables son explotados.

Este caso pone de manifiesto la brutal realidad de la explotación laboral en el sector agrícola. Es una llamada de atención urgente para que tanto la sociedad como las autoridades tomen medidas efectivas contra estas prácticas inhumanas. No podemos permitir que la explotación y la injusticia sigan siendo la norma para los trabajadores más vulnerables. Debemos luchar por un sistema que garantice los derechos y la dignidad de todos, independientemente de su situación migratoria o socioeconómica. Solo así podremos construir una sociedad más justa y equitativa.

Israel López Marín

Julio de 2024

miércoles, 8 de mayo de 2024

Construyendo Comunidades Inclusivas: Un Enfoque desde la Mediación Social e Intercultural y la Pedagogía Intercultural

 

En un mundo cada vez más diverso y multicultural, la construcción de comunidades inclusivas se convierte en un objetivo fundamental para promover la convivencia pacífica y el desarrollo social. En este contexto, la mediación social e intercultural y la pedagogía intercultural emergen como herramientas poderosas para abordar los desafíos de la diversidad y promover la cohesión comunitaria desde una perspectiva participativa y colaborativa.

Carlos Giménez, reconocido investigador en el ámbito de la mediación social, sostiene que la mediación intercultural no solo implica la resolución de conflictos de manera puntual, sino que también busca promover la transformación de las estructuras sociales y culturales que generan desigualdad y exclusión. Esta visión ampliada de la mediación social destaca su potencial para fortalecer los lazos comunitarios y promover la inclusión de todos los miembros de la sociedad.

Por otro lado, la pedagogía intercultural, según autores como James Banks, se enfoca en la creación de entornos educativos inclusivos que valoran y respetan la diversidad cultural y lingüística de los estudiantes. Adopta un enfoque holístico que reconoce y valora los conocimientos, las experiencias y las identidades culturales de cada individuo, promoviendo así un aprendizaje significativo y enriquecedor para todos.

Desde una perspectiva comunitaria, las entidades del tercer sector de acción social se erigen como pilares fundamentales en la promoción de la inclusión y la cohesión social. Estas organizaciones, al estar arraigadas en el tejido social y poseer un profundo entendimiento de las realidades locales, están especialmente capacitadas para identificar las necesidades específicas de la comunidad y diseñar intervenciones adecuadas y pertinentes. Su proximidad y sensibilidad les permiten establecer relaciones de confianza con los diversos grupos y actores comunitarios, lo que facilita la colaboración y el trabajo conjunto hacia objetivos comunes.

La responsabilidad de estas entidades va más allá de la mera asistencia y atención a las necesidades inmediatas. Tienen el mandato de desarrollar programas y proyectos que fomenten el diálogo intercultural, promuevan la participación ciudadana activa y fortalezcan el desarrollo comunitario sostenible. Esto implica no solo abordar los conflictos y desafíos presentes en la comunidad, sino también generar espacios de encuentro y aprendizaje que promuevan la comprensión mutua, el respeto por la diversidad y la construcción de una identidad comunitaria inclusiva. La labor de estas organizaciones es fundamental para fortalecer los lazos sociales dentro de la comunidad y promover una cultura de paz y convivencia. Al facilitar el acceso a recursos y servicios, alentar la participación de todos los miembros de la comunidad en la toma de decisiones y fomentar el respeto y la tolerancia entre diferentes grupos culturales, contribuyen a crear un entorno favorable para el desarrollo integral y la realización personal de cada individuo.

Las entidades del tercer sector de acción social desempeñan un papel crucial en la construcción de comunidades inclusivas y cohesionadas. Su labor va más allá de la asistencia material y se enfoca en promover el empoderamiento y la participación activa de la comunidad en la búsqueda de soluciones a los desafíos sociales. Son agentes de cambio y transformación que trabajan incansablemente por construir un mundo más justo, equitativo y solidario para todos.

Por ello, la mediación social e intercultural y la pedagogía intercultural emergen como pilares fundamentales en la construcción de comunidades inclusivas desde una perspectiva comunitaria. La mediación social, al propiciar el diálogo y la resolución pacífica de conflictos entre diversos grupos culturales, no solo contribuye a la reducción de tensiones y al fortalecimiento de los lazos sociales, sino que también promueve un clima de convivencia armoniosa y de respeto mutuo en la comunidad. Por su parte, la pedagogía intercultural, al reconocer y valorar la diversidad cultural y lingüística de los individuos, se convierte en una herramienta esencial para la promoción de una educación inclusiva y equitativa, que garantice oportunidades de aprendizaje para todos, sin importar su origen cultural o social.

El trabajo conjunto de las entidades del tercer sector de acción social, en estrecha colaboración con los diferentes actores comunitarios, adquiere una relevancia aún mayor en este contexto. Estas organizaciones, al contar con un profundo conocimiento de las necesidades y realidades locales, pueden actuar como catalizadores de cambio y promotores de la justicia social. A través de programas y proyectos diseñados de manera participativa y adaptados a las particularidades de cada comunidad, estas entidades pueden impulsar iniciativas que favorezcan la integración social, el acceso equitativo a recursos y servicios, y la participación activa de todos los miembros de la comunidad en la toma de decisiones que afectan su vida cotidiana.

La colaboración entre las entidades del tercer sector y los actores comunitarios, tales como asociaciones vecinales, grupos culturales, centros educativos y autoridades locales, es clave para garantizar el éxito y la sostenibilidad de las acciones orientadas hacia la construcción de comunidades inclusivas. Esta sinergia de esfuerzos permite aprovechar al máximo los recursos disponibles, compartir conocimientos y experiencias, y generar un impacto positivo y duradero en el tejido social. Además, fomenta un sentido de pertenencia y corresponsabilidad entre los miembros de la comunidad, quienes se convierten en agentes activos de cambio y promotores de una cultura de igualdad, diversidad y respeto en su entorno.

