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miércoles, 1 de abril de 2026

Ser técnico/a en desarrollo comunitario intercultural hoy: trabajar con la complejidad del territorio

 

Hay una pregunta que aparece con frecuencia cuando alguien escucha esta profesión por primera vez:

¿Qué hace exactamente un/a técnico/a en desarrollo comunitario intercultural?

No es fácil responder en una frase. En parte porque una parte importante de este trabajo no siempre se ve.

No siempre está en una actividad, en un taller o en una foto de proyecto. Muchas veces está en procesos más invisibles: en conversaciones largas con vecinos, en reuniones entre entidades que empiezan a colaborar después de años sin hablarse, en conflictos que se transforman antes de escalar, o en espacios donde distintas personas empiezan a reconocerse como parte de una misma comunidad.

En ese sentido, el desarrollo comunitario intercultural se sitúa en un lugar muy concreto de la intervención social: el territorio.

Trabajar con la comunidad, no para la comunidad

Una de las ideas clave del enfoque comunitario es que los procesos sociales sostenibles no se construyen desde fuera, sino desde dentro de las propias comunidades.

Esto implica un cambio importante respecto a enfoques más asistenciales o verticales. El trabajo comunitario no consiste únicamente en ofrecer recursos o servicios, sino en activar procesos colectivos de participación, diálogo y corresponsabilidad.

Como señalan diversos estudios sobre participación comunitaria e interculturalidad, estos procesos permiten fortalecer la convivencia, generar sentido de pertenencia y mejorar la cohesión social en contextos culturalmente diversos.

Desde esta perspectiva, el papel del técnico o técnica no es dirigir ni sustituir a la comunidad, sino facilitar condiciones para que la comunidad pueda organizarse, dialogar y tomar decisiones colectivas.

A veces eso significa dinamizar espacios de participación.
Otras veces significa mediar en conflictos.
Y muchas veces significa simplemente escuchar antes de intervenir.

La interculturalidad como práctica cotidiana

Hablar de desarrollo comunitario intercultural implica reconocer algo evidente en muchas ciudades y barrios actuales: la diversidad forma parte de la vida cotidiana.

Pero la interculturalidad no se limita a gestionar esa diversidad. Más bien propone construir espacios de relación donde las personas interactúan, cooperan y generan proyectos compartidos más allá de sus diferencias culturales.

Investigaciones recientes en pedagogía social subrayan que la participación comunitaria en contextos interculturales contribuye a promover valores democráticos, mejorar la convivencia y fortalecer los vínculos entre instituciones y ciudadanía.

En otras palabras: la interculturalidad no es un discurso abstracto. Es algo que se construye en las relaciones diarias entre vecinos, asociaciones, escuelas, servicios públicos y administraciones.

El valor del trabajo invisible

Una de las particularidades del desarrollo comunitario es que sus resultados no siempre son inmediatos ni fácilmente medibles.

Muchos de sus efectos aparecen a medio o largo plazo:

  • cuando aumenta la participación vecinal
  • cuando distintas entidades empiezan a colaborar
  • cuando se crean espacios de diálogo donde antes había conflicto
  • cuando una comunidad empieza a reconocerse como tal

Los procesos comunitarios buscan precisamente eso: construir comunidades más cohesionadas, inclusivas y capaces de afrontar colectivamente sus desafíos.

Por eso el trabajo comunitario suele avanzar a otro ritmo: el de las relaciones humanas, la confianza y la construcción de redes.

En tiempos de polarización

En el contexto actual, marcado por discursos simplificadores sobre la diversidad y la convivencia, el desarrollo comunitario intercultural adquiere una relevancia especial.

Porque recuerda algo fundamental:

  • la diversidad no es el problema
  • el problema son las desigualdades, la segregación y la falta de espacios de encuentro

Frente a eso, el trabajo comunitario propone crear estructuras de participación, diálogo y cooperación que permitan a las comunidades afrontar colectivamente sus retos.

Puede que muchas veces ese trabajo no se vea.

Pero cuando un barrio habla más entre sí, participa más en las decisiones y construye soluciones colectivas…

entonces sabemos que algo importante está pasando.

Y aunque no siempre aparezca en los indicadores o en las fotografías de proyecto, eso también es transformación social.


sábado, 27 de mayo de 2023

Desarrollo Comunitario, Servicios Sociales y Control Social

 

En 1956, la Organización de las Naciones Unidas adopta el concepto de “desarrollo comunitario”, como “el conjunto de procedimientos por los cuales los habitantes de un país unen sus esfuerzos a los de los poderes públicos con el fin de mejorar la situación económica, social y cultural de las colectividades, de asociar estas colectividades a la vida de la nación y permitirles contribuir sin reserva al progreso del país”.

El Desarrollo Comunitario hace referencia a los procesos de transformación social que promueven el mejoramiento social y económico de las personas que habitan un determinado territorio a través del empoderamiento de las mismas.  La comunidad es la propia protagonista del proceso participando activamente en su transformación.

