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sábado, 21 de septiembre de 2024

El Patriarcado en el Sistema Judicial de Murcia: Un obstáculo para la Justicia y la Protección de las Víctimas

 


El patriarcado sigue siendo un obstáculo insidioso dentro del sistema judicial en Murcia, dejando a las víctimas de violencia y abuso en una situación de vulnerabilidad extrema. Este sistema de poder, que favorece a los hombres y minimiza el sufrimiento de las mujeres, se manifiesta en la manera en que las leyes se aplican de forma desigual, protegiendo a los agresores y desamparando a las víctimas.

Uno de los casos más escandalosos en Murcia es el de los empresarios acusados de abuso sexual a menores, quienes han logrado eludir la cárcel debido a las dilaciones judiciales. A pesar de haber reconocido los hechos y formar parte de una red de prostitución de menores, estos hombres han conseguido penas irrisorias que les permiten evitar la prisión. El simple hecho de que un tecnicismo, como la demora en el proceso judicial, sirva como argumento para reducir la condena demuestra cómo el patriarcado permea las instituciones, favoreciendo a aquellos con poder y recursos. Los empresarios involucrados en una red de explotación sexual infantil han eludido la cárcel. Aunque enfrentaban penas que oscilaban entre 24 y 56 años, sus condenas se reducirán a apenas entre cinco meses y dos años por cada delito. Teniendo, únicamente, que indemnizar a las víctimas con montos que van de 500 a 2.000 euros cada una, y enfrentar multas que varían entre 450 y 720 euros.

El problema radica en que el sistema judicial, impregnado por la cultura patriarcal, tiende a minimizar los crímenes de violencia sexual, especialmente cuando los perpetradores son figuras influyentes. Las víctimas, por el contrario, son cuestionadas y revictimizadas, enfrentando un sistema que no les ofrece la protección ni la justicia que merecen. El poder y el dinero de los acusados facilitan que sus delitos sean tratados con indulgencia, mientras que las voces de las mujeres afectadas quedan silenciadas por los tecnicismos y las demoras judiciales.

Este fenómeno refleja cómo el patriarcado no solo se manifiesta en la sociedad, sino que está incrustado en las instituciones, perpetuando la impunidad. Mientras el sistema continúe favoreciendo a los agresores y minimizando el impacto del abuso sobre las víctimas, la justicia seguirá siendo una promesa vacía para las mujeres y niñas de Murcia. Es urgente una reforma que aborde de manera estructural este sesgo patriarcal para que las víctimas de violencia sexual puedan recibir el apoyo y la reparación que merecen.

 

Israel López Marín

Septiembre de 2024

 

 


viernes, 1 de septiembre de 2023

#SeAcabó

 

En agosto de 2023, se celebró un hito trascendental con la victoria de la Selección femenina de fútbol de España en la Copa Mundial Femenina de Fútbol de 2023, un logro que representa el avance de las mujeres en un espacio históricamente dominado por el género masculino. Sin embargo, durante la ceremonia de entrega de medallas, un gesto que debiera ser de apoyo y afecto a una gesta de carácter histórico, se convirtió en un ejemplo heteropatriarcal de la objetivación y la falta de respeto a los límites personales. La acción de besar en los labios a la centrocampista Jennifer Hermoso, mientras la sujetaba por la cabeza, por parte del presidente de la Real Federación Española de Fútbol​ es un claro ejemplo de cómo las mujeres a menudo se ven sometidas a la cosificación y a la invasión de su espacio personal, incluso en momentos de celebración, por parte del heteropatriarcado. Gesto que, la jugadora afectada, Jennifer Hermoso, señalo con desagrado y expresó su descontento con el incidente. La decisión de delegar la gestión del incidente a FUTPRO y a su agencia de representación subraya la necesidad de contar con sistemas de apoyo que respalden a las mujeres en su lucha por la justicia y la equidad.

Además, el contexto de la tribuna de autoridades revela otra manifestación de la cultura sexista que persiste en el ámbito deportivo. El presidente de la RFEF rompió el protocolo al festejar de manera inapropiada el triunfo de la selección, mostrando una conducta irrespetuosa y denigrante al tocarse los genitales. Este comportamiento resalta la urgente necesidad de educar sobre la importancia del respeto y la igualdad de género en todos los niveles de la sociedad, incluyendo a las figuras de autoridad y a los líderes deportivos. La presencia de la reina Letizia y la infanta Sofía en la tribuna también pone de manifiesto la importancia de que las figuras femeninas en posiciones de poder se conviertan en aliadas en la lucha por eliminar las conductas sexistas y patriarcales en todos los aspectos de la vida pública.