En definitiva, la mediación social e intercultural, la pedagogía intercultural y el trabajo conjunto de las entidades del tercer sector de acción social y los actores comunitarios son elementos esenciales en la construcción de comunidades inclusivas y en la promoción de la igualdad, la diversidad y la justicia social. Su labor conjunta contribuye a la creación de entornos más justos, equitativos y cohesionados, donde cada individuo tenga la oportunidad de desarrollarse plenamente y contribuir al bienestar común.

 

Israel López Marín

Mayo de 2024

lunes, 1 de abril de 2024

El costo humano de la escalada bélica: El sufrimiento de las clases populares frente a los intereses oligárquicos

La reciente decisión de Pedro Sánchez de proporcionar "ayuda" militar a Ucrania en su conflicto con Rusia ha encendido las alarmas, dejando en claro que son las clases populares quienes soportan el peso más pesado en los conflictos armados. Esta medida, presentada bajo el disfraz de la solidaridad, no es más que un reflejo de la brutal realidad: las élites oligárquicas, impulsadas por sus intereses económicos imperialistas, continúan enriqueciéndose a costa de la vida y el sufrimiento de las personas comunes.

Es esencial comprender que son las clases populares quienes pagan el precio más alto en cualquier conflicto armado. Son ellas las que sufren las devastadoras consecuencias, mientras que aquellos en el poder, protegidos por su riqueza y privilegio, permanecen relativamente indemnes. Detrás de cada proyectil lanzado y cada explosión, hay vidas destrozadas y comunidades enteras desplazadas, pero para la élite oligárquica, esto es simplemente un costo aceptable en su búsqueda de poder y ganancias.

Es fundamental reconocer que la guerra es un negocio lucrativo para aquellos que se benefician de la fabricación y venta de armas. Mientras tanto, las clases populares son relegadas al papel de víctimas y sacrificadas en el altar de la ambición y la codicia de unos pocos. Este ciclo de violencia perpetuada por la élite oligárquica es una manifestación cruda del imperialismo económico que prioriza los intereses de unos pocos sobre el bienestar de la humanidad en su conjunto.

En lugar de alimentar esta maquinaria de destrucción, debemos buscar alternativas que prioricen la paz y el bienestar de las personas. La diplomacia y el diálogo deben ser nuestras herramientas primordiales para resolver conflictos, en lugar de la violencia y la guerra. Es hora de desafiar el status quo impuesto por la élite oligárquica y trabajar hacia un mundo donde todas las personas, especialmente las clases populares, puedan vivir libres del temor y la opresión impuesta por el imperialismo económico.

Por tanto, la escalada bélica impulsada por la élite oligárquica solo sirve para exacerbar el sufrimiento de las clases populares, mientras ellos continúan acumulando riqueza y poder a expensas de las vidas humanas. Es hora de detener esta maquinaria de destrucción y trabajar juntos hacia un futuro donde la paz y la justicia sean accesibles para todos, no solo para unos pocos privilegiados.

 

Israel López Marín

Abril de 2024

 

 

 

 

 

lunes, 11 de marzo de 2024

Más allá del racismo posmoderno: La Mediación como clave para una Convivencia Intercultural

 

La convivencia intercultural se enfrenta a un desafío contemporáneo que podríamos denominar "racismo posmoderno". A diferencia de las formas tradicionales de discriminación basadas en la supremacía racial, este fenómeno se caracteriza por la creencia y la propagación de la idea de que el entendimiento entre diferentes culturas es inherentemente imposible. Se argumenta que la convivencia multicultural es propensa al conflicto, generando un caldo de cultivo para tensiones y divisiones.

En este contexto, es esencial comprender que los conflictos son una parte natural de las relaciones humanas y que su magnitud depende en gran medida de la capacidad de las personas para llegar a acuerdos y utilizar las situaciones problemáticas como oportunidades para el conocimiento mutuo y la mejora de la comunicación. La diversidad cultural, en lugar de ser vista como una barrera insalvable, debería ser apreciada como una fuente de enriquecimiento y crecimiento.

Es importante destacar que el rechazo no surge de la cultura en sí ni de sus manifestaciones, sino más bien de la clasificación de las personas como "de cultura diferente". El miedo al contacto con los demás se origina en la amenaza percibida a nuestra identidad, convicciones y valores. En este punto, la mediación intercultural emerge como una herramienta esencial para superar estas barreras y fomentar la comprensión mutua.

El mediador y la mediadora intercultural desempeñan un papel crucial al traducir las posiciones de las partes, buscando intereses comunes expresados en un mismo código. Su labor no se limita a la resolución de conflictos, sino que se extiende a la transformación de normas y relaciones entre las personas. Se identifican tres tipos de mediación: preventiva, rehabilitadora y creativa, cada una diseñada para contribuir al entendimiento mutuo y a la construcción de relaciones armoniosas y respetuosas.

La convivencia intercultural se ve enriquecida por modelos específicos de mediación, y entre ellos destaca el modelo comunitario, también conocido como dialógico. Este enfoque no solo aborda la solución de conflictos manifiestos, sino que se centra en la prevención, tratando tanto lo latente como lo manifiesto. Promueve el diálogo entre las partes y los miembros de la comunidad, fomentando la comprensión y el respeto mutuo.

En el ámbito educativo, la mediación intercultural juega un papel fundamental en la construcción de la identidad cultural individual y colectiva. La participación comunitaria se revela como esencial para fomentar la comprensión de las diferencias culturales, superar prejuicios y construir un entorno escolar constructivo que celebre la diversidad como un activo valioso.

El mediador y la mediadora intercultural actúa como un puente entre personas de diferentes culturas, superando no solo barreras lingüísticas, sino también traduciendo ideas y conceptos. Su función va más allá de la resolución de conflictos; busca activamente mejorar las relaciones humanas entre grupos culturalmente diversos.

Por ello, la mediación intercultural se presenta como una herramienta crucial para contrarrestar el "racismo posmoderno" y promover la convivencia pacífica entre personas de diversas culturas. Su enfoque preventivo, rehabilitador y creativo contribuye a la construcción de sociedades más inclusivas y comprensivas, donde la diversidad es no solo tolerada, sino valorada y celebrada como una fuente de riqueza y crecimiento.

