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domingo, 5 de abril de 2026

Comunidad y convivencia intercultural: la importancia de lo común


 En las sociedades contemporáneas, marcadas por una creciente diversidad cultural, social y lingüística, la construcción de una convivencia intercultural se ha convertido en uno de los principales desafíos colectivos. Frente a este reto, recuperar el valor de la comunidad y de los espacios públicos aparece como una condición fundamental para fortalecer las relaciones sociales y promover formas de convivencia basadas en el respeto y el reconocimiento mutuo.

La convivencia intercultural no se produce de manera automática por el simple hecho de que diferentes culturas compartan un mismo territorio. Por el contrario, requiere procesos de interacción, diálogo y construcción colectiva que permitan generar vínculos entre personas y grupos diversos. En este sentido, lo comunitario adquiere una relevancia central, ya que constituye el espacio donde se entrelazan las experiencias individuales y las dinámicas grupales.

Desde esta perspectiva, la vida social puede entenderse como una relación constante entre tres niveles: el personal, el grupal y el comunitario. En el plano personal, cada individuo construye su identidad a partir del reconocimiento de su propia diversidad y de su relación con los demás. En el nivel grupal, las personas establecen vínculos que configuran el tejido social, a través de relaciones educativas, culturales, políticas o afectivas. Finalmente, en el ámbito comunitario se articulan las narrativas compartidas, los valores colectivos y los imaginarios que dan sentido a la vida en común.

La comunidad, por tanto, no es simplemente la suma de individuos, sino un entramado de relaciones que se construyen a partir de la interacción cotidiana. En este entramado, los espacios públicos desempeñan un papel fundamental. La escuela, los barrios, los centros culturales o las instituciones públicas se convierten en lugares donde las personas pueden encontrarse, intercambiar perspectivas y construir formas de convivencia basadas en el diálogo.

Defender lo público implica, en este sentido, defender la posibilidad de construir comunidad. Cuando los espacios públicos se fortalecen como lugares de participación y encuentro, se generan condiciones favorables para que la diversidad cultural se transforme en una oportunidad de aprendizaje colectivo. En cambio, cuando estos espacios se debilitan, aumentan las posibilidades de fragmentación social y de aislamiento entre grupos.

Promover la convivencia intercultural significa, por tanto, apostar por prácticas educativas, sociales y culturales que fortalezcan los vínculos comunitarios. Esto implica fomentar la participación, reconocer la diversidad de experiencias y construir narrativas compartidas que permitan imaginar futuros comunes.

En definitiva, la construcción de sociedades interculturales no depende únicamente de políticas institucionales, sino también de la capacidad de las comunidades para generar espacios de encuentro donde las diferencias puedan dialogar y convertirse en una fuente de enriquecimiento mutuo.

Referencias

Morales, T., y Szwarc, L. (2022). En común: Rutas para el hacer colectivo. Neret Ediciones.


Israel López Marín

Abril de 2026

jueves, 8 de agosto de 2024

La fractura social en Reino Unido: Un fracaso de las políticas de convivencia


Los recientes disturbios de extrema derecha en Reino Unido representan un evidente fracaso de las políticas de convivencia y una estrategia deliberada para fracturar la sociedad. Estos episodios de violencia antiinmigrante, que han arrasado el país en los últimos días, destacan la incapacidad de las políticas actuales para promover la integración y la cohesión social. Estos disturbios, que comenzaron como protestas antiinmigración organizadas en redes sociales, rápidamente degeneraron en ataques violentos contra edificios públicos y enfrentamientos con la policía.

En Plymouth, una multitud enfurecida causó estragos, dejando a varios agentes de policía heridos. En Rotherham y Tamworth, agitadores incendiaron hoteles que albergaban a solicitantes de asilo, poniendo en peligro a quienes buscaban refugio. Estos actos violentos, impulsados por una campaña de desinformación antiinmigrante, reflejan la creciente retórica antimigrante que ha permeado en el país en los últimos años. Estos eventos son un claro ejemplo de cómo la desinformación y el odio pueden desestabilizar comunidades y poner en peligro la convivencia.

El primer ministro Keir Starmer, en su primera crisis desde que asumió el cargo, ha condenado estos actos como "matonismo organizado y violento". Sin embargo, su liderazgo será puesto a prueba en cómo maneje la respuesta a estos disturbios. Starmer presidió su primera sesión COBRA, una reunión de emergencia de los organismos nacionales y los poderes del Estado, para debatir la respuesta a los desórdenes. La violencia estalló tras un ataque con arma blanca en Southport, donde murieron tres menores. La extrema derecha aprovechó este trágico incidente para difundir desinformación y movilizar protestas antimusulmanas y antiinmigrantes. La policía ha confirmado que el sospechoso no era inmigrante, desmintiendo las falsas afirmaciones que alimentaron la violencia.

Estos disturbios subrayan cómo la retórica de odio y la desinformación pueden desestabilizar comunidades y poner en peligro la convivencia. La respuesta de figuras políticas como Nigel Farage, quien condenó la violencia, pero criticó la "fractura de nuestras comunidades" debido a la inmigración, refleja una narrativa que solo agrava las tensiones. Esta narrativa de odio y división ha encontrado un terreno fértil en la creciente retórica antimigrante del país.

La decisión de permitir que figuras de extrema derecha como Tommy Robinson regresen a plataformas como X, donde continúan propagando mensajes de odio, es igualmente preocupante. Esto ha permitido que sus peligrosas y divisivas propagandas lleguen a millones de personas, exacerbando la situación. Joe Mulhall, director de investigación de Hope Not Hate, una organización benéfica contra el racismo y el fascismo con sede en el Reino Unido, declaró que el regreso de Robinson y figuras similares a X ha "dado lugar a que los simpatizantes de la ultraderecha puedan llegar de nuevo a millones de personas con su propaganda peligrosa y divisiva".

El primer ministro Starmer ha reafirmado su postura, condenando los actos de violencia como "vandalismo de ultraderecha". Sin embargo, figuras influyentes como Elon Musk han avivado aún más las llamas, sugiriendo que "la guerra civil es inevitable". Este tipo de declaraciones irresponsables solo sirven para inflamar las tensiones y añadir más combustible al fuego de la división social.