Estos incidentes enmarcan la victoria deportiva en un contexto más amplio de desafío a las normas de género y de lucha por la igualdad. Son recordatorios de que el camino hacia la equidad de género en el deporte y en la sociedad en general es un proceso constante que requiere la participación activa de todos y todas para crear un ambiente en el que las mujeres sean respetadas, valoradas y libres de la cosificación y la discriminación.

Las actitudes de Luis Rubiales, presidente de la RFEF, desencadenaron una oleada de críticas que reflejan la creciente conciencia sobre la necesidad de un cambio profundo en la cultura deportiva, la erradicación del heteropatriarcado y el señalamiento directo y condena a las practicas propias de la masculinidad tradicional hegemónica. Las peticiones de dimisión por parte de altos cargos del Gobierno, líderes de la oposición y el movimiento feminista señalan la frustración generalizada ante la persistencia de conductas sexistas y discriminatorias en el ámbito deportivo. Estas demandas de renuncia subrayan la responsabilidad de quienes ostentan posiciones de poder en crear un ambiente inclusivo y respetuoso, y dan voz a la necesidad de poner fin a la impunidad ante acciones que perpetúan desigualdades de género a través del patriarcado.

El comunicado oficial emitido por la AFE revela la firmeza de las voces que exigen rendición de cuentas. La amenaza de aplicar la Ley del Deporte a Rubiales expone una postura que busca erradicar la tolerancia a comportamientos inapropiados y nocivos. Este llamado a la acción es un reflejo del empoderamiento de las organizaciones feministas y grupos comprometidos con la igualdad de género en el ámbito deportivo, al exigir que las figuras de autoridad rindan cuentas por sus acciones y contribuyan a un cambio de paradigma.

La intervención de la FIFA al abrir un expediente disciplinario evidencia la necesidad de un enfoque global para abordar estas cuestiones. Esta medida reconoce que las actitudes sexistas no pueden quedar impunes a nivel internacional y pone en relieve la importancia de una cultura deportiva más equitativa y respetuosa en todo el mundo.

La suspensión provisional de Rubiales por parte de la Comisión Disciplinaria de la FIFA es un paso en la dirección correcta. Esta acción envía un mensaje claro de que las conductas irrespetuosas y discriminatorias no serán toleradas, incluso a nivel de liderazgo. La prohibición de contactar a Jennifer Hermoso refuerza la necesidad de establecer límites y proteger a las personas afectadas por acciones inapropiadas. En conjunto, estas reacciones demuestran la vitalidad del movimiento feminista en el ámbito deportivo y la determinación por transformar una cultura arraigada en desigualdades. A medida que las voces se unen para denunciar y abordar estos problemas, se crea un camino hacia un entorno deportivo más inclusivo y respetuoso para todas las personas, independientemente de su género.

 

 

Israel López Marín

Septiembre de 2023


lunes, 3 de abril de 2023

Se alquila vientre

 

El vientre de alquiler o la gestación subrogada​ es la práctica por la que, con un previo acuerdo con otra persona o pareja, una mujer queda embarazada con un óvulo ajeno al suyo y da a luz a un bebé para esa otra persona o pareja, las cuales se convierten en padres del bebé. El óvulo utilizado para la gestación suele proceder de la madre intencional o de una donante de óvulos.

Desde su comienzo como práctica comercial en los años 1970, la gestación subrogada suscita fuertes controversias éticas, legales y sociales. Las distintas posiciones respecto a la subrogación se diferencian principalmente entre aquellas que la consideran como el ejercicio de la libertad individual y alternativa gubernamental contra la baja natalidad y las que la consideran una forma de explotación y denigrante hacia la mujer.

Esta práctica solo está permitida en un número muy reducido de países y en algunos, solo en algunos estados o provincias y no en todo el país. La situación legal de esta práctica es diferenciada y va desde la prohibición expresa hasta la reglamentación detallada, pasando por la ausencia de legislación que la mencione de manera directa en algunos países.