 

Israel López Marín

Marzo de 2024

 

lunes, 26 de febrero de 2024

SOLA - Antolín Pulido

 



SOLA

No mires mi moratón,

eso, eso apenas es nada.

Esa bofetada que me deja sorda.

Eso, eso apenas es nada

El zumbido de después del tortazo escuchando sus insultos.

 Eso, eso apenas es algo.

 

Los rituales de desprecios diarios y el sentido de culpa del maltrato.

Eso, eso es mucho.

El miedo que paso cuando oigo sus llaves abriendo la puerta.

Eso, eso es mucho.

El horror de sentirme examinada en todo.

Eso, eso es mucho.

Mis nervios cuando llegan las visitas.

Eso, eso es mucho.

 

Y le digo:

¡No, no grites, que vas a despertar a los niños!

¡Por favor cariño no me pegues, por favor!

¡Perdóname por lo que sea, pero perdóname!

Silencios que gritan, pero no digo nada,

Sólo quiero desaparecer y no despertar.

Y me grita:

¡No vales nada!

¡No sirves para nada!

¡Que te calles! ¡Que estoy hablando yo!

¡Es por tu culpa!

¡Puta!

Sus puñetazos, ya apenas me duelen

Sus gritos, ya apenas los oigo,

Sus patadas, ya apenas me hieren.

Pero sus ojos de odio me siguen dando miedo.

Pero sus silencios, me siguen dando pánico.

Pero su olor me sigue dando terror.

Pero sus caricias me siguen dando espanto.

 

Vómito de miedo y horror.

Cada vez me odio más.

Cada vez soy más pequeña

Cada vez me siento más nada,

más nadie.

No tengo ánimos ni para morir.

 

Antolín Pulido

Febrero de 2024

miércoles, 17 de enero de 2024

Carne para la picadora - Antolín Pulido

CARNE PARA LA PICADORA

Carne para la picadora

amasijo de trabajador

sangre para abonar su césped

bocas para vender el pienso

manos que trabajen

coños que paran

cerebros que vean televisión.

 

Carne para la picadora

corre, corre, pero en la rueda

edenes, cielos y paraísos

corre, corre más deprisa

más rápido, pero en la rueda.

 

Carne para la picadora

Niños para el colegio castrador de formación básica de sumisos

Carne para la picadora

Consumismo con espejitos de colores para niños de futuro incierto.

 

Carne para la picadora

Consumismo con hipotecas para niños de futuro certero

Carne de cañón

Carne para follarlas

Carne explotarlas

Carne paridora de mano de obra.

 

Carne para la picadora

Niños consumistas o niños explotados

Niños bendecidos por el pederasta

Divinos paraísos posmorten  para los mansos, obedientes  borregos

Vasallos sin alas que siempre creen que volar es una enfermedad

Disciplinados dóciles artos de pan.

 

Carne para la picadora

Con miles de pecados capitales de ancestros díscolos

Con miles de pecados originales y muchos finales.

 

Carne para las fieras

Carne barata para las alimañas de gustos refinados

Carne de pobre refinado pata ricos delicatesen

Carne de adolescentes para ricos y ricas sin escrúpulos

Picadoras Segadoras que decapitan cualquier brote de osadía

Picadoras inyectadoras de vacunas que previenen pensamiento.

 

Carne para la picadora

Norma de la norma antinorma, que ya está normalizada

Caos previsto, organizado y con beneficio… ¡la siempre banca gana!

Sí no los gano, los desoriento.

Sí no los regularizo, los despisto

Y no funciona, llamo a las drogas.


Carne para la picadora

Reverentes de manual

Los apacibles silencios de los cementerios

Hombres muertos que votan como buenos vasallos.

 

Carne para la picadora

Vicios enlatados

Para pobres deseosos de drogas

 

Carne para la picadora

Familia, herencia, tradición.

 

Carne para la picadora

Dioses, colegios e hipotecas.

 

Carne para la picadora

Edenes, Godotses y Loterías.

 

Carne para la picadora

Pancartas, pacifismos y proclamas.

 

Carne para la picadora

Nirvanas, edenes

Jardines y vergeles

Cielos, paraísos

Olimpos y amores con violines.


Carne para la picadora

Carne de clase media

Carne de media clase

Carne de pobre sólo para pienso de perros

Carne de sumisos

Carne normalizada

Carne certificada

Carne cebada

Carne vacunada

Con su código de denominación de origen.

 

Carne para la picadora

Modas, tendencias

Músicas y filosofías.

 

Carne para la picadora

Llora payaso

Que mi hijo quiere reírse.

 

 

 

 Antolin Pulido

8 de noviembre 2017

 

sábado, 23 de diciembre de 2023

Desarrollo Comunitario en barrios culturalmente diversos: Desafíos y amenazas en el contexto actual


El desarrollo comunitario emerge como un catalizador para fortalecer los lazos sociales en barrios de alta diversidad cultural, construyendo puentes entre comunidades diversas y fomentando la convivencia intercultural. Sin embargo, este proceso, vital para la cohesión social, se enfrenta a desafíos significativos, especialmente en el contexto actual marcado por la presencia de la extrema derecha en las instituciones españolas.

La llegada de la extrema derecha ha traído consigo la imposición de límites y barreras que afectan directamente al desarrollo de procesos comunitarios. La imposición de lineas rojas por parte de ciertos sectores políticos debilita la base misma de la democracia y amenaza la capacidad de las comunidades para abordar de manera efectiva sus necesidades y desafíos.

La convivencia y la interculturalidad, fundamentales para el desarrollo comunitario en entornos diversos, a menudo se ven socavadas cuando las administraciones públicas retiran su apoyo debido a posturas ideológicas. La falta de financiación y respaldo gubernamental se traduce en la pérdida de proyectos valiosos que podrían contribuir de manera significativa al tejido social y al entendimiento mutuo entre diferentes culturas.