Es necesario considerar que todo proceso de desarrollo comunitario tiene sus propias peculiaridades para que se dé en un determinado territorio.  Las comunidades deben ser conscientes del derecho a participar en las decisiones que afecten sus condiciones de vida. La participación es un elemento clave, requiere una intervención de la comunidad en todos los ámbitos para lograr la mejora del territorio y se debe construir desde la igualdad, sin importar el sexo, la edad o el origen. 

En un momento donde parece fragmentarse la convivencia a través de la atomización de las comunidades para que estas pasen a ser meros territorios de coexistencia, es el momento de volver a poner la atención en la comunidad, en el territorio. El Desarrollo Comunitario es una acción coordinada y sistemática que, en respuesta a las necesidades o a la demanda social, trata de organizar el progreso global de una comunidad territorial bien delimitara o de una población-objetivo, con la participación de los interesados.

Ante la fragmentación de la sociedad a través de una “cultura de la inmediatez” basada en la rapidez y en la satisfacción instantánea en la cual buscamos el deseo constante de la gratificación momentánea, es necesario volver al establecimiento de las relaciones interpersonales como construcción de una red social basada en la promoción de la autoestima y el compromiso de la comunidad y sus miembros con el fin de volver consciente a la comunidad de su potencial, estimulándola a opinar, hacerse oír y transformar.

Las políticas neoliberales que se han venido desarrollando en las últimas décadas han supuesto una verdadera erosión del Estado del Bienestar. Un claro desgaste de los servicios públicos, tales como sanidad, educación, justicia o servicios sociales. Estrategias que suponen la precarización de la población y la carestía de la vida.

Ante esta realidad, debemos defender un sistema público de Servicios Sociales de calidad. Necesitamos invertir en más recursos y dotaciones y con profesionales más diversos capaces de representar realmente a la diversidad de las comunidades en las que intervienen. Debemos reivindicar la subida del presupuesto de los servicios sociales y detener la privatización a la que nos aboca las salvajes políticas neoliberales. Es necesaria dar una respuesta a un modelo de intervención que está dejando gente atrás, una clara evidencia de una sociedad poco decente. Una sociedad decente no debería dejar a nadie atrás.

Para ello, es importante luchar contra la "violencia burocrática" que en ocasiones generan las propias administraciones, y es urgente incluir perspectiva de género en los servicios sociales. Es necesario invertir en plantillas estables de profesionales de los servicios sociales y la correspondiente financiación

Servicios sociales sin un proceso de desarrollo comunitario es un mero mecanismo de control social, por ello es necesario apostar por claros procesos participativos con un fin emancipador con, para y desde la propia comunidad.

 

Israel López Marín

Mayo de 2023

miércoles, 31 de agosto de 2022

Mapeo Comunitario en Educación Social - Una experiencia de participación ciudadana a través de las TIC

 

Mapeo Comunitario en Educación Social: una experiencia de participación ciudadana a través de las TIC
Gutierrez Porlan, Isabel; López Marín, Israel

RESUMEN
En este trabajo presentamos una experiencia de innovación educativa llevada a cabo durante el curso académico 2019/2020 en la titulación de Educación Social, concretamente con alumnado de primer curso, en el marco de la asignatura TIC en Educación Social en la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia. Esta experiencia pretende abordar con el alumnado los contenidos y las competencias de la asignatura en relación a la participación ciudadana para el desarrollo comunitario a través del mapeo comunitario con TIC. Mediante esta tarea se pretendió que, de una forma realmente
activa, el alumnado se implicara en el proceso de mapeo de un tema concreto en la ciudad de Murcia.
Tras la evaluación de la experiencia llevada a cabo mediante un cuestionario en el que participaron 62 estudiantes encontramos que el 96% de los encuestados considera que ha aprendido mucho sobre la profesión de educación social y en un 90% de los casos sobre tecnología educativa. Además de lo anterior la gran mayoría de los participantes valora la tarea como muy adecuada para mejorar la colaboración en clase y el clima de aula. Entre otros resultados podemos destacar que el mapa está formado por un total de 200 recursos y que cuenta en la actualidad con más de 900 visitas.

PALABRAS CLAVE: mapeo comunitario, diagnóstico de la situación, participación comunitaria, promoción comunitaria, TIC.