Los disturbios recientes no solo revelan un fracaso en las políticas de convivencia del Reino Unido, sino que también ilustran cómo la extrema derecha ha explotado estos fallos para dividir y fragmentar la sociedad. Es imperativo que el gobierno adopte medidas firmes para abordar las raíces de este odio y trabajar hacia una verdadera cohesión social. Esto incluye no solo la condena enérgica de la violencia y la retórica de odio, sino también la implementación de políticas que promuevan la integración y el entendimiento intercultural, combatiendo la desinformación y fomentando una narrativa de unidad y respeto mutuo.

 

Israel López Marín

Agosto de 2024

martes, 9 de julio de 2024

La crisis de Derechos Humanos en los campos de Murcia


El capitalismo vuelve a mostrar su lado más cruel, afectando a los más vulnerables. Recientemente, se ha descubierto un alarmante caso de semiesclavitud en los campos de Alhama y Lorca, en la Región de Murcia, que ha llevado a la detención de decenas de personas por explotación laboral.

1. Detenciones masivas por explotación laboral: El 24 de junio, la Policía Nacional arrestó a 46 personas en dos explotaciones agrícolas de Alhama de Murcia y en la pedanía Lorquina de La Hoya. Se descubrió una red que captaba personas en situación irregular para trabajar con documentos falsos y en condiciones laborales abusivas, prácticamente esclavizando a las jornaleras.

2. Delitos graves: Los detenidos enfrentan cargos por falsedad documental, usurpación de identidad, violación de derechos laborales, favorecimiento de la inmigración ilegal y varias infracciones a la Ley de Extranjería. Además de explotar a los trabajadores, esta red cometía un importante fraude contra la Administración.

3. Doble beneficio fraudulento: Los responsables de las empresas contrataban a personas sin permiso de residencia para trabajar en fincas agrícolas, utilizando documentos de otras personas que sí tenían permiso. Esto les permitía obtener ingresos de los trabajadores irregulares, mientras que los que prestaban sus documentos obtenían ayudas y prestaciones sin trabajar.

4. Operativo policial y acusaciones: Durante el operativo, se arrestó a 19 personas acusadas de violar derechos laborales y favorecer la inmigración ilegal. También se detuvo a otras 27 personas, trabajadores de las ETTs en situación irregular, por diversos delitos. Uno de los principales responsables fue detenido en Sevilla, y la investigación sigue abierta para identificar a otros implicados.

5. Reacción y reflexión: Este grave episodio ha generado una fuerte reacción de la izquierda, que denuncia el silencio de la clase dominante ante estos abusos. Este caso nos obliga a reflexionar sobre las desigualdades y condiciones inhumanas que persisten en el mundo laboral, especialmente en la agricultura, donde los trabajadores más vulnerables son explotados.

Este caso pone de manifiesto la brutal realidad de la explotación laboral en el sector agrícola. Es una llamada de atención urgente para que tanto la sociedad como las autoridades tomen medidas efectivas contra estas prácticas inhumanas. No podemos permitir que la explotación y la injusticia sigan siendo la norma para los trabajadores más vulnerables. Debemos luchar por un sistema que garantice los derechos y la dignidad de todos, independientemente de su situación migratoria o socioeconómica. Solo así podremos construir una sociedad más justa y equitativa.

Israel López Marín

Julio de 2024

miércoles, 8 de mayo de 2024

Construyendo Comunidades Inclusivas: Un Enfoque desde la Mediación Social e Intercultural y la Pedagogía Intercultural

 

En un mundo cada vez más diverso y multicultural, la construcción de comunidades inclusivas se convierte en un objetivo fundamental para promover la convivencia pacífica y el desarrollo social. En este contexto, la mediación social e intercultural y la pedagogía intercultural emergen como herramientas poderosas para abordar los desafíos de la diversidad y promover la cohesión comunitaria desde una perspectiva participativa y colaborativa.

Carlos Giménez, reconocido investigador en el ámbito de la mediación social, sostiene que la mediación intercultural no solo implica la resolución de conflictos de manera puntual, sino que también busca promover la transformación de las estructuras sociales y culturales que generan desigualdad y exclusión. Esta visión ampliada de la mediación social destaca su potencial para fortalecer los lazos comunitarios y promover la inclusión de todos los miembros de la sociedad.

Por otro lado, la pedagogía intercultural, según autores como James Banks, se enfoca en la creación de entornos educativos inclusivos que valoran y respetan la diversidad cultural y lingüística de los estudiantes. Adopta un enfoque holístico que reconoce y valora los conocimientos, las experiencias y las identidades culturales de cada individuo, promoviendo así un aprendizaje significativo y enriquecedor para todos.

Desde una perspectiva comunitaria, las entidades del tercer sector de acción social se erigen como pilares fundamentales en la promoción de la inclusión y la cohesión social. Estas organizaciones, al estar arraigadas en el tejido social y poseer un profundo entendimiento de las realidades locales, están especialmente capacitadas para identificar las necesidades específicas de la comunidad y diseñar intervenciones adecuadas y pertinentes. Su proximidad y sensibilidad les permiten establecer relaciones de confianza con los diversos grupos y actores comunitarios, lo que facilita la colaboración y el trabajo conjunto hacia objetivos comunes.

La responsabilidad de estas entidades va más allá de la mera asistencia y atención a las necesidades inmediatas. Tienen el mandato de desarrollar programas y proyectos que fomenten el diálogo intercultural, promuevan la participación ciudadana activa y fortalezcan el desarrollo comunitario sostenible. Esto implica no solo abordar los conflictos y desafíos presentes en la comunidad, sino también generar espacios de encuentro y aprendizaje que promuevan la comprensión mutua, el respeto por la diversidad y la construcción de una identidad comunitaria inclusiva. La labor de estas organizaciones es fundamental para fortalecer los lazos sociales dentro de la comunidad y promover una cultura de paz y convivencia. Al facilitar el acceso a recursos y servicios, alentar la participación de todos los miembros de la comunidad en la toma de decisiones y fomentar el respeto y la tolerancia entre diferentes grupos culturales, contribuyen a crear un entorno favorable para el desarrollo integral y la realización personal de cada individuo.