Son numerosas las muestras de preocupación ante los variados pronunciamientos a favor de la regulación de la maternidad subrogada, o la práctica de alquilar vientres de mujeres en favor de terceros. Para que los partidos políticos y los gobiernos, nacional y autonómicos, estén alerta y no se dejen engañar por campañas mediáticas, a todas luces parciales, debemos tener presente que el deseo de paternidad/maternidad nunca puede sustituir o violar los derechos que asisten a las mujeres y los y las menores. El deseo de ser padres-madres y el ejercicio de la libertad no implica ningún derecho a tener hijos.

Se debe garantizar el derecho a decidir de las mujeres en materia de derechos sexuales y reproductivos. La maternidad por sustitución niega a las mujeres gestantes el derecho a decidir durante el proceso de embarazo y en la posterior toma de decisiones relativas a la crianza, cuidado y educación del menor o la menor. La maternidad subrogada no sólo impide a las mujeres la capacidad de elección, sino que además contempla medidas punitivas si se alteran las condiciones del contrato.

La llamada “maternidad subrogada” se inscribe en el tipo de prácticas que implican el control sexual de las mujeres: si en las sociedades tradicionales, los matrimonios concertados o la compra por dote, son las típicas formas en que se ejerce el control sexual de las mujeres, en las sociedades modernas, la prohibición del aborto, la regulación de la prostitución y la maternidad subrogada son sus más contundentes expresiones. Además, alquilar el vientre de una mujer no se puede catalogar como “técnica de reproducción humana asistida”. Las mujeres no son máquinas reproductoras que fabrican hijos en interés de los criadores. Es, por el contrario, un evidente ejemplo de “violencia obstétrica” extrema.

Debemos entender que el “altruismo y generosidad” de unas pocas, no evita la mercantilización, el tráfico y las granjas de mujeres comprándose embarazos a la carta. La recurrencia argumentativa al “altruismo y generosidad” de las mujeres gestantes, para validar la regularización de los vientres de alquiler, refuerza la arraigada definición de las mujeres, propia de las creencias religiosas, como “seres para otros” cuyo horizonte vital es el “servicio”, dándose a los otros. Lo cierto es que la supuesta “generosidad”, “altruismo” y “consentimiento” de unas pocas solo sirve de parapeto argumentativo para esconder el tráfico de úteros y la compra de bebés estandarizados según precio. Ningún tipo de regulación puede garantizar que no habrá dinero o sobornos implicados en el proceso. Ninguna legalización puede controlar la presión ejercida sobre la mujer gestante y la distinta relación de poder entre compradores y mujeres alquiladas.

No debemos aceptar la lógica neoliberal que quiere introducir en el mercado “los vientres de alquiler”, ya que se sirve de la desigualdad estructural de las mujeres para convertir esta práctica en nicho de negocio que expone a las mujeres al tráfico reproductivo. Las mujeres no se pueden alquilar o comprar de manera total o parcial. La llamada “maternidad subrogada” tampoco se puede inscribir, como algunos pretenden, en el marco de una “economía y consumo colaborativo”: la pretendida “relación colaborativa” sólo esconde “consumo patriarcal” por el cual las mujeres se pueden alquilar o comprar de manera total o parcial.

Debemos mostrarnos radicalmente en contra de la utilización de eufemismos para dulcificar o idealizar un negocio de compra-venta de bebés mediante alquiler temporal del vientre de una mujer, viva ésta en la dorada California o hacinada en un barrio de la India. Así es que nos afirmamos en llamar a las cosas por su nombre, no se puede ni se debe describir como “gestación subrogada” un hecho social que cosifica el cuerpo de las mujeres y mercantiliza el deseo de ser padres-madres. Desde la perspectiva de los Derechos Humanos supone rechazar la idea de que las mujeres sean usadas como contenedoras y sus capacidades reproductivas sean compradas. El derecho a la integridad del cuerpo no puede quedar sujeto a ningún tipo de contrato.

Así pues, debemos declararnos en contra de cualquier tipo de regulación en torno a la utilización de mujeres como “vientres de alquiler”.


miércoles, 7 de diciembre de 2022

TRABAJO, CONCILIACION, PATERNIDAD

 



“En la mayoría de casos, el marido, fiel a su rol tradicional machista no aprovechará esta nueva etapa de más tiempo disponible para incorporarse a colaborar con su mujer en las tareas del hogar y así permitir que ella tenga también "más tiempo libre" y descanso”.