1. INTRODUCCIÓN
La experiencia educativa que presentamos a continuación tiene como eje central la participación ciudadana a través de las TIC mediante una experiencia de mapeo comunitario en la que el alumnado participante es el protagonista principal de su proceso de aprendizaje. Desde la perspectiva conjunta de la visión del Tercer Sector y de la Universidad de Murcia como agentes profesionalizadores de la figura del Educador Social, venimos exponiendo la necesidad de poder entender el contexto donde se desarrollan las interacciones sociales desde el mismo marco académico de la etapa formativa del educador y la educadora social.
Entender el contexto social como espacio para el desarrollo es, sin lugar a dudas, re-definir los significados de diversos lugares de la ciudad desde la subjetividad de los propios habitantes del territorio de intervención. La tarea del Mapeo, expuesta aquí, supone la gestión del conocimiento sobre la ciudad, con el fin de generar una construcción social a través del conocimiento local (Saavedra, 2012).
La actividad del Mapeo parte de la intencionalidad de comprender el vínculo establecido por los sujetos con el territorio de una ciudad interesante desde la perspectiva urbana, con el fin de entender el sentimiento de pertenencia de los ciudadanos y las ciudadanas, para así poder re-configurar el significado del territorio en el contexto de ciudad. Se pretende por tanto mostrar al alumnado del Grado de Educación Social de la Universidad de Murcia cómo la participación activa de la ciudadanía en el diagnóstico de su territorio es fundamental y la herramienta del Mapeo es una técnica que la promueve.
El diagnóstico del territorio desde una óptica compartida entre técnicos y ciudadanía, es una de las principales herramientas de investigación y de planificación, que como Educadores Sociales, tiene el alumnado para identificar las necesidades, problemas sociales, recursos y fortalezas de la comunidad.
De este modo se pretende materializar la idea de participación ciudadana a través del mapeo comunitario o cartografía participativa. “Los mapas participativos proporcionan una valiosa representación visual de lo que una comunidad considera que es su lugar y de sus características distintivas. La cartografía participativa se centra en aportar las competencias técnicas y los conocimientos especializados necesarios para que los miembros de la comunidad creen sus propios mapas, se represente el saber espacial de dichos miembros y se garantice que los mismos determinen la propiedad de los mapas y cómo y a quién comunicar la información que éstos proporcionan. El proceso de cartografía participativa puede influir en la dinámica interna de una comunidad ya que puede contribuir a cohesionar la comunidad, a estimular a sus miembros a intervenir en la adopción de decisiones sobre la tierra, sensibilizar en torno a los problemas apremiantes relacionados con la tierra y, en último término, contribuir al empoderamiento de las comunidades locales y de sus miembros” (FIDA, 2009: 4).
Por ello, impulsar la participación de la población a generar el diagnóstico de su propio territorio, pretende una participación activa en la identificación de necesidades, problemas y soluciones. El mapeo comunitario es una técnica que despierta el interés de la ciudadanía en sus comunidades y puede contribuir para que la población participe activamente. El mapeo comunitario se define como una técnica flexible que posibilita la construcción colectiva del conocimiento, ya que parte de la premisa que son los propios habitantes quienes conocen mejor su territorio y sus problemáticas (Arenas, Pacheco, Parada, Rueda, Cortez, 2019). Por lo anterior, la metodología es democrática, garantizando el mayor número de información posible a todo el mundo. Apoyados en las ventajas que las TIC nos ofrecen a la hora de elaborar un Mapa de Recursos común, con el fin de promover la mejora de las condiciones de vida de la población, contribuir al desarrollo social, económico y político de la zona. Tal y como afirma Marco Marchioni (2006) la participación empieza con y desde el diagnóstico, herramienta que permite conocer la realidad de la comunidad, sus necesidades, sus potenciales, para poder diseñar un itinerario de mejora y de desarrollo. Por ello, el objetivo planteado es: presentar las aportaciones del uso del mapeo comunitario para la participación de la población durante el desarrollo del diagnóstico.
Concretamente esta actividad pretende que de una forma realmente activa y de forma colaborativa entre toda la clase, el alumnado se implique en el proceso de mapeo de un tema concreto en un espacio geográfico como es la ciudad de Murcia. Los objetivos concretos de la tarea son: 
  • Motivar la búsqueda de información y el análisis de la realidad social de una zona geográfica concreta. 
  • Conocer procedimientos y mecanismos para la búsqueda de información social y el análisis de la realidad. 
  • Explorar las posibilidades de las TIC para el desarrollo comunitario. - Conocer herramientas básicas de geolocalización. 
  • Evaluar, analizar y reflexionar sobre los resultados de la experiencia desde la perspectiva del trabajo en el Tercer Sector.

El trabajo desarrollado supone una vuelta a las formas tradicionales de enseñanza ya que el objetivo principal se orienta a la adquisición de competencias por parte del alumnado participante. Además de lo anterior se pretende emancipar al alumnado favoreciendo al trabajo autónomo y convirtiéndolo en protagonista de su propio proceso de aprendizaje.
Con todo lo realizado se trabajan las competencias transversales de la asignatura y la titulación como la selección de información, la capacidad de transmitir ideas a un público tanto especializado como no especializado y la concreción de elementos relevantes en el marco de una cultura (Jenkins, Clinton, Purushotma, Robinson y Weigel, 2009).