Las entidades del tercer sector de acción social desempeñan un papel crucial en la construcción de comunidades inclusivas y cohesionadas. Su labor va más allá de la asistencia material y se enfoca en promover el empoderamiento y la participación activa de la comunidad en la búsqueda de soluciones a los desafíos sociales. Son agentes de cambio y transformación que trabajan incansablemente por construir un mundo más justo, equitativo y solidario para todos.

Por ello, la mediación social e intercultural y la pedagogía intercultural emergen como pilares fundamentales en la construcción de comunidades inclusivas desde una perspectiva comunitaria. La mediación social, al propiciar el diálogo y la resolución pacífica de conflictos entre diversos grupos culturales, no solo contribuye a la reducción de tensiones y al fortalecimiento de los lazos sociales, sino que también promueve un clima de convivencia armoniosa y de respeto mutuo en la comunidad. Por su parte, la pedagogía intercultural, al reconocer y valorar la diversidad cultural y lingüística de los individuos, se convierte en una herramienta esencial para la promoción de una educación inclusiva y equitativa, que garantice oportunidades de aprendizaje para todos, sin importar su origen cultural o social.

El trabajo conjunto de las entidades del tercer sector de acción social, en estrecha colaboración con los diferentes actores comunitarios, adquiere una relevancia aún mayor en este contexto. Estas organizaciones, al contar con un profundo conocimiento de las necesidades y realidades locales, pueden actuar como catalizadores de cambio y promotores de la justicia social. A través de programas y proyectos diseñados de manera participativa y adaptados a las particularidades de cada comunidad, estas entidades pueden impulsar iniciativas que favorezcan la integración social, el acceso equitativo a recursos y servicios, y la participación activa de todos los miembros de la comunidad en la toma de decisiones que afectan su vida cotidiana.

La colaboración entre las entidades del tercer sector y los actores comunitarios, tales como asociaciones vecinales, grupos culturales, centros educativos y autoridades locales, es clave para garantizar el éxito y la sostenibilidad de las acciones orientadas hacia la construcción de comunidades inclusivas. Esta sinergia de esfuerzos permite aprovechar al máximo los recursos disponibles, compartir conocimientos y experiencias, y generar un impacto positivo y duradero en el tejido social. Además, fomenta un sentido de pertenencia y corresponsabilidad entre los miembros de la comunidad, quienes se convierten en agentes activos de cambio y promotores de una cultura de igualdad, diversidad y respeto en su entorno.

En definitiva, la mediación social e intercultural, la pedagogía intercultural y el trabajo conjunto de las entidades del tercer sector de acción social y los actores comunitarios son elementos esenciales en la construcción de comunidades inclusivas y en la promoción de la igualdad, la diversidad y la justicia social. Su labor conjunta contribuye a la creación de entornos más justos, equitativos y cohesionados, donde cada individuo tenga la oportunidad de desarrollarse plenamente y contribuir al bienestar común.

 

Israel López Marín

Mayo de 2024

lunes, 11 de marzo de 2024

Más allá del racismo posmoderno: La Mediación como clave para una Convivencia Intercultural

 

La convivencia intercultural se enfrenta a un desafío contemporáneo que podríamos denominar "racismo posmoderno". A diferencia de las formas tradicionales de discriminación basadas en la supremacía racial, este fenómeno se caracteriza por la creencia y la propagación de la idea de que el entendimiento entre diferentes culturas es inherentemente imposible. Se argumenta que la convivencia multicultural es propensa al conflicto, generando un caldo de cultivo para tensiones y divisiones.

En este contexto, es esencial comprender que los conflictos son una parte natural de las relaciones humanas y que su magnitud depende en gran medida de la capacidad de las personas para llegar a acuerdos y utilizar las situaciones problemáticas como oportunidades para el conocimiento mutuo y la mejora de la comunicación. La diversidad cultural, en lugar de ser vista como una barrera insalvable, debería ser apreciada como una fuente de enriquecimiento y crecimiento.

Es importante destacar que el rechazo no surge de la cultura en sí ni de sus manifestaciones, sino más bien de la clasificación de las personas como "de cultura diferente". El miedo al contacto con los demás se origina en la amenaza percibida a nuestra identidad, convicciones y valores. En este punto, la mediación intercultural emerge como una herramienta esencial para superar estas barreras y fomentar la comprensión mutua.

El mediador y la mediadora intercultural desempeñan un papel crucial al traducir las posiciones de las partes, buscando intereses comunes expresados en un mismo código. Su labor no se limita a la resolución de conflictos, sino que se extiende a la transformación de normas y relaciones entre las personas. Se identifican tres tipos de mediación: preventiva, rehabilitadora y creativa, cada una diseñada para contribuir al entendimiento mutuo y a la construcción de relaciones armoniosas y respetuosas.

La convivencia intercultural se ve enriquecida por modelos específicos de mediación, y entre ellos destaca el modelo comunitario, también conocido como dialógico. Este enfoque no solo aborda la solución de conflictos manifiestos, sino que se centra en la prevención, tratando tanto lo latente como lo manifiesto. Promueve el diálogo entre las partes y los miembros de la comunidad, fomentando la comprensión y el respeto mutuo.

En el ámbito educativo, la mediación intercultural juega un papel fundamental en la construcción de la identidad cultural individual y colectiva. La participación comunitaria se revela como esencial para fomentar la comprensión de las diferencias culturales, superar prejuicios y construir un entorno escolar constructivo que celebre la diversidad como un activo valioso.

El mediador y la mediadora intercultural actúa como un puente entre personas de diferentes culturas, superando no solo barreras lingüísticas, sino también traduciendo ideas y conceptos. Su función va más allá de la resolución de conflictos; busca activamente mejorar las relaciones humanas entre grupos culturalmente diversos.

Por ello, la mediación intercultural se presenta como una herramienta crucial para contrarrestar el "racismo posmoderno" y promover la convivencia pacífica entre personas de diversas culturas. Su enfoque preventivo, rehabilitador y creativo contribuye a la construcción de sociedades más inclusivas y comprensivas, donde la diversidad es no solo tolerada, sino valorada y celebrada como una fuente de riqueza y crecimiento.