En este contexto, las administraciones públicas, en lugar de ser un apoyo, se convierten en una amenaza para el desarrollo comunitario. Las políticas que limitan la participación activa de la sociedad civil, la promoción de la diversidad cultural y la implementación de proyectos inclusivos debilitan el tejido social y amenazan la construcción de comunidades resilientes.

Es esencial reconocer que el desarrollo comunitario no solo aborda las necesidades inmediatas de las comunidades, sino que también contribuye a la construcción de una sociedad más inclusiva y democrática. Abogar por la continuidad y fortalecimiento de estos proyectos es un paso crucial para resistir los embates que amenazan la convivencia intercultural y la democracia misma.

En un momento en el que la intolerancia y la rigidez ideológica amenazan con socavar los pilares de la democracia, es responsabilidad de todos nosotros abogar por el apoyo continuo a iniciativas de desarrollo comunitario. Solo a través de la colaboración entre diversos actores y el compromiso ciudadano podemos resistir y superar las amenazas que debilitan la convivencia y la diversidad cultural en nuestras comunidades.


Israel López Marín

Diciembre de 2023

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Los Niños de Palestina: El impacto invisible del conflicto

 

La situación en Oriente Próximo, específicamente en Palestina, es desgarradora y exige una respuesta urgente. Cada minuto que pasa, cientos de miles de niños y niñas se ven atrapados en medio de la catastrófica realidad que rodea este conflicto, y es nuestro deber brindar apoyo a la resistencia palestina en busca de una solución justa y duradera.

La escalada de hostilidades en Gaza es inaceptable y ha dejado un impacto devastador en los niños y sus familias. Las denuncias de graves violaciones a gran escala contra los niños, como homicidios, mutilaciones, secuestros y ataques indiscriminados contra infraestructuras civiles y servicios públicos esenciales, son inaceptables. La pérdida de vidas humanas, que supera las 5,000 personas hasta la fecha, incluyendo cientos de niños y decenas de secuestrados, es una tragedia que no puede pasar desapercibida.

La Franja de Gaza es el epicentro de esta crisis, donde más de 2 millones de personas, la mitad de las cuales son niños, enfrentan amenazas constantes a su vida y bienestar. Sin embargo, no podemos pasar por alto el hecho de que esta situación se extiende más allá de la Franja de Gaza, afectando también a Cisjordania, incluido Jerusalén Este, con un grave deterioro de la situación en esas áreas.

Es crucial recordar que, en todas las guerras, los niños son los más vulnerables y los que sufren las consecuencias más graves. La resistencia palestina es un llamado a la humanidad para poner fin a esta espiral de violencia y sufrimiento. Pedimos un alto el fuego inmediato para salvaguardar la vida de los más inocentes y vulnerables, y para permitir que llegue la ayuda humanitaria tan necesaria. Además, instamos a la liberación de todos los rehenes como un gesto de buena voluntad y un paso hacia la reconciliación y la paz.

La resistencia palestina representa la búsqueda de justicia y la reivindicación de los derechos humanos fundamentales en una región marcada por la adversidad. Apoyar esta resistencia significa apoyar la causa de la paz, la seguridad y la dignidad para todos los niños y familias atrapados en este conflicto. Cada minuto cuenta, y es nuestro deber actuar en solidaridad con aquellos que anhelan un futuro mejor en medio de la desesperación.


Israel López Marín

Noviembre de 2023

lunes, 2 de octubre de 2023

Defender la Educación Social como una bandera (Día Internacional de la Educación Social)


 

“Defender la alegría como un principio

Defenderla del pasmo y las pesadillas

De los neutrales y de los neutrones

De las dulces infamias

Y los graves diagnósticos”

 

Hoy, 2 de octubre, Día Internacional de la Educación Social, coincide con mi 14º aniversario en esta profesión. A pesar de algunos momentos de dificultad, cada día tengo una comprensión más profunda de la necesidad de la Educación Social en la sociedad en la que vivimos.

La Educación Social es un componente esencial para promover procesos de participación intercultural en los barrios debido a su capacidad para fomentar la comprensión, el respeto mutuo y la cohesión social entre las diversas comunidades que coexisten en un territorio determinado.

En primer lugar, la Educación Social actúa como un puente que conecta a las personas de diferentes orígenes culturales y étnicos al proporcionarles las herramientas necesarias para comprender y apreciar las diferencias culturales. Al fomentar la comprensión, se reduce la posibilidad de malentendidos, conflictos y prejuicios entre los residentes de un barrio. Esta comprensión mutua es fundamental para la construcción de relaciones interculturales positivas y la promoción de la armonía comunitaria. La Educación Social facilita el diálogo intercultural al enseñar habilidades de comunicación efectiva y resolución de conflictos. El diálogo es esencial para la participación activa de todas las voces en la comunidad, ya que permite que las personas compartan sus experiencias y perspectivas de manera abierta y constructiva. Esto, a su vez, contribuye a la construcción de consenso y a la toma de decisiones colectivas más informadas y equitativas.

La Educación Social también desempeña un papel importante en la promoción de la inclusión y la igualdad en los barrios. Ayuda a identificar y abordar las barreras que pueden obstaculizar la participación de grupos minoritarios o marginados, como la discriminación o la falta de acceso a recursos y oportunidades. Al promover la inclusión y garantizar que todas las voces sean escuchadas y respetadas, se crea un entorno propicio para la participación activa de todos los residentes, sin importar su origen cultural.

Asimismo, la Educación Social contribuye al fortalecimiento de la cohesión social en los barrios. Al proporcionar oportunidades para que las personas se conozcan y construyan relaciones basadas en el respeto y la comprensión mutua, se fomenta un sentido de pertenencia a la comunidad. Cuando las personas se sienten parte de un grupo inclusivo y diverso, están más dispuestas a colaborar en proyectos comunitarios y a trabajar juntas para abordar los desafíos locales.