2. MÉTODO
La metodología de trabajo parte de las bases del aprendizaje auténtico descritas por Lombardi (2007) en las que lo define como un tipo de trabajo que se centra en problemas complejos y reales, que pone en marcha trabajo por roles y se aplica a una comunidad de práctica. De otra parte, en la experiencia llevada a cabo.
Entre los trabajos que hablan sobre el aprendizaje auténtico encontramos el de Reeves, Herrington y Oliver (2002) en el que describieron 10 elementos clave de los diseños de aprendizaje auténticos:
  • Relevancia en el mundo real
  • Partir de un problema
  • Propone una investigación
  • Múltiples fuentes y perspectivas
  • Colaboración
  • Reflexión (metacognición)
  • Perspectiva interdisciplinar
  • Evaluación integrada
  • Producto final
  • Múltiples interpretaciones y resultados
Otro enfoque que se considera en el planteamiento de la experiencia es la educación mínimamente invasiva de Mitra (Mitra y Rana, 2001) en la que destaca como elemento clave las relaciones entre iguales. Desde esta perspectiva también hablamos de aprendizaje cooperativo de Johnson, Johnson & Smith (1991) actualizado con movimientos actuales como Peeragogy (Rheingold, 2014).
Consideramos interesantes estas propuestas en la formación de educadores sociales en el uso de TIC porque hoy en día la competencia digital del alumnado y la mayor usabilidad de la web 2.0 permite superar la capacitación centrada en el modelado y la imitación. Además desde nuestra visión de lo que es tecnología educativa es así como entendemos que ha de ser el proceso de enseñanza-aprendizaje además de que los rápidos cambios tecnológicos convierten esta opción en una necesidad.
En relación con lo anterior, el alumnado deberá emplear sus propios dispositivos tecnológicos ya que consideramos que los dispositivos móviles permiten a los estudiantes y profesores incluir en las prácticas educativas el concepto de aprendizaje continuo (Sharples et al., 2013), entendido como “conectar experiencias de aprendizaje a través de contextos de ubicación, tiempo, dispositivo y entorno social” (p.17). El desafío de aprovechar la ubicuidad de las redes sociales y la dinámica BYOD (Bring Your Own Device) es el desafío de enriquecer el entorno de aprendizaje de nuestros alumnos y ampliar las perspectivas para trabajar juntos en una propuesta más híbrida, conectada y colaborativa (Johnson, Adams, Estrada y Freeman, 2014).

2.1. Descripción del contexto y de los participantes
El contexto de la experiencia llevada a cabo es la Universidad de Murcia, concretamente la Facultad de Educación y la titulación de Educación Social en el marco de la asignatura TIC en Educación Social que se imparte en el primer cuatrimestre del primer curso.
La asignatura TIC en Educación Social tiene un total de 6 créditos para el alumnado y 7,5 créditos para el profesorado. La asignatura parte de la importancia que la formación tiene en nuestros y en ella se desarrolla el papel que la Educación Social tiene en los procesos formativos mediados por TIC tanto en el ámbito de la educación formal como en la no formal, entendiendo que hoy en día la formación. Nuevas aportaciones desde la investigación e innovación educativas no se da en un momento determinado de nuestra vida si no a lo largo y ancho de ella.
No solo el contenido abordado en la asignatura, sino la forma de trabajarlo y los medios empleados, permitirán el logro de las competencias planteadas. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación no solo serán el objeto de estudio sino que serán también el medio para la presentación de las tareas, para la comunicación y para la publicación del contenido de la asignatura. Además de eso también se formará para el uso adecuado de las mismas por lo que podemos hablar de:
  • Educación a través de las TIC.
  • Educación para las TIC.
  • Educación en TIC.
En total participaron 64 estudiantes organizados en 6 grupos de trabajo correspondientes a cada uno de los barrios analizados.