 

Israel López Marín

Marzo de 2024

 

domingo, 28 de enero de 2024

Gente Sucia (Urbi et Orbi) - Antolín Pulido

 



GENTE SUCIA

Urbi et orbi

 

Paseo por calles desiertas de corazones

Aceras sucias, cómo quien las escupen

Edificios feos llenos de carteles prostitutos

Paseo entre gente con publicidad tatuada en la ropa

Algunos con los ojos puestos y otros en los bolsillos

Calles y calles sin sonrisa alguna

Viejecitas arrastrando carros de migajas

Algún perro esperando morir en un rincón de morir

Carteles llenos de colorines superpuestos

Felicidad en alquiler

Puertas que no dicen nada

Ventanas sin voluntad de viento

Asfalto cris como espejo de lo que le rodea

Transitan resignaciones arrastrando los pies

Los serviles cumpliendo sus juramentos de sumisión

Calles con nombres de asesinos

Calles con nombres de santos castradores

Nichos de esclavos neutros y apolíticos

Aparcamiento de ancianos

Colegios lobotomizadores con ventanas tristes

Parques con plantas huérfanas de naturaleza

Gente y gente, con cara de gente

Estulticia endogámica arrastrando tradiciones capadoras

Todos corriendo para no llegar tarde a lamer culos

Todos corriendo para comprar humo de colorines para intoxicarse

Señales de tráfico, marcando direcciones

Balcones con blasones de los señoritos

Coches con pestilencia a incultura y ostentación

Incultos gritando su ignorancia

Rebaños que van y vienen, y balan cuando lo dice el amo

Barrios pobres, barrios ricos, barrios con fronteras y aduanas

Calles estériles de olor a perfume de empresas tóxicas

Borregos tóxicos estornudando virus del miedo

Niños con cara de viejos enchufados a algo

Charcos sin niños que chapoteen en ellos

Diálogos previsibles bendecidos por las televisiones

Todo llenito de marcas made in pobreza

Ya no hay soportales, solo calles cara coches o procesiones

Campanas meando su tañido por todos los lados

Camiones cargaditos de pienso de colorines

Escaparates de somas para mentes compulsivas

Gente bulímica de mierda con ansiedades compensadoras

Y dioses que calman ansiedades por hipotecas de pos vida

Iglesias con cajeros automáticos

Todo lleno de basura

Voces de basura

Comida de basura

Dioses de basura

Apolíticos de basura

Ideólogos de basura

Futuro de basura

Para la gente basura

 

Todo huele a agonía

Todo huele a plástico

Todo huele a humo televisado

Todo está muerto y nadie se ha dado cuenta

 

Antolín Pulido

15 de octubre de 2017

 

 

 

lunes, 11 de septiembre de 2023

Miseria llama a Miseria

Un grupo de nacionalistas españoles ha boicoteado el minuto de silencio en Barcelona por el terremoto de Marruecos al grito de 'Vengo a defender a España'. Este lamentable acto de intolerancia y racismo es un claro ejemplo de cómo algunas personas utilizan la tragedia de otros como excusa para promover sus agendas políticas. En lugar de mostrar solidaridad y compasión hacia las víctimas del terremoto y sus familias, estos individuos eligieron desviar la atención hacia un mensaje divisivo y odioso. Un acto que destruye la empatía y el respeto por la diversidad, valores que representan a una sociedad democrática y pluralista.

El minuto de silencio en solidaridad con las víctimas del terremoto en Marruecos, que se llevó a cabo este mediodía en la plaza de Sant Jaume de Barcelona, lamentablemente tuvo que suspenderse antes de tiempo debido a la interrupción provocada por decenas de personas de extrema derecha que comenzaron a abuchear a las autoridades y a los representantes de entidades marroquíes. A pesar de las provocaciones, las autoridades y los representantes de entidades marroquíes permanecieron impertérritos, manteniendo la calma y la dignidad en medio de la tensión.

Este incidente pone de manifiesto la necesidad de promover el respeto y la empatía en momentos de tragedia y crisis. Las víctimas del terremoto en Marruecos merecen nuestro apoyo y solidaridad, independientemente de las diferencias políticas o culturales. Interrumpir un acto de luto en homenaje a las víctimas es un gesto lamentable y muestra de falta de humanidad. Es fundamental recordar que la compasión y la unidad son valores fundamentales que deben prevalecer en situaciones de este tipo, y que el diálogo constructivo es la vía para resolver diferencias y construir puentes entre comunidades a favor de la solidaridad internacional entre los pueblos.

En una manifestación donde abundaban las banderas españolas, algunas catalanas, y un ambiente cargado de tensión, los manifestantes proferían gritos a favor de la unidad de España y en contra del diálogo entre el gobierno central y los partidos independentistas. Además, se escuchaban clamores por el encarcelamiento de Carles Puigdemont y Yolanda Díaz, así como reproches hacia el pueblo marroquí. Entre los gritos más destacados se encontraba el lema: 'Yo vengo a defender a España, defiendo a España, no a Marruecos'.

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, no tardó en expresar su crítica hacia estos grupos de manifestantes de extrema derecha, señalando su falta de respeto al no mantener el silencio en un momento tan trágico como el terremoto en Marrakech, que ya ha cobrado la vida de más de 2.000 personas. Esta falta de empatía y consideración hacia las víctimas y sus familias muestra cómo el fascismo puede utilizar la política y la discordia para desviar la atención de situaciones humanitarias críticas. En momentos como este, es fundamental recordar la importancia de la solidaridad, la compasión y el respeto por la vida y el sufrimiento humano por encima de cualquier diferencia política o nacionalista.

 

Israel López Marín

Septiembre de 2023

martes, 1 de agosto de 2023

El Derecho a la Ciudad para la Población de Origen Migrante: Desafíos, Perspectivas y Políticas de Inclusión


 

El derecho a la ciudad implica el acceso equitativo a los recursos y servicios de una ciudad, así como el derecho a participar activamente en la toma de decisiones que afectan la vida urbana. Para que la población de origen migrante ejerza este derecho en la sociedad española actual, es necesario su participación en actividades ciudadanas y políticas de la comunidad, como votar en elecciones locales, participar en reuniones y consultas públicas, unirse a organizaciones sindicales, políticas, sociales y comunitarias, y colaborar en proyectos que beneficien a la ciudad y sus habitantes.