La Educación Social combate la discriminación y el prejuicio al desafiar los estereotipos culturales y promover una visión más equitativa y justa de todas las culturas presentes en un barrio. Esto es esencial para crear un ambiente en el que todas las personas se sientan valoradas y respetadas por igual, lo que a su vez fomenta la participación activa y el compromiso cívico.

Por tanto, la Educación Social desempeña un papel esencial en la promoción de la participación intercultural en los barrios al fomentar la comprensión, el respeto mutuo, la inclusión y la igualdad, y al proporcionar las habilidades necesarias para facilitar el diálogo y la colaboración entre personas de diferentes culturas. Estos elementos son fundamentales para construir comunidades más cohesionadas y diversas, donde todos los residentes puedan contribuir positivamente a la vida comunitaria.

Por eso es necesario, parafraseando a Mario Benedetti, defender la Educación Social como una trinchera, defenderla del escándalo y la rutina, de la miseria y los miserables, de las ausencias transitorias y las definitivas.

Israel López Marín

2 de octubre de 2023

viernes, 1 de septiembre de 2023

#SeAcabó

 

En agosto de 2023, se celebró un hito trascendental con la victoria de la Selección femenina de fútbol de España en la Copa Mundial Femenina de Fútbol de 2023, un logro que representa el avance de las mujeres en un espacio históricamente dominado por el género masculino. Sin embargo, durante la ceremonia de entrega de medallas, un gesto que debiera ser de apoyo y afecto a una gesta de carácter histórico, se convirtió en un ejemplo heteropatriarcal de la objetivación y la falta de respeto a los límites personales. La acción de besar en los labios a la centrocampista Jennifer Hermoso, mientras la sujetaba por la cabeza, por parte del presidente de la Real Federación Española de Fútbol​ es un claro ejemplo de cómo las mujeres a menudo se ven sometidas a la cosificación y a la invasión de su espacio personal, incluso en momentos de celebración, por parte del heteropatriarcado. Gesto que, la jugadora afectada, Jennifer Hermoso, señalo con desagrado y expresó su descontento con el incidente. La decisión de delegar la gestión del incidente a FUTPRO y a su agencia de representación subraya la necesidad de contar con sistemas de apoyo que respalden a las mujeres en su lucha por la justicia y la equidad.

Además, el contexto de la tribuna de autoridades revela otra manifestación de la cultura sexista que persiste en el ámbito deportivo. El presidente de la RFEF rompió el protocolo al festejar de manera inapropiada el triunfo de la selección, mostrando una conducta irrespetuosa y denigrante al tocarse los genitales. Este comportamiento resalta la urgente necesidad de educar sobre la importancia del respeto y la igualdad de género en todos los niveles de la sociedad, incluyendo a las figuras de autoridad y a los líderes deportivos. La presencia de la reina Letizia y la infanta Sofía en la tribuna también pone de manifiesto la importancia de que las figuras femeninas en posiciones de poder se conviertan en aliadas en la lucha por eliminar las conductas sexistas y patriarcales en todos los aspectos de la vida pública.

Estos incidentes enmarcan la victoria deportiva en un contexto más amplio de desafío a las normas de género y de lucha por la igualdad. Son recordatorios de que el camino hacia la equidad de género en el deporte y en la sociedad en general es un proceso constante que requiere la participación activa de todos y todas para crear un ambiente en el que las mujeres sean respetadas, valoradas y libres de la cosificación y la discriminación.

Las actitudes de Luis Rubiales, presidente de la RFEF, desencadenaron una oleada de críticas que reflejan la creciente conciencia sobre la necesidad de un cambio profundo en la cultura deportiva, la erradicación del heteropatriarcado y el señalamiento directo y condena a las practicas propias de la masculinidad tradicional hegemónica. Las peticiones de dimisión por parte de altos cargos del Gobierno, líderes de la oposición y el movimiento feminista señalan la frustración generalizada ante la persistencia de conductas sexistas y discriminatorias en el ámbito deportivo. Estas demandas de renuncia subrayan la responsabilidad de quienes ostentan posiciones de poder en crear un ambiente inclusivo y respetuoso, y dan voz a la necesidad de poner fin a la impunidad ante acciones que perpetúan desigualdades de género a través del patriarcado.

El comunicado oficial emitido por la AFE revela la firmeza de las voces que exigen rendición de cuentas. La amenaza de aplicar la Ley del Deporte a Rubiales expone una postura que busca erradicar la tolerancia a comportamientos inapropiados y nocivos. Este llamado a la acción es un reflejo del empoderamiento de las organizaciones feministas y grupos comprometidos con la igualdad de género en el ámbito deportivo, al exigir que las figuras de autoridad rindan cuentas por sus acciones y contribuyan a un cambio de paradigma.

La intervención de la FIFA al abrir un expediente disciplinario evidencia la necesidad de un enfoque global para abordar estas cuestiones. Esta medida reconoce que las actitudes sexistas no pueden quedar impunes a nivel internacional y pone en relieve la importancia de una cultura deportiva más equitativa y respetuosa en todo el mundo.

La suspensión provisional de Rubiales por parte de la Comisión Disciplinaria de la FIFA es un paso en la dirección correcta. Esta acción envía un mensaje claro de que las conductas irrespetuosas y discriminatorias no serán toleradas, incluso a nivel de liderazgo. La prohibición de contactar a Jennifer Hermoso refuerza la necesidad de establecer límites y proteger a las personas afectadas por acciones inapropiadas. En conjunto, estas reacciones demuestran la vitalidad del movimiento feminista en el ámbito deportivo y la determinación por transformar una cultura arraigada en desigualdades. A medida que las voces se unen para denunciar y abordar estos problemas, se crea un camino hacia un entorno deportivo más inclusivo y respetuoso para todas las personas, independientemente de su género.

 

 

Israel López Marín

Septiembre de 2023


sábado, 26 de agosto de 2023

CREENCIAS, CUERPOS Y REPRESENTACIONES DE LAS MASCULINIDADES

“El resultado fue que, a partir de los años 70 del siglo XX, pero, sobre todo, a partir de los 90, se diera una valorización sin precedentes, en lo que se ha venido a denominar culto al cuerpo.”.