2.2. Procedimiento
La experiencia de innovación que abordamos en este capítulo se llevó a cabo en el curso 2019/2020.
Como ya se ha indicado, la finalidad era que el alumnado se implicara en el proceso de mapeo de un tema concreto en un espacio geográfico que fue la ciudad de Murcia. El objetivo de la experiencia de innovación fue analizar la situación actual de un barrio de Murcia asignado previamente por sorteo sobre el que el alumnado debía resaltar distintos elementos del mismo que no aparecen reflejados en un mapa oficial. Cada grupo tenía que analizar el barrio asignado desde una perspectiva social entendiendo el barrio como espacio para convivir. Los elementos a mapear se indicaron en las instrucciones de la tarea y fueron los siguientes:
  • Recursos.
  • Instalaciones.
  • Plataformas ciudadanas, asociaciones, asambleas de barrio.
  • Barreras arquitectónicas.
  • Zonas verdes, parques, estado de los mismos.
  • Situación habitacional de las personas migrantes.
  • Procesos de gentrificación.
Los barrios analizados fueron: Infante, Espinardo, La Merced, El Carmen, El Palmar, San Pío.
Estos barrios suponen un volumen total de población del 17,22% de un total de población de
453.258 habitantes (INE, 2020). Según datos del Portal Estadístico de la Región de Murcia (2020) el número y porcentaje de habitantes de cada uno de los barrios analizados es: Infante – 13128 (2.89%), Espinardo – 11572 (2.55%), La Merced - 6.448 (1.42%), El Carmen - 20.070 (4.42%), El Palmar - 23.889 (5.27%), San Pío X - 3.072 (0.67%).
Entre todos los grupos debían completar un mapa de Google Maps en el que incluyeran todos los elementos del barrio analizados. Para ello el trabajo colaborativo fue la forma de trabajo propuesta produciéndose la colaboración en los propios grupos (de 10-12 personas) al ser cada grupo responsable de un barrio y a nivel de aula al ser el resultado final del mapa responsabilidad de todos los, grupos. Un grupo se responsabilizó de crear el mapa e invitar al resto de grupos. Los puntos del mapa debían geolocalizarse in situ por lo que durante dos días de clase los grupos se desplazaron a cada uno de los barrios asignados. En cada punto del mapa debía incluirse: el nombre del sitio, descripción, una breve información sobre qué es eso, si hay una URL o enlace a explicación sobre qué es o qué hay, y una foto de uno o varios de los componentes del grupo en el lugar resaltado.
Para finalizar los grupos debían crear una presentación visual conjunta en la que se incluyera: introducción al mapeo colectivo, descripción de los barrios analizados, justificación y reflexión del interés de mapear ese tema y de posibles usos que tiene ese mapa en el contexto del desarrollo comunitario y por último el resultado final del mapa con datos sobre todos los puntos incluidos. El mapa se presentó en una sesión presencial en la que se orientó la reflexión del alumnado sobre la importancia de la participación ciudadana para el desarrollo comunitario y el poder social de los medios/tecnología.
Los resultados de aprendizaje esperados con esta experiencia y que están establecidos en la guía docente de la asignatura son (Universidad de Murcia, 2019: 4):
  • “Comprender el fenómeno educativo en la sociedad actual.
  • Contextualizar los procesos educativos en la sociedad actual.
  • Utilizar fuentes documentales sobre los procesos educativos.
  • Llevar a cabo investigaciones en el campo de la Educación Social.
  • Conocer, analizar y valorar las principales características y posibilidades de las TIC en tanto que elementos básicos de los procesos comunicativos y educativos.
  • Entender y reflexionar sobre las posibilidades de implementación de las TIC en el ámbito socio-educativo, y ser capaz de llevar a cabo procesos de implementación curricular de dichas tecnologías en diversos contextos de desarrollo social y cultural.
  • Usar reflexivamente posibilidades didácticas de las TIC más frecuentes en las situaciones de educación social y promoción socio-educativa”.
Una vez realizada la experiencia se llevó a cabo la evaluación de la misma. Para ello se pasó al alumnado participante un cuestionario de evaluación final y se procedió al análisis de contenido del mapa elaborado tal y como hemos indicado en el apartado de instrumentos.
Tras la recogida de información se procedió al análisis de los datos a través de Excell. Detallamos a continuación los instrumentos empleados y los resultados principales de la experiencia llevada a cabo.

2.3. Instrumentos
Para la evaluación y análisis de la experiencia se emplearon dos instrumentos que nos permitieron tener una visión global del trabajo realizado.
El primero de ellos fue un cuestionario de evaluación final para recopilar la opinión del alumnado sobre distintos aspectos del desarrollo de la asignatura, sobre su nivel de competencia digital y sobre la tarea de mapeo que aquí presentamos. El cuestionario se compone de un total de 15 ítems en los que se incluyen:
  • Preguntas sociodemográficas: iniciales, sexo y edad.
  • Preguntas cerradas sobre cada una de las tareas. En este grupo de preguntas encontramos las referidas a la experiencia de innovación aquí presentada en la que encontramos 9 ítems en relación: interés de la actividad, importancia de la misma, valor en relación a las TIC, valor en relación a la educación social, interés para el aprendizaje individual, interés para el aprendizaje grupal, aplicabilidad al ámbito profesional y coordinación entre los grupos.
  • Pregunta abierta sobre ¿Qué cambiarían de la tarea llevada a cabo?
El segundo de los instrumentos utilizados fue una rejilla de observación del mapa elaborado. En esta rejilla se organizaron por barrios las temáticas a incluir en el mapa y se registró la frecuencia en la que apareció cada uno de los recursos.

3. RESULTADOS
3.1. Cuestionario al alumnado de evaluación de la experiencia
El cuestionario de evaluación de la experiencia fue completado por un total 62 estudiantes de 1º de Educación Social de los 64 que participaron en la experiencia de innovación llevada a cabo.
En cuanto al perfil del alumnado participante encontramos que un 72% son mujeres frente a un 28% de hombres. En lo que respecta a la edad más de la mitad de los participantes (52%) tiene 18 años, un 15% tiene 19 años, el 10% 20 años, y el resto se encuentra en edades que van desde los 21 a los 42 años.
Entrando de lleno en la evaluación de la experiencia llevada a cabo (ver Figura 1) encontramos que en lo que respecta a la valoración del tema tratado, el 80% del alumnado participante afirma que le ha gustado el tema sobre mapeo comunitario, un 12% se ubica en una posición intermedia sobre esta preferencia y un 8% declara que es un tema que no les ha gustado.