Las administraciones públicas deben garantizar el acceso a la información. Estar informado sobre los derechos y servicios disponibles en la ciudad, así como los programas de integración y asistencia para personas de origen migrante debe ser una responsabilidad de las instituciones gubernamentales y organizaciones no gubernamentales para proporcionar información relevante con el fin de promover la igualdad y la diversidad. Trabajar en conjunto con organizaciones y activistas que defiendan la igualdad de derechos y combatan la discriminación, xenofobia y racismo en la sociedad, así como participar en programas educativos y de capacitación para mejorar las habilidades lingüísticas, competencias laborales y conocimiento de la cultura y sociedad españolas permite construir redes sociales y de apoyo con otras personas migrantes y locales para intercambiar experiencias, apoyarse mutuamente y fortalecer el sentido de pertenencia a la comunidad.

Demandar el acceso equitativo a servicios públicos esenciales como educación, atención médica y vivienda, independientemente del origen o estatus migratorio permite compartir la riqueza cultural de los países de origen con la sociedad de acogida, y a su vez, integrar elementos de la cultura local en la propia identidad cultural. El compromiso de las administraciones públicas españolas para la defensa del derecho a la ciudad de las personas de origen migrante debe ser integral y orientado a garantizar la igualdad de derechos y oportunidades para todos los residentes, sin importar su origen.

El ejercicio del derecho a la ciudad también es construir las condiciones materiales necesarias para el desarrollo de las acciones y políticas que las administraciones deben adoptar. El desarrollo de políticas de inclusión que permitan promover la inclusión social y la igualdad de oportunidades para la población de origen migrante, incluye además medidas para garantizar el acceso a servicios públicos básicos. Crear espacios de diálogo y consulta que permitan a los migrantes expresar sus necesidades y opiniones sobre políticas y programas. Establecer servicios de asesoramiento y apoyo específicos para personas migrantes que puedan orientarles en temas legales, laborales, educativos y sociales. Así como implementar políticas que aborden las necesidades de vivienda de la población de origen migrante, asegurando un acceso justo y equitativo a una vivienda adecuada.

Por otro lado, la promoción del emprendimiento, el desarrollo de medidas para facilitar el acceso a recursos y oportunidades para el emprendimiento y la creación de pequeños negocios entre la población migrante. Por parte de la administración pública, es necesaria la formación en diversidad cultural. Capacitar a los funcionarios públicos y profesionales de servicios para que comprendan y respeten la diversidad cultural y sean sensibles a las necesidades de la población migrante es un elemento clave en la promoción de la participación ciudadana en personas de origen migrante.

El compromiso de las administraciones públicas españolas para la defensa del derecho a la ciudad de las personas de origen migrante es fundamental para construir una sociedad inclusiva, justa y cohesionada. Esto implica la adopción de políticas y programas que promuevan la igualdad de oportunidades y la plena participación de todos los ciudadanos, independientemente de su origen o estatus migratorio, desarrollar medidas de apoyo determinadas, tales como adoptar medidas de apoyo específicas para grupos vulnerables de migrantes, como menores no acompañados, refugiados y personas solicitantes de asilo.

Israel López Marín

Agosto de 2023

sábado, 27 de mayo de 2023

Desarrollo Comunitario, Servicios Sociales y Control Social

 

En 1956, la Organización de las Naciones Unidas adopta el concepto de “desarrollo comunitario”, como “el conjunto de procedimientos por los cuales los habitantes de un país unen sus esfuerzos a los de los poderes públicos con el fin de mejorar la situación económica, social y cultural de las colectividades, de asociar estas colectividades a la vida de la nación y permitirles contribuir sin reserva al progreso del país”.

El Desarrollo Comunitario hace referencia a los procesos de transformación social que promueven el mejoramiento social y económico de las personas que habitan un determinado territorio a través del empoderamiento de las mismas.  La comunidad es la propia protagonista del proceso participando activamente en su transformación.

Es necesario considerar que todo proceso de desarrollo comunitario tiene sus propias peculiaridades para que se dé en un determinado territorio.  Las comunidades deben ser conscientes del derecho a participar en las decisiones que afecten sus condiciones de vida. La participación es un elemento clave, requiere una intervención de la comunidad en todos los ámbitos para lograr la mejora del territorio y se debe construir desde la igualdad, sin importar el sexo, la edad o el origen. 

En un momento donde parece fragmentarse la convivencia a través de la atomización de las comunidades para que estas pasen a ser meros territorios de coexistencia, es el momento de volver a poner la atención en la comunidad, en el territorio. El Desarrollo Comunitario es una acción coordinada y sistemática que, en respuesta a las necesidades o a la demanda social, trata de organizar el progreso global de una comunidad territorial bien delimitara o de una población-objetivo, con la participación de los interesados.

Ante la fragmentación de la sociedad a través de una “cultura de la inmediatez” basada en la rapidez y en la satisfacción instantánea en la cual buscamos el deseo constante de la gratificación momentánea, es necesario volver al establecimiento de las relaciones interpersonales como construcción de una red social basada en la promoción de la autoestima y el compromiso de la comunidad y sus miembros con el fin de volver consciente a la comunidad de su potencial, estimulándola a opinar, hacerse oír y transformar.

Las políticas neoliberales que se han venido desarrollando en las últimas décadas han supuesto una verdadera erosión del Estado del Bienestar. Un claro desgaste de los servicios públicos, tales como sanidad, educación, justicia o servicios sociales. Estrategias que suponen la precarización de la población y la carestía de la vida.

Ante esta realidad, debemos defender un sistema público de Servicios Sociales de calidad. Necesitamos invertir en más recursos y dotaciones y con profesionales más diversos capaces de representar realmente a la diversidad de las comunidades en las que intervienen. Debemos reivindicar la subida del presupuesto de los servicios sociales y detener la privatización a la que nos aboca las salvajes políticas neoliberales. Es necesaria dar una respuesta a un modelo de intervención que está dejando gente atrás, una clara evidencia de una sociedad poco decente. Una sociedad decente no debería dejar a nadie atrás.