Martínez Guirao. “Construyendo los cuerpos ‘perfectos’”

 


Introducción.

Ente otras tantas lecciones que nos puede enseñar el deporte, y en concreto, estas recientes olimpiadas celebradas en la ciudad de Tokio, Japón, podemos destacar aquellas derivadas del manido mensaje del fair play, o “juego limpio”, deportividad… sin embargo, ningún espacio se encuentra exento del modelo de masculinidad tradicional hegemónica, capaz, como el propio capitalismo de mutar para adaptarse en cada contexto, como de permear cualquier evento. Esta proyección de una masculinidad triunfadora, portadora de una vigorizada fuerza física y de gestos rudos y agresivos ha sido el gran escaparate de un evento deportivo de gran calado internacional    En la actualidad, la visión de imágenes publicitarias, tal y como expone Martínez Guirao,[1] supone el desarrollo de modelos masculinos definidos que, sin duda, influye en la percepción corporal de los adolescentes varones y cómo estos encuentran en Internet un refuerzo de este ideal de belleza, la idea del cuerpo como realidad simbólica en el cual la sociedad y la cultura se manifiestan, y de la alimentación como hecho social total. Gestos como el del tenista de origen serbio Novak Djokovic, y sus salidas “fuera de tono”, responden, sin duda, a este modelo de idea de cuerpo, atlético, definido… a la par que, desafiante, rudo, individualista y competitivo. Modelo que destaca frente a la opción de Simone Biles, deportista de elite que decidió tomarse un tiempo de descanso para poner los cuidados en el centro de su vida.

La representación visual de la masculinidad.

Es necesario entender todo el fenómeno existente en torno al “culto al cuerpo” como un fenómeno de gran impronta en las sociedades occidentales actuales. Solo es necesario poner la televisión, o pasearse por el entorno urbano de cualquier ciudad para poder observar la cantidad de mensajes capaces de relacionar ámbitos como la belleza, la juventud, la delgadez y la forma física, con el éxito. Como en un viejo patrón de belleza heredado del mundo clásico, nos venden a modo de producto de consumo un modelo multidimensional donde convergen factores como la salud, la estética o el placer.

Es cierto que, es necesario modificar hábitos y costumbres para alcanzar una mayor salud, mayor longevidad y conseguir un envejecimiento más activo, una vez superada la vieja censura en la búsqueda de placer corporal. Sin embargo, las formas corporales han seguido la tendencia de ser exhibidas a modo de proyección de un nuevo modelo estético, que, de manera inequívoca, responde a un modelo tradicional hegemónico.

Los dos elementos claves por los que se instituye y actúa son: el lenguaje y representaciones culturales. Un ejemplo es la presión estética como forma de esta forma de violencia sexista. El cuerpo y sobre todo su culto, ha condicionado la estética a lo largo de la historia y en las diferentes culturas. No es nuevo que hoy en día en nuestra sociedad se le siga dando más importancia al cuerpo de la mujer que al del hombre. Mientras que al hombre se le relaciona con la fuerza, el vigor y el poder, a la mujer se le asocia con la belleza, el atractivo sexual y la sensibilidad. En las diversas etapas de la historia y en las diferentes culturas se han ido imponiendo y distintos cánones de belleza, y muchos hombres y mujeres se han visto obligados a seguirlos y cumplirlos, es decir lo que hoy consideramos bello y deseamos alcanzar a toda costa, difiere de lo que se consideraba bello antes, incluso no es igual en los diferentes lugares del mundo. Lo que sí tienen en común es que, en la mayoría de los casos, adaptarse a los distintos patrones de belleza ha supuesto y supone un riesgo para la salud tanto física como emocional. Por otro lado, la gran influencia que tienen sobre nosotros y nosotras los medios de comunicación y la revalorización de modelos corporales que como consecuencia pueden generar el desprecio por todo aquello que no se ajusta a los mismos, nos ha llevado a asimilar erróneamente estos cánones con el éxito tanto emocional como profesional y social. La televisión y los medios de comunicación, tienen el poder de crear valores sociales y ejercer influencia en las personas porque ofrecen definiciones, presentan modelos, promueven estereotipos y pueden ser un exponente de cambios (violencia simbólica).

El modelo de masculinidad hegemónica tradicional, se encuentra representado por un hombre blanco y heterosexual. Un modelo que actúa como el pilar ideológico de la sociedad occidental. Una sociedad que se vertebra desde el modelo económico capitalista hacia el machismo como eje de este sistema hegemónico. Este modelo, sin duda, desarrolla claras desigualdades de carácter estructural y jerárquico que relegan y discriminan a las personas en función de su género, la raza, la clase social, la sexualidad, la edad, la nacionalidad, etc., entendiendo la diversidad entre las personas como una tara, o un obstáculo para mantener el statu quo, en vez de comprenderlo desde una perspectiva intercultural capaz de aportar una dimensión basada en el establecimiento de relaciones basadas en la igualdad. Un modelo que genera desigualdad y que , por tanto, es responsable de la perpetuidad del sexismo, del racismo, la homofobia, etc., en nuestras sociedades.

Desde los estudios de las masculinidades se ha discutido que, a través de las representaciones masculinas de la televisión, el cine y los deportes, se refuerzan varias creencias respecto a los hombres tales como que son invulnerables, violentos, tienen una sexualidad descontrolada, y ante todo deben realizar actos heroicos (Kimmel, 2011[2]).

A finales del siglo XX, surge en el contexto de los estudios de género, y a través de la teoría feminista, los llamados estudios de las masculinidades con perspectiva de género. Estudios cuyo fin consistía en poder profundizar en la masculinidad, no como un concepto estático y único, sino como un constructo de carácter cultural, dinámico y diverso. Un constructo que, por tanto, es permeable a la socio-histórico culturales del contexto donde se desarrolla y, por ende, susceptible de ser deconstruido.