Figura 1. Valoración del alumnado sobre el tema trabajado

En relación a la importancia que otorgan al tema el 95% del alumnado participante afirma que es un tema de gran importancia en su formación de educadores sociales. Frente a estos datos encontramos un 5% del alumnado participante que valora el tema como poco o nada importante en su formación como educadores sociales.
Sobre la concepción del propio proceso de aprendizaje en el desarrollo de la experiencia, el alumnado valora que con esta experiencia ha aprendido bastante tanto sobre TIC como sobre la propia profesión de Educación Social aunque de forma general la mejora en el conocimiento de la profesión es más alta que la de las TIC a pesar de ser una tarea con bastante carga tecnológica (ver Figura 2).
Un 85% del alumnado participante afirma haber aprendido mucho sobre Educación Social, un 10% bastante y un 5% afirma que ha aprendido poco o nada sobre Educación Social. En lo que respecta al aprendizaje sobre TIC, el 65% de los participantes declara que ha aprendido mucho sobre éstas, el 13% afirma haber aprendido bastante y un 22% afirma haber aprendido poco o nada de TIC mediante la realización de esta actividad.
Siguiendo con la concepción sobre el propio aprendizaje y el trabajo realizado, la mayoría del
alumnado afirma que está muy satisfecho tanto con su trabajo individual (79%) como con el trabajo grupal (83%). Un 12% afirma estar algo satisfecho con su trabajo a nivel individual y un 10% con el trabajo grupal, mientras que un 9% afirma no estar satisfecho con su trabajo individual y un 11% con su trabajo grupal.


Figura 2. Valoración por parte del alumnado de su aprendizaje sobre TIC y sobre Educación Social

En lo que respecta al desarrollo de la tarea entre todos los grupos de clase y a pesar de que el 94% del alumnado participante considera que trabajar con todos los compañeros fue muy enriquecedor, el 83% del alumnado afirma que la coordinación de trabajo entre todos los grupos fue la parte más difícil de la tarea junto con la percepción sobre la falta de tiempo para realizarla (82% del alumnado lo afirma como principal dificultad).
Por último tenemos que destacar que el 98% del alumnado participante en la experiencia considera que es una tarea aplicable a su acción como profesional de la educación social, siendo además una de las tareas mejor valoradas en este sentido, dato que era de esperar ya que el propio diseño de la misma estaba preparado para que así fuera.

3.2. Análisis del mapa elaborado
El mapa elaborado por el alumnado está compuesto por un total de 200 recursos y a fecha actual (abril de 2020) cuenta con 904 visitas.
De la información aportada en el mapa el 77% de los puntos se corresponde con recursos e instalaciones entre los que destacan por este orden: centros de salud u hospitales, farmacias, centros educativos, centros de día para personas mayores, centros para personas con necesidades específicas, entidades bancarias, oficinas de empleo, policía local.
A continuación encontramos las zonas verdes que representan un 13% de los recursos incluidos en el mapa entre los que encontramos principalmente parques infantiles o parques de la ciudad.
En lo que respecta a las barreras arquitectónicas, éstas suponen un 10% de los recursos incluidos encontrándose principalmente en los barrios del El Palmar y El Carmen.
Las plataformas y asambleas de barrio no se han incluido en ninguno de los barrios analizados y aunque en la presentación del mapa se mencionaron procesos de gentrificación detectados en algunos de los barrios de Murcia, principalmente en la Merced y San Pío, éstos no se indicaron en el mapa de ninguna forma.
Incluimos a continuación una imagen del mapa realizado.

Figura 3. Mapa y listado de recursos elaborado en la experiencia de innovación.

4. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El desarrollo de esta experiencia formativa en el contexto universitario, ha permitido al alumnado profundizar en su propio proceso de aprendizaje del perfil profesional de la Educación Social. A través de la realización del Mapeo Comunitario, como una herramienta en la Educación Social para la participación ciudadana a través de las TIC, los estudiantes han podido asumir el conocimiento de nuevas herramientas para el diagnóstico compartido, a través del aprendizaje situado, más allá de la clase magistral. De este modo, el aprendizaje adquirido por el alumnado adquiere de valor significativo, tanto en el ámbito procedimental, tanto en el ámbito conceptual, debido al desarrollo de nuevas herramientas basadas en la experiencia personal, como en la transformación de las creencias y valores, fruto de la interacción con el contexto y el pragmatismo de las ideas preconcebidas sobre el mismo.
Esta experiencia formativa desarrollada desde el contexto universitario nos permite comprender cómo el proceso de construcción del conocimiento no es un hecho aislado desde la individualidad, sino que es fruto de la articulación compartida del contexto con los diferentes actores presentes en los territorios de intervención, en un claro proceso de enculturación como interacción social, tal y como describe Vygotsky (1978). Con este trabajo, se hace evidente como la construcción del conocimiento a través de la praxis genera un beneficio en la investigación de una comunidad participativa, como alternativa a las metodologías prototípicas de aprendizaje individual, tal y como expone Sauleda y Martínez (1997) y como demuestran los datos presentados.
A través de esta experiencia formativa, el alumnado señala la importancia del aprendizaje a través de la participación ciudadana, la vivencia y el contacto directo con el contexto de intervención, entendiendo estos como elementos esenciales para el aprendizaje y para el futuro desempeño de la profesión de Educación Social. La interacción con el contexto social en el territorio de intervención promueve la construcción del aprendizaje propio, similar a las iniciativas desarrolladas por Nakamura, Rivero y Velasco (2019) sobre la resolución de problemáticas sociales a través del aprendizaje significativo o tal y como recogen Reeves, Herrington y Oliver (2002) a la hora de hablar de aprendizaje auténtico.
Los datos recopilados a través de la opinión del alumnado y la observación llevada a cabo por parte del profesorado participante en la experiencia nos demuestran que los objetivos propuestos al comienzo de este trabajo:
  • Motivar la búsqueda de información y el análisis de la realidad social de una zona geográfica concreta. 
  • Conocer procedimientos y mecanismos para la búsqueda de información social y el análisis de la realidad. 
  • Explorar las posibilidades de las TIC para el desarrollo comunitario.
  • Conocer herramientas básicas de geolocalización. 
  • Evaluar, analizar y reflexionar sobre los resultados de la experiencia desde la perspectiva del trabajo en el Tercer Sector, fueron alcanzados prácticamente en su totalidad.
A pesar de lo anterior, somos consciente de que queda mucho por mejorar en este tipo de tareas sobre todo en lo referido a la reflexión y al contacto con el entorno y la práctica profesional, sobre todo porque este contacto es un estímulo necesario para generar aprendizajes en el alumnado y para entender la formación desde una perspectiva amplia que contemple los aspectos esenciales de la futura profesión que van a desempeñar.
Este mapa es el comienzo de un trabajo que continuará en cursos posteriores ampliando el número de barrios de la ciudad de Murcia analizados, con la finalidad de completar este análisis para dar continuidad al trabajo realizado y poner el valor el esfuerzo llevado a cabo por el alumnado participante desde su inicio. En esta línea se plantea incluso la implementación de acciones colaborativas entre el alumnado de Educación Social de cursos distintos y de asignaturas diferentes de forma que se enriquezca el prisma desde el que se observa y trabaja la actividad de mapeo.