 

 

Introducción.

Como sabemos, actualmente nos encontramos enfrentados a toda una serie de transformaciones en el ámbito familiar y, por ende, en la paternidad. Desde esta óptica, la presencia o ausencia de los padres en la crianza de sus hijos y de sus hijas, deja de ser un problema estrictamente individual para interpretarlo como un problema de carácter estructural. Un problema construido en términos relacionales, que, sin duda, es capaz de poner en cuestión los significados de la relación de pareja, la trayectoria y prácticas de paternidad de los hombres.

Entender que la presencia y ausencia paterna, no son procesos dicotómicos, sino cuestiones relacionales y socialmente construidos, nos permite entender las prácticas de la paternidad desde la experiencia de hombres de manera presente y afectiva, en clara contraposición con la ausencia por cumplimiento del trabajo y la proveeduría.

La identidad masculina focalizada en el trabajo para el cumplimiento de la proveeduría construye ausencias paternas. Los hombres que, históricamente han tenido que asumir formas de relación distintas a las tradicionales donde prevalecía la ausencia, distancia, autoritarismo y falta de compromiso, se encuentran en un momento crítico provocado por una sociedad que cada vez más, y de manera más explícita, cuestiona un nuevo modelo de paternidad más cercanas, involucradas y participativas en el ámbito familiar

Paternidades presentes Vs. Paternidades ausentes.

La relación de pareja juega un papel importante en la construcción de presencia o ausencias paternas en los varones. A través de los logros del movimiento feminista, actualmente vivimos una serie de transformaciones en el ámbito familiar a partir del ingreso de las mujeres a los ámbitos escolarizados, laborales, y el desarrollo de la autonomía en la toma de decisiones, de manera que la división sexual del trabajo y los roles de género se han venido modificando, tal y como afirma Salguero, M.A., Yoseff, J.J., Soriano, M., y Delabra, B.[1] Los diferentes modelos de paternidad van más allá de la condición biológica, forma parte del entramado sociocultural del orden de género, y desde la visión hegemónica de la masculinidad, los hombres que son padres deben ser responsables de la familia, de los hijos y de las hijas. Debemos considerar necesario acercarnos al proceso de construcción sociocultural de los hombres como padres no sólo de los que están presentes e involucrados, sino también de los que se han ausentado. Tal y como afirma Salazar[2], la igualdad entre hombres y mujeres no será plena mientras que no transformemos el orden patriarcal que sigue sustentando una clara diferencian jerárquica entre sexos. 

La presencia o ausencia como padres deja de ser un problema estrictamente individual para convertirse conceptualmente en un proceso de construcción sociocultural, dejar la visión dicotómica al ver presencia o ausencia, para dar cuenta de procesos relacionales, donde se cuestione en primera instancia la esencialización, naturalización y generalización que se ha hecho de los hombres y situarlos socioculturalmente como actores sociales en un mundo relacional con la pareja, los hijos/as, el trabajo, donde confluyen muchas veces tiempos y puntos de vista distintos respecto de las funciones que se esperan de cada integrante en los diferentes escenarios familiares y laborales.  

Tal y como expone Salguero, M.A., Yoseff, J.J., Soriano, M., y Delabra, B.[3] La presencia y/o ausencia de los hombres en la paternidad desde una perspectiva sociocultural de género no es un hecho individualizado, forma parte de los procesos de construcción familiar, de las prácticas culturales, situaciones y dinámica de las interacciones sociales, los intentos por conciliar la posibilidad de la presencia o ausencia del padre en el hogar.

La presencia o ausencia paterna como proceso sociocultural, nos lleva a plantear que no es algo individualizado que sucede en la mente o el interior de una persona, sino que es socialmente construido, por lo que sus significados pueden variar a través de los diferentes momentos en los que los hombres construyen su relación como padres, los cuales están mediados por la relación con la pareja o incluso con las familias de origen. Las emociones que viven y experimentan solo pueden comprenderse en el contexto sociocultural histórico en el que se construyen, donde el lenguaje y los rituales de cuidado en la relación entre el padre y los hijos/as están presentes en las formas de relación, las normas y reglas socioculturales.