Es cierto que, el desarrollo de los estudios de género ha sido abordado más desde el punto de vista de la feminidad que de la masculinidad, debido en gran parte al compromiso de las compañeras feministas por el desarrollo de un campo de conocimiento propio, surgiendo una diferencia entre ambos campos de estudio en cuanto a progreso.  Través de ellos, podemos entender como el género son configuraciones de prácticas y hábitos que son construidos y transformados a través del paso del tiempo.  A diferencia del sexo, que tiene que ver con el desarrollo biológico del propio cuerpo, la masculinidad y la feminidad surgen del condicionamiento cultural del comportamiento.

Aunque existen diferentes formas de ejercer la masculinidad, la mayoría de los hombres se apropian de los ideales de la masculinidad hegemónica (Connell, 2005[3]), que básicamente consisten en una oposición a cualquier alternativa que es identificada inmediatamente como no masculina; así, los comportamientos de riesgo, la fuerza física, el estoicismo, la dureza emocional, y el papel de proveedor económico son parte del discurso dominante de la masculinidad.

El modelo que impone la masculinidad hegemónica tradicional se encuentra en una posición jerárquica de poder, no solo sobre las mujeres, sino sobre cualquier modelo de masculinidad que no encaje en ese perfil dictaminado por este modelo toxico, un sistema ideológico que sirve de burda justificación para la dominación de los hombres. Un sistema en el que aquellos hombres que actúan como cómplices disfrutan de los beneficios materiales, físicos y simbólicos de la subordinación de la mujer y de otras formas genéricas alternativas, de otras clases sociales, religiones y etnias. Un sistema ideológico, en el que la masculinidad tradicional hegemónica, a través de su representación simbólica, diseña el modo en el que las personas entenderán y experimentarán el mundo sin importar su sexo.

En este sistema de creencias, tal y como expone Martinez Guirao[4], el cuerpo masculino se vuelve el centro de atención: cómo, cuándo, dónde y qué se come, las actividades motrices que se realizan, y el tiempo libre o de ocio, se ven enormemente condicionados, si no determinados, por el cuerpo o los efectos deseables o indeseados que pueden producir sobre él. La ingesta de algunos alimentos se considera tabú porque los discursos médicos hegemónicos los califican como nocivos para la salud o porque van en contra de los cánones morfológicos ideales.

La persecución de este modelo de cuerpo físico masculino, basado en la hipertrofia muscular se encuentra sometido a una particular cosmovisión donde el gimnasio los rituales de alimentación, de entrenamiento, de higiene, de estética que giran en torno al objetivo de alcanzar un cuerpo caracterizado por la gran masa muscular. Por ello, el cuerpo se convierte en un mero objeto e instrumento donde la salud, la estética y el ocio, coexisten con relativa tensión anteponiéndose en función del contexto unos por delante de otros.

A través del artículo de Octavio Salazar[5], entender los modelos de masculinidad actuales, es entender un modelo que más bien responde a una larga tradición de hipermasculinidad que a lo largo del tiempo se ha encarnado en diferentes formas. Ese hombre que se expresa a través de una determinada estética e indumentaria, reproducida a su vez por personajes tan mediáticos como jugadores de fútbol o cantantes de moda, y que va más allá de la figura del metrosexual de hace unas décadas.

Sin lugar a dudas, este modelo de masculinidad que, pretender infundir una nueva imagen de cambio y progreso sobre el modelo imperante, solamente actúa como una mera demanda del mercado, como un producto de consumo más, en una marcada sociedad de consumo que se alimenta de los deseos individuales y de un determinado canon de belleza. Por ello, una clara evidencia de cómo el capitalismo y el patriarcado se reinventan de manera constante y de cómo el machismo absorbe a todos y a todas, marcando nuestras opciones, prioridades y deseos.

Este modelo de cuerpo de hombre que desde los medios de comunicación de masas nos intenta convencer a través de recursos publicitarios es interiorizado y deseado por los hombres, de manera consciente o inconsciente. De modo que, cuanto más se distancie este ideal de su condición física, más insatisfecho se sentirá. Pensando, de manera ingenua, que acercándose a este nuevo ideal de belleza será más sencillo poder alcanzar el éxito a cualquier nivel.  Situación que determina, de forma clara, el origen y desarrollo de la vigorexia masculina, inducida en gran medida por el uso estereotipado de la imagen del hombre para captar la atención de determinadas audiencias.

Bourdieu (2000[6]) señala, que la construcción social del cuerpo sostiene una correspondencia entre lo “físico” y lo “moral”, ya que ciertas maneras de mover el cuerpo, el porte, el cuidado, expresan la naturaleza de las personas.

A través de los usos y las representaciones corporales que a través de la masculinidad tradicional hegemónica son aprendidos y aprehendidos a través del traspaso de las técnicas corporales de generación en generación. Entender el cuerpo de los hombres como salvaje, en estado de pureza, oculta la estructuración social significativa que los actores hacen sobre su cuerpo; desfigura la estrategia, entendida según los parámetros de Bourdieu (1988), de posicionamiento social realizada a través de una definida y elaborada creación de una manera de estar en el mundo. Bourdieu dice “Los habitus son principios generadores de prácticas distintas y distintivas, pero también son esquemas clasificatorios, principios de clasificación (1997)[7].” La estrategia es hacer de su habitus una señal de distinción.

Tal y como afirma Connell[8], no se puede entender cómo funciona la masculinidad sin atender a su dimensión relacional, es decir, la masculinidad solo existe como oposición a la feminidad, clasificando e identificando a hombres y mujeres a los que prescriben características que son a su vez manifestadas en sus cuerpos. Es por ello necesario tener claro que, no existe un único modelo de masculinidad, sino que, además, es frecuente la coexistencia de diferentes modelos de masculinidad, o masculinidades.