5. REFERENCIAS
  • Arenas, L. Pacheco, L. Parada, I. Rueda, C., & Cortez, M. (2019). Mapeo Comunitario para impulsar la participación comunitaria dentro del diagnóstico de salud poblacional. Enfermería Universitaria, 16(2), 120-127. Recuperado de http://dx.doi.org/10.22201/eneo.23958421e.2019.2.636
  • FIDA. (2009). Buenas prácticas en cartografía participativa. Recuperado de http://www.conectadel. org/wp-content/uploads/downloads/2013/03/5cartografiaparticipativa-121121113649-phpapp02.pdf
  • Jenkins, H., Clinton K., Purushotma, R., Robinson, A. J., & Weigel, M. (2009). Confronting the challenges of participatory culture: Media education for the 21st century. Cambridge (Massachussets): The MIT Press.
  • Johnson, L., Adams, S., Estrada,V., & Freeman, A. (2014). NMC Horizon Report: 2014 Higher Education edition. Austin, Texas: The New Media Consortium.
  • Johnson, D. W., Johnson, R. T., & Smith, K. A. (1991). Active learning: Cooperation in the collegeclassroom. Edina Minnesota: Interaction Book.
  • Lombardi, L. (20007). Authentic learning for the 21st century: An overview. Educase learning Initiative. Recuperado dehttp://www.lmi.ub.edu/cursos/enred/2013eaed/c2/Aprendizaje_autentico.pdf
  • Marchioni, M. (2006). Democracia participativa y crisis de la política. La experiencia de los planes comunitarios. Cuadernos de Trabajo Social, 19, 213-224.
  • Martínez, M., & Sauleda, N. (1997). El aprendizaje colaborativo situado en el escenario universitario. Enseñanza and Teaching, 15, 101-113.
  • Mitra S., & Rana V. (2001), Children and the Internet: experiments with minimally invasive educationin India. The British Journal of Educational Technology, 32(2), 221–232. Recuperado de http://hole-in-the-wall.com/docs/paper02.pdf
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  • Vygotsky, L. S. (1978). Mind in society: the development of higher psychological processes. Cambridge: Harvard University Press.
Se puede consultar el articulo en el siguiente enlace: http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/110076

jueves, 14 de julio de 2022

Proceso Comunitario: transformación social y participación ciudadana.



Un Proceso de Desarrollo Comunitario Intercultural, tiene como finalidad la mejoraría en las relaciones y condiciones de vida de la comunidad en la cual se desarrolla este proceso. Es necesario entender que un Proceso de Desarrollo Comunitario parte de la premisa de que toda realidad puede ser mejorara, partiendo de lo existente, y por tanto, corresponde a la comunidad decidir de qué modo puede mejorar su situación y cuáles son los aspectos, problemas o “nudos críticos” prioritarios para incidir sobre ellos. Por lo que un Proceso de Desarrollo Comunitario no pretende únicamente poner solución o mejorar una situación de carácter negativo.

En un Proceso de Desarrollo Comunitario Intercultural, es la comunidad la que implica un cierto tipo de realidad social. Comunidad en la que están presentes algunos elementos, tales como:

  • Ciudadanía a la que se le reconoce capacidad de ser sujeto y protagonista de acciones y decisiones, con voluntad de incidir en el cambio y en la mejora de las condiciones de vida de las personas que forman parte de él.
  • Sentido de pertenencia, de un cierto grado de integración subjetiva en una identidad comunitaria compartida.
  • Establecimiento de relaciones de interacción y apoyo social, es decir, de pautas de vinculación mutua y reciprocidad cotidiana.