Para ello, es importante luchar contra la "violencia burocrática" que en ocasiones generan las propias administraciones, y es urgente incluir perspectiva de género en los servicios sociales. Es necesario invertir en plantillas estables de profesionales de los servicios sociales y la correspondiente financiación

Servicios sociales sin un proceso de desarrollo comunitario es un mero mecanismo de control social, por ello es necesario apostar por claros procesos participativos con un fin emancipador con, para y desde la propia comunidad.

 

Israel López Marín

Mayo de 2023

domingo, 6 de noviembre de 2022

Seres humanos


Posiblemente desde la situación de la guerra en Ucrania, muchas personas han puesto su foco en Europa por la catástrofe humanitaria, pero no recuerdo una discriminación por procedencia como esta. He visto a personas venir de un continente o de otro de maneras tan distintas y con problemas tan similares, huyendo de la guerra, del hambre, de la persecución, y no he visto que se proteja tanto sus derechos como a las personas que actualmente se encuentran viviendo la guerra de Ucrania.

Con estas humildes líneas no quiero atacar a las personas que, por desgracia, han visto su vida masacrada por otras por el mero hecho de obediencia a un líder político, pero sí quiero alzar mi voz por lo que está sucediendo o lleva sucediendo a lo largo de los años: el racismo sistemático hacia las personas por proceder de un continente distinto al nuestro.

Es muy duro comprobar día a día que existen personas que sienten odio a otras por el color de piel, por su situación económica o por el lugar de procedencia, más que duro diría que es triste ver que la sociedad ha avanzado tan poco después de las grandes masacres que ha sufrido la humanidad. Es difícil observar que sí se cumplen los clichés o las etiquetas que tenemos preconcebidas con la realidad. Personalmente, por los estudios que cursé (Derecho) y por los distintos puestos en los que he desempeñado mi trabajo, he sido testigo del gran racismo y xenofobia que existe en ciertas ramas de estudios o trabajos. Existe tal grado de estigmatización hacia los seres humanos que dan ganas de salir corriendo de este lugar.

Pero no todo iba a ser negativo, no me gusta ser y mostrar una visión pesimista y por ello siempre intento sacar el lado positivo de las cosas, pues, a pesar de todo lo que he escrito, aún existen personas que dan visibilidad y ayudan a que otras conozcan la verdadera realidad. Son estas personas las que hacen que se siga creyendo en un cambio para la sociedad, acercando distintas realidades. Considero que es necesario que se desmientan todas las noticias que intentan estigmatizar a las personas, pues ningún ser humano se desplaza de manera forzosa o quiere dejar toda su vida atrás por gusto, y si lo hace es por necesidad, esto debería despertar empatía. 

Deteniéndome en la esfera legal, antes de aludir a los distintos artículos que existen en los ordenamientos, ya sea a nivel internacional, europeo o nacional, quería ser pragmático al mostrar en este espacio mi realidad o mi experiencia. Sin embargo, es necesario mencionar que existen artículos que otorgan derechos indistintamente de donde hayas nacido, tanto en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en la Convención Europea de Derechos Humanos o en la misma Constitución Española.

Las personas que se encuentran perseguidas por ciertas situaciones o por el hecho de pertenecer a un colectivo disponen de ciertos Derechos para poder solicitar protección en terceros países, y esto creo que a muchas personas no les queda claro, no son ni ilegales ni delincuentes, son seres humanos que buscan que sus derechos sean respetados, ya que en sus países de procedencia no se respetan. España por constituirse como  “... Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad…” debería dar acceso a esta protección con todas las garantías que recoge su Constitución y los distintos Acuerdos y Tratados Europeos o la mismísima Declaración Universal de Derechos Humanos, pero la realidad es que estas se diluyen con ciertas actuaciones.

Y con este último párrafo me gustaría lanzar lo importante y urgente que es sacar la bandera de los derechos humanos, de los valores y del ordenamiento cuando alguien cercano hable a tu lado de manera racista o xenófoba, porque estará mostrando su mayor falta de humanidad y, además, no estará siendo constitucionalista (eso que a tantos se le llena la boca mencionar); porque de lo único que quiero convencerte leyendo este artículo es de que todos somos seres humanos, con igualdad de derechos, y que a nadie se le debería calificar de “ilegal” por proceder de un lugar o de otro.


Fran Saura Martínez


miércoles, 23 de marzo de 2022

Sahara Occidental

 


En el año 2010, Julio Anguita afirmaba en televisión que "el Gobierno español es responsable ante las Naciones Unidas de todo lo que está ocurriendo allí, porque es la potencia que colonizó y tiene la responsabilidad de asumir el problema".

Desde el año 1956, y tras un complejo proceso de descolonización, el Gobierno de Marruecos viene reclamando el Sáhara Occidental como un territorio propio. Una reivindicación que, sin duda, ha venido marcando durante este último medio siglo, la agenda entre España y Marruecos. Una relación basada en la disputa histórica por la determinación del Sáhara Occidental.

La Asamblea de las Naciones Unidas estableció en el año 1960, en un proceso de descolonización, que "todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación; en virtud de este derecho, determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural". Esta resolución insta a la independencia de las antiguas colonias. El derecho a la libre determinación del pueblo saharaui se reconoce desde 1960, sin embargo, el plan de Marruecos para su soberanía en el territorio que, en este momento es apoyado por el Gobierno de España, contradice de manera totalmente frontal el derecho internacional.

Más tarde, en el año 1966, los miembros de la ONU, entre ellos España, mostraban un claro compromiso a promover "el ejercicio del derecho de libre determinación, y respetarán este derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas". El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el que se firmaba respetar el derecho de libre autodeterminación de los pueblos, fue ratificado por el Gobierno español en el año 1977.

Sin embargo, y sin ningún tipo de vergüenza, en el año 2022, España ha tomado la decisión de la autonomía del Sáhara. Una decisión marcada en el peor momento. La soberanía del Sáhara Occidental es un problema que lleva 47 años en un callejón sin salida. Desde que Marruecos impulsara la Marcha Verde en 1975 y ocupara lo que entonces era una colonia española, el Consejo de Seguridad de la ONU ha publicado 74 resoluciones para solucionar el conflicto. Sin embargo, y lejos de solucionarse el conflicto, el Gobierno de España ha cambiado su postura respecto al Sáhara Occidental y ha comunicado al Reino de Marruecos un acercamiento a su propuesta, que pasa por que la excolonia española sea un territorio con autonomía, pero bajo soberanía marroquí.