Tal y como expone Martínez Guirao[9], el culto al cuerpo en la masculinidad mayoritaria, o hegemónica, se centra en la estética principalmente, y deja la salud en un segundo plano., y solo a partir de cierta edad, y cuando el cuerpo ha sufrido los efectos propios del desgaste físico del paso del tiempo y cuando las lesiones se hacen más frecuentes, el rendimiento físico disminuye y aparecen los problemas de la edad, es cuando aparece cierto temor y preocupación en los hombres que comienzan a temer por su integridad física o por su propia vida, y a asimilar que no pueden someter al cuerpo a los excesos a los que los estaba exponiendo.

Sin dudas, el deporte de masas es probablemente, la actividad con mayor impacto mediático capaz de legitimar el modelo de masculinidad tradicional hegemónica. Aspectos como la fuerza, la habilidad y la condición física, son cualidades del sistema patriarcal, privilegiando y jerarquizando las relaciones de socialización en los diferentes espacios. En la escuela aparecen espacios, como el recreo o los vestuarios, en los que se regula la corporeidad de los chicos bajo la vigilancia y el control normativo en las relaciones de proximidad; cualquier forma de masculinidad que se sitúe fuera de los límites normativos hegemónicos y heterosexuales, es colocada en lugares de subordinación y humillación.

A modo de conclusión.

En la actualidad, la preocupación por el aspecto físico y la imagen, ya no es algo ni centralizado en la mujer ni latente en el mundo del hombre. Los hombres se cuidan y no lo ocultan. La Revolución Industrial supuso un cambio en la concepción de la sociedad y del rol del hombre en la misma; y el siglo XX le abrió las puertas como sujeto activo dentro del mundo de la moda, la estética y la belleza física; un terreno anteriormente dedicado y vinculado casi con exclusividad al sexo femenino.

Este cambio está sujeto de manera directa con el auge en la década de los 90 del pasado Siglo XX por una valorización del culto al cuerpo sin precedentes. Un culto al cuerpo orientado al desarrollo de una tonificación física, en los hombres, caracterizado por la hipertrofia muscular, conseguido, en muchas ocasiones, a través de métodos opuestos al ideal de salud.

El cambio de rol social, que se ha producido sobre la figura masculina en referencia al denominado “culto al cuerpo” en los últimos tiempos, ha imbuido al hombre en el campo de la estética y la belleza física de tal forma que éste ha sido incapaz de escapar a su influencia, algo que, sin duda, el sistema patriarcal, y con ello la masculinidad tradicional hegemónica ha sabido apropiar como un ámbito de desarrollo de los contravalores de una masculinidad tradicional basada en la fuerza física, en el uso de la violencia, el poder y una sexualidad depredadora.

Desde la perspectiva de las masculinidades igualitarias, es nuestro deber caminar hacia la construcción de una sociedad, con un sistema de valores basados en la empatía, en un profundo autoconcepto. Un sistema de valores que entienda la diversidad, cualquier tipo de diversidad como un espacio para compartir y para crecer de manera compartida. Frente al modelo patriarcal de culto al cuerpo, como una esfera de poder donde reivindicar la fuerza física, desde las masculinidades igualitarias, debemos reivindicar el valor de la diversidad en los cuerpos, con el fin de poder liberarnos de los cánones de belleza que rige el sistema patriarcal.

 

Tomás Israel López Marín

              Agosto de 2023 

                     

Bibliografía.

-Bourdieu, P. (1997). Razones prácticas. Anagrama, Barcelona.

- Bourdieu, P. (2000). La dominación masculina. Anagrama, Barcelona.

-Connell, R. W. (2003). Masculinidades. Ciudad de México; UNAM.

-Connell, R. W. (2005). Masculinities (2nd Ed.). Berkeley, CA: University of California Press.

- Kimmel, M. (2011). The gendered society (4th Ed.). New York: Oxford University Press.

- Martínez Guirao, J. E. (2014) “Construyendo los cuerpos “perfectos”. Implicaciones culturales del culto al cuerpo y la alimentación en la vigorexia”. Universitas, nº 21, pp. 77-99.

- Martínez Guirao, J. E. (2019) “Cuerpos en riesgo. Implicaciones y consecuencias de la masculinidad en las corporeidades”. En Martínez Guirao, J.E.; Téllez Infantes, A.; y Sanfélix Albelda, J. (Eds.) Deconstruyendo la masculinidad. Cultura, género e identidad. Valencia: Tirant Lo Blanch, pp. 85-109.

Material complementario.

 -ADIÓS AL TRONISTA? http://lashoras-octavio.blogspot.com/2021/05/adios-al-tronista.html?m=1



[1] Martínez Guirao, J. E. (2014) “Construyendo los cuerpos “perfectos”. Implicaciones culturales del culto al cuerpo y la alimentación en la vigorexia”. Universitas, nº 21, pp. 77-99.

[2] Kimmel, M. (2011). The gendered society (4th Ed.). New York: Oxford University Press.

[3] Connell, R. W. (2005). Masculinities (2nd Ed.). Berkeley, CA: University of California Press

[4] Martínez Guirao, J. E. (2014) “Construyendo los cuerpos “perfectos”. Implicaciones culturales del culto al cuerpo y la alimentación en la vigorexia”. Universitas, nº 21, pp. 77-99.

[5] ¿ADIÓS AL TRONISTA? http://lashoras-octavio.blogspot.com/2021/05/adios-al-tronista.html?m=1

[6] Bourdieu, P. (2000). La dominación masculina. Anagrama, Barcelona.

[7] Bourdieu, P. (1997). Razones prácticas. Anagrama, Barcelona.

[8] Connell, R. (2003). Masculinidades. Ciudad de México; UNAM.

[9] Martínez Guirao, J. E. (2019) “Cuerpos en riesgo. Implicaciones y consecuencias de la masculinidad en las corporeidades”. En Martínez Guirao, J.E.; Téllez Infantes, A.; y Sanfélix Albelda, J. (Eds.) Deconstruyendo la masculinidad. Cultura, género e identidad. Valencia: Tirant Lo Blanch, pp. 85-109.


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