“Un proceso comunitario, de mejora, es un proceso continuo, de construcción compartida, a medio o largo plazo, en el que se interrelacionan diferentes aspectos y dimensiones de la comunidad: sociales, educativos, culturales, en el ámbito de salud, relaciones ciudadanas…” (Marchioni,1999).

Un Proceso de Desarrollo Comunitario Intercultural tiene como elemento central las relaciones entre los diferentes actores de un territorio, desarrolladas en la dimensión de la comunidad, en la que sean posibles las relaciones humanas y sociales entre las personas que la conforman. En un proceso comunitario se hace necesaria la implicación, colaboración y participación de todos los agentes presentes en la comunidad, cada cual en su papel y respetando y asumiendo el papel de los demás agentes.

A) Participación de la población:  implicación y participación del conjunto de la ciudadanía (organizada y no organizada) que va asumiendo su progresivo protagonismo en el proceso y se va dando una organización para ello.

B) Implicación de las administraciones: activa implicación de las diferentes administraciones, empezando por la administración local de referencia en el territorio.

C) Recursos: un uso coordinado y equilibrado de los recursos existentes, es decir, un papel activo de los/as diferentes profesionales y recursos técnicos, para poder contribuir al desarrollo del proceso.

Un Proceso de Desarrollo Comunitario Intercultural adquiere sentido cuando se desarrolla a partir de un colectivo humano que comparte un espacio y una conciencia de pertenencia, que genera procesos de vinculación y apoyo mutuo, y que activa voluntades de protagonismo en la mejora de su propia realidad. Más allá de esta primera constatación, los procesos comunitarios se caracterizan por el hecho de que se proyectan en una doble dimensión:

  • La dimensión sustantiva, que opera como conjunto de criterios rectores de las transformaciones comunitarias;
  • La dimensión relacional y metodológica, que opera como conjunto de pautas de trabajo.

Los valores de un Proceso de Desarrollo Comunitario Intercultural se encuentran tanto en la capacidad de generación de cambios y mejoras sociales, como en las formas de trabajo e interacción humana que preconiza. Se trata de satisfacer necesidades y expectativas de calidad de vida y desarrollo humano, sí; pero se trata de hacerlo mediante relaciones de respeto, confianza, diálogo, creatividad o aprendizaje. Expresado en dos palabras: transformar y construir ciudadanía. La acción comunitaria se justifica en tanto que motor de transformación, de cambio tangible hacia territorios y comunidades más inclusivos. Y plantea estos cambios a partir de procesos de protagonismo colectivo, de ciudadanía activa con capacidad relacional y constructiva.

De entre los elementos más claramente vinculados con dinámicas participativas y de construcción de ciudadanía, destacan los siguientes:

·         Autonomía y responsabilidad: Los procesos comunitarios requieren la construcción conjunta de problemas y soluciones: las aportaciones individuales se convierten en un componente imprescindible. Se trata de incorporar a gente con capacidad de aportación, desde su propia subjetividad, autonomía y reflexividad.

·         Confianza y respeto: Más allá de las aportaciones personales, los procesos comunitarios requieren la construcción de vínculos y relaciones de confianza y reciprocidad; reconocimiento, valoración y respeto por las funciones y los roles de los demás.

·         Deliberación y transparencia: La participación comunitaria no se suele articular en el entorno de dilemas y dicotomías simples; la construcción de proyectos y alternativas requiere una deliberación de calidad, con una fuerte carga argumental.

·         Conflicto e innovación: En la acción comunitaria, el trabajo desde pautas cooperativas y la búsqueda de complicidades y acuerdos no implican negar la existencia de conflictos, ni de desigualdades y asimetrías en las raíces de dicho conflicto.

·         Complejidad y articulación de redes: La acción comunitaria tiene que contribuir a superar la tradicional desconstrucción de los problemas desde lógicas sectoriales. Ha de tender a reconocer su carácter complejo y multidimensional.

Por lo tanto, un Proceso de Desarrollo Comunitario Intercultural podríamos definirlo como:

  • Un proceso político en el sentido más profundo del término, es decir, un proceso que tiene lugar en la esfera pública y alrededor de una agenda temática de carácter público: la salud, la educación, la atención social, la vivienda, el urbanismo…
  • Su dimensión educativa hace referencia a un proceso donde se trabaja el cambio de valores, en paralelo y como medio para conseguir los objetivos de mejora social.
  • Visión global. Incorporan una dimensión de proyecto de barrio o de territorio, es decir, de visión integral y articulada de los procesos de transformación y mejora necesarios.
  • Participación. Los Proceso de Desarrollo Comunitario Intercultural son un tipo de acciones comunitarias que promueven una alta implicación de todos los agentes relacionados con el territorio (servicios públicos de proximidad, vecinos y vecinas, tejido asociativo, agentes económicos…).

Desde esta realidad, la intervención en comunidades con diversidad social significativa y el impulso de Procesos de Desarrollo Comunitario Intercultural inciden, en la mejora de la convivencia y en el ejercicio de los derechos de ciudadanía.

 

Israel López Marín



Comunidad y convivencia intercultural: la importancia de lo común

 En las sociedades contemporáneas, marcadas por una creciente diversidad cultural, social y lingüística, la construcción de una convivencia ...