Tal y como expone Salguero[4], debemos reflexionar críticamente sobre los hombres es complejo, porque conlleva la historia y formas de relación, lo cual éticamente forma parte del proceso a investigar, encontrando múltiples maneras de ser hombre y ser padre; desde las más tradicionales, caracterizadas por la distancia, autoridad y ejercicio de poder, hasta las más novedosas de hombres involucrados y participativos.

Sin lugar a dudas, los retos que nos plantea el movimiento feminista y estudios de género de los hombres implican visualizar desigualdades con la finalidad de desarrollar sociedades más inclusivas e igualitarias, para ello, se requiere la participación de los diversos actores sociales, incluyendo a hombres y a mujeres y las instituciones.

Tal y como expone Subirats[5], mientras que el género femenino ha ido evolucionando muy rápidamente en los lugares en que esta evolución no ha sido duramente reprimida, el género masculino está evolucionando de forma mucho más lenta, y existen unas mayores resistencias al cambio, que se hacen patentes de diversa manera en las distintas culturas y países, pero que, bajo formas variables, tienden a manifestarse en todo el mundo (Subirats Martori; 2002). Por tanto, no puede sorprendernos que sean las mujeres quienes han iniciado una renovación del género femenino.

La ruptura del equilibrio publico/privado plantea el que es uno de los grandes obstáculos para la igualdad del siglo XXI, la denominada conciliación entre la vida profesional y la personal/familiar (Salazar; 2018)[6]. Un concepto, el de la conciliación, que de manera mayoritaria se está entendiendo perversamente como una obligación de las mujeres, pero no de los hombres. Una realidad que exige, de manera innegable que las mujeres se conviertan en la práctica en personas explotadas que deben acumular una doble jornada laboral, en el mejor de los casos, sumando al trabajo fuera de casa, el trabajo doméstico.

El reto que debemos asumir, como hombres, es el de asumir que todo lo que se desarrolla en el ámbito privado, desde el cuidado de las hijas y los hijos al mantenimiento del hogar, debe ser una responsabilidad compartida. Por eso, deberíamos hablar más de “corresponsabilidad” que de conciliación. La corresponsabilidad implica asumir que todos estos trabajos, no les corresponden “naturalmente” a ellas, sino que también debe formar parte de nuestra agenda como hombres, y como padres.

Asumir el cuidado como parte indispensable de nuestra vida, es darnos la oportunidad de desarrollar una serie de capacidades, habilidades y emociones que se traducirían en nuestra manera de entender e interactuar tanto con el espacio público, como con el espacio privado. Todas estas herramientas, que desde el modelo heteropatriarcal se ha vinculado como “características femeninas”, pasarían a formar parte de nuestra manera de desenvolvernos también en el trabajo, en nuestras relaciones con nuestros iguales.

Se trataría, por tanto, de incorporar a nuestras vidas los principios y los valores que, desde el feminismo se ha identificado con la ética del cuidado. El cuidado como eje indiscutible de la vida pública y privada, nos aportaría, sin lugar a duda, en una mayor capacidad para poder ponernos en el lugar de otras personas, así como de un modo más constructivo en la resolución de los conflictos que de la convivencia se generan.

Ante la dualidad del padre ausente / padre presente, desde la perspectiva de los hombres igualitarios, debemos de entender cómo, para los hombres es un gran reto ser padres hoy, estar dispuestos a ser padres “no patriarcales”, cuya autoridad no sea mayor que la de la madre y que sea capaz de compartir labores domésticas, crianza y formación de la familia. Ser una persona con la seguridad suficiente para educar con afecto, proteger sin dominar y saber cuidar para, convertirse en un padre co-responsable.

Ser padre, es sumamente complejo, implica una responsabilidad centrada en el “deber ser y poder hacer” como los casos donde por cumplir con la proveeduría económica, dedican gran parte de su tiempo al trabajo, aunado a las distancias entre los centros laborales y los espacios de vivienda, no hay tiempo para estar con la familia.