España ha tomado partido por Marruecos en el conflicto del Sáhara. Una noticia que rompe con el consenso en la política exterior española de los últimos 46 años. Una decisión que no se basa en el respeto al derecho internacional. Con esta declaración, España abandona la neutralidad con Naciones Unidas. En palabras de Julio Anguita, "La bandera española se arrió miserablemente y entregamos al Sáhara. Lo dimos. Claudicamos".

 

Israel López Marín

Marzo de 2022

sábado, 12 de marzo de 2022

Ucrania, cuando los refugiados vienen de Europa

 

La invasión de Rusia en Ucrania, ha tenido como reacción el desplazamiento de miles de refugiados ucranianos que han optado por trasladarse a naciones próximas como Polonia, Hungría, Bulgaria y Rumania, países donde, hasta el momento, han sido bien recibidos por los gobernantes.

Según datos de Acnur, más de 500 mil personas refugiadas han huido de Ucrania hacia países limítrofes. Unos desplazamientos que han sido elogiados por todo el mundo por su gran muestra de gratitud y hospitalidad. Una realidad que ha puesto en enorme evidencia las enormes diferencias y desigualdades existentes entre las personas refugiados de origen ucraniano y aquellos que proceden de zonas como Medio Oriente o África.

Esta realidad, esta diferencia en el trato y en la gestión de la solidaridad, ha sido puesta de manifiesto incluso, a través de la opinión de algunos de nuestros gobernantes, comentarios que evidencian, una vez más, el racismo institucional que aún persiste en la vieja Europa. Otra prueba más que evidencia como el proyecto de una Europa solidaria y fraternal cada día se aleja más de ser una realidad para tan solo ser un delirio ya caduco.

Con tan sólo tres meses de diferencia, el primer ministro húngaro Viktor Orban paso de un “no vamos a dejar que nadie entre” a “estamos dejando que todos entren”. La diferencia entre un comentario y el siguiente, obviamente, estaba condicionado por el lugar de origen de las personas refugiadas. El primero se refería a migrantes y refugiados de Medio Oriente y África. El segundo fue al referirse a personas de Ucrania. Cuestión de colores, supongo.

 

Kiril Petkov, primer ministro de Bulgaria, afirmo que: “estos no son los refugiados a los que estamos acostumbrados… estas personas son europeas”. Añadiendo, además que, “Estas son personas inteligentes y educadas… No es la oleada de refugiados a la que hemos estado acostumbrados, personas de las que no estábamos seguros de su identidad, personas con pasados poco claros, que incluso podrían haber sido terroristas…”. Santiago Abascal, presidente del partido de extrema derecha VOX, diferencia a los refugiados ucranianos de las “invasiones de jóvenes” de origen musulmán que “atacan” las fronteras de Europa. Diferenciando a las personas refugiadas de origen ucraniano con las personas que llegan a España desde el continente africano: "Cualquiera puede entender la diferencia entre esos flujos y las invasiones de jóvenes varones de origen musulmán en edad militar que se han lanzado contra las fronteras de Europa". Una vez más, entiendo, debe ser cuestión de colores.

Los medios de comunicación no aportan soluciones en este conflicto, el corresponsal extranjero de CBS, Charlie D’Agata afirmó que, “Esto no es Irak o Afganistán, esta es una ciudad relativamente civilizada y europea”. Comentarios deleznables, marcados por una visión etnocentrista que de ninguna manera puede justificar el racismo que ellas contiene. El canal Al-Jazeera transmitió el polémico comentario: “lo que es convincente es mirarlos, la forma en que están vestidos. Son personas prósperas de clase media. Obviamente, no son refugiados que intentan escapar de Medio Oriente o del norte de África. Se ven como cualquier familia europea que vivirías al lado”.

 

Las redes sociales no han sido un espacio ajeno a la discriminación y al racismo, sin embargo, considero que, las mayores muestras de solidaridad han sido manifestado a través de estos canales donde las dimensiones del cuarto poder son más difusas. Afirmaciones como esta: “Los países europeos acogen con los brazos abiertos a miles de refugiados ucranianos. Pero cuando se trata de sirios, iraquíes o afganos, se habla de crisis migratoria”, muestran la crudeza de una solidaridad desigual, incluso en momentos donde nos deberíamos exigirnos ser más coherentes que nunca.

Ziad Majed, el politólogo de origen libanes, afirma que, la “magnífica solidaridad y humanismo” hacia los ucranianos reflejan una “distinción chocante” que revela la “deshumanización de los refugiados de Oriente Medio”.

El periodista de origen sirio Okba Mohammad afirma que este tipo de declaraciones son “una mezcla de racismo e islamofobia”. “Un refugiado es un refugiado, ya sea europeo, africano o asiático”, dijo Mohammad.

 

En estos días ha surgido una oleada de solidaridad lógica frente a la situación de extrema delicadeza. Una situación de clara urgencia que merece una respuesta inmediata. En estos días, el territorio europeo está experimentando el mayor desplazamiento de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, una realidad que merece de una respuesta coherente. Sin embargo, y en base a esta coherencia, es inevitable percibir el "doble resero" con migrantes subsaharianos y refugiados ucranianos.  Marlaska niega "doble resero" con migrantes subsaharianos y refugiados ucranianos y ve como "partidistas" las críticas. Un doble resero con migrantes del África subsahariana que saltaron, según los medios, "con violencia la valla de Melilla" esta semana y refugiados de Ucrania que escapan de "la invasión de Rusia", alegando que son situaciones absolutamente distintas.

Las escenas de inmigrantes africanos, asiáticos y latinoamericanos que vivían en Ucrania a los que se les deniega todo tipo de auxilio por el mero hecho de no ser rubios y de ojos azules, es una evidencia humillante a la que se ha enfrentado la humanidad en la historia contemporánea. Entender que cualquier persona sea cual sea la razón que la ha llevado a ser refugiada, debe conllevar, como un ejercicio empatía, la obligación moral y ética de ser solidarios con cualquier ser humano que padece el exilio y el destierro.

 

                                                                                                                                    Israel López Marín

                                                                                                                                    Marzo de 2022

sábado, 18 de septiembre de 2021

“Todo arde si le aplicas la chispa adecuada”

 

Cuando Israel me contactó para escribir en su blog acepté enseguida. Cualquier espacio que se cree para hablar de animación sociocultural, educación social, DDHH, activismo… hay que aprovecharlo.

He de reconocer que he tardado un poco. Primero debido un verano lleno de trabajo (por suerte) y una semana de parada en seco. Y segundo por la premisa que me dio para escribirlo “que sea de interés tuyo y consideres necesario abordar en este momento con el fin de crear opinión, pensamiento crítico...” y claro una mente inquieta y curiosa como la que yo tengo, empezó a volar por todos los intereses y temas de los que me gustaría hablar. Pero varios cafés y charlas conmigo mismo después, he conseguido centrarme. Así que ahí voy.

El tema del que quiero hablar es La Participación.

No voy a hablar de los clásicos, como:

·       -Las condiciones básicas para Participar: Querer (motivación) – Saber (Conocimientos) – Poder (oportunidades)

·         -Que es un proceso…

·         -Que a Participar se aprende…

·         -Los diferentes niveles de participación (insertando la foto de la Escalera de Roger Hart).

Quien haya participado en mayor o menor medida, o haya estado en procesos, al menos algo de esto le podrá sonar. Y si no, hay mucha información por la red. Así que, si voy a hablar de Participación, dando mi opinión sobre una pregunta y una frase que he escuchado cientos de veces:

·         “¿Por qué la gente no participa?”

·         “La gente ya no participa como antes”

Llevo participando desde los 17 años y ya se la oía decir a “los y las mayores” cuando yo iba a ser “el relevo”, bien ya fui el relevo, ya me lo dieron y sigo escuchando esto. Puede que padezcamos de un mal propio de pensar que la gente (o al menos no tanta como quisiéramos) no participa…

Yo no comparto estas afirmaciones, la gente si participa, se organiza, crea y hace; ahora bien, quizás no lo haga cómo a ti te gusta, o tu entidad marca. Quizá tu proyecto les parezca “una mierda” (¡ojo! No digo que lo sea, pero pueden pensarlo) o no les motiva pasar por lago tan formal como entidades que hacen tanto papeleo para hacer voluntariado que parece que estás opositando.

Esas personas que organizan una pachanga de fútbol o baloncesto todos los jueves en la cancha del barrio está participando (gestionando una actividad deportiva para si misma y personas allegadas), quienes colaboran con las fiestas de su pueblo, quienes hacen colaboraciones puntuales… la peña se mueve por lo que le provoca interés. Si tu / vuestra idea no se lo provoca… ¿de verdad te gustaría que se sumaran a ella?

Mi reflexión es que no debiéramos cuestionar tanto la Participación de los y las demás, mejor centrar nuestra energía en la nuestra propia, en evaluar, cuestionar, y mejorar.

¿Qué queremos llegar a más gente y se sumen? Pues habrá que encontrar lo que les haga venir y participar.

Como dice la canción de Héroes del silencio, “Todo arde si le aplicas la chispa adecuada”.

 

 Pablo García González.

Animador Sociocultural.

elcasopablo.com

miércoles, 25 de agosto de 2021

Afganistán


Con la retirada de las tropas internacionales en Afganistán, los Talibanes se han hecho con el control de la práctica totalidad del país incluida su capital, Kabul.

En respuesta a estos acontecimientos, los diversos estados con presencia en Afganistán han comenzado la repatriación de sus ciudadanos, así como la evacuación de determinados nacionales afganos cuyo vínculo con las tropas de estos países ponga sus vidas en riesgo.

Esta situación, creada con la victoria de los talibanes en Afganistán supone un claro fracaso de la Comunidad internacional en su apuesta por llevar la democracia a este país desde la derrota a manos de una alianza internacional del Emirato Islámico instaurado por los talibanes en Afganistán entre 1996 y 2001.

Toda la ayuda y colaboración internacional al nuevo gobierno afgano en estos casi 20 años, a nivel económico, armamentístico, militar, de formación y otras aportaciones no ha servido para nada, solo para reforzar a las elites corruptas afganas, demostrando que un Gobierno y una democracia no se improvisan.

La ausencia de respeto a los Derechos Humanos, de las libertades individuales, de la igualdad entre mujeres y hombres y la persecución practicada por los talibanes en la etapa anterior del Emirato Islámico, nos hace presuponer que las practicas pueden ser similares en la declaración del nuevo Emirato Islámico en 2021, en donde los avances propiciados en materia de igualdad entre mujeres y hombres está en riesgo, siendo las mujeres y las niñas las que pueden llevar la peor parte en la persecución por parte de los talibanes.

El miedo de la población a las medidas a implantar por los talibanes, está provocando el que personas y familias estén escondidos a la espera de poder salir del país desde el aeropuerto de Kabul o por tierra hacia países limítrofes.

El conflicto en Afganistán cumplió 20 años y siguió cobrándose un número elevado de víctimas civiles. Tanto los talibanes como otros grupos armados lanzaron deliberadamente ataques contra la población civil y contra bienes de carácter civil, en contravención del derecho internacional humanitario. Entre otros lugares, fueron atacados un hospital de maternidad y varias instituciones educativas. No hubo rendición de cuentas por estos crímenes, ya que persistía la impunidad. Las mujeres y las niñas siguieron sufriendo actos de violencia, hostigamiento e intimidación. Persistió la violencia contra niños y niñas. Se siguió devolviendo a Afganistán a personas afganas solicitantes de asilo, sobre todo desde Irán, donde algunas de ellas habían sufrido ataques de las fuerzas de seguridad iraníes. El gobierno afgano estableció una comisión conjunta para la protección de los defensores y defensoras de los derechos humanos y activistas de la sociedad civil en Afganistán bajo la presidencia del vicepresidente segundo del país, Mohammad Sarwar Danish, formada por activistas y por miembros de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán.

 

 

                Agosto de 2021

Comunidad y convivencia intercultural: la importancia de lo común

 En las sociedades contemporáneas, marcadas por una creciente diversidad cultural, social y lingüística, la construcción de una convivencia ...