Como afirma Salguero[7] un aspecto pendiente es la conciliación trabajo y familia, en el caso de los hombres que son padres, aún se encuentran muchas desigualdades para equiparar la ley en cuanto a la paternidad. Sin embargo, ciertos cambios culturales se hacen presentes en la práctica de algunos hombres en su papel de padres, modifican el rol y modelo tradicional a través de sus formas de participación en la relación con sus hijos/as y sus parejas, aunque con dificultades porque no cuentan con derechos laborales sobre los tiempos para interactuar y atender a su familia.

Tal y como expone Martínez Guirao, Javier Eloy y Anastasia Téllez Infantes[8] Esta crisis económica ha elevado los índices de paro hasta niveles que están teniendo repercusiones en las propias identidades y roles de género hegemónicos. A través de esta realidad, podemos constatar cómo la actual coyuntura de crisis y desempleo ha provocado cierto cambio en los roles masculinos y femeninos dentro del propio entorno familiar. Pues, en los casos en que es la mujer la que “sale a trabajar” y el hombre “se ha de quedar en casa”, se invierten, al menos en parte y modestamente aún, los tradicionales roles de género con relación al trabajo doméstico y el trabajo productivo.  

Es así como debemos apreciar nuevos modelos de masculinidad y feminidad, siendo más significativo el cambio por el que es el hombre el que asume parte de las tareas del hogar, al estar desempleado y no “poder pagar a una mujer para que haga las tareas de casa” mientras “su mujer” ha de “trabajar fuera todo el día”.

Estamos en el año 2021 y la idea tradicional de hombre ya no sirve. El modelo de masculinidad tradicional hegemonía, ya no sirve. Tal y como afirma Telléz[9], la denominada "cuarta ola feminista', que ve la luz definitivamente en las manifestaciones feministas del 8 de marzo de 2017 y 2018, es un reflejo de la necesidad de incorporar a los hombres ante el compromiso de la construcción de una sociedad igualitaria.  Es evidente la necesidad de deconstruir la masculinidad hegemónica para profundizar en las identidades masculinas alternativas, disidentes, nuevas que nos permitan detenernos en la que más nos conciernen: las masculinidades igualitarias. Por eso, las nuevas masculinidades buscan una alternativa a ese modelo hegemónico que incorpore la perspectiva de género. Un modelo de masculinidad capaz de mostrarnos nuevos, y diversos, modelos de paternidades, con perspectiva igualitaria.

La apuesta por el cuidado es un factor indispensable para la construcción de una sociedad más igualitaria. Implicarnos como hombres en el cuidado es, ir mucho más allá de aspectos como la paternidad. Es construir la masculinidad desde las relaciones en equilibrio y vivir la crianza de nuestros hijos e hijas, y el cuidado como espacios propios. No como terreno en el que los hombres somos meros invitados o en el que las mujeres nos indican y nos dicen cómo hay que hacer las cosas, sino que todos y todas somos ciudadanos de pleno derecho dentro del hogar y en la implicación con otras personas.  Este es el verdadero reto de los padres igualitarios ante el desafío de la igualdad de género. Este es el verdadero desafío de los hombres igualitarios.

 A modo de conclusión.

Nos encontramos ante una crisis de la identidad masculina tradicional y con ella, el resurgir de nuevos modelos de masculinidades desde la perspectiva de género. Fruto de este largo proceso de aculturación, es necesario considerar que las consecuencias del machismo, y el de haber sido socializados en una sociedad de estructura heteropatriarcal, en los propios hombres, supone un largo proceso de contradicciones, tensión y malestar ante maneras disidentes de entender la masculinidad.

Ante este nuevo escenario, el reto de la conciliación corresponsable, la deconstrucción de la identidad masculina y el surgimiento de grupos de hombres igualitarios son vías necesarias para seguir construyendo el camino hacia la igualdad real entre hombres y mujeres. Vías cada vez más necesarias para construir un nuevo modelo de masculinidad alejada de los contravalores de la masculinidad hegemónica tradicional. Ante esta realidad, la paternidad y sus diferentes modelos deben de asumir el reto del compromiso en clara perspectiva de género con la finalidad de entender la responsabilidad que los padres tenemos para con las futuras generaciones.

En este momento, los hombres, y frente a la cuarta ola feminista, tenemos bajo nuestra responsabilidad la posibilidad de rebelarnos contra el orden o mandato de género masculino y dejar de sustentar el sistema patriarcal, basado en la desigualdad entre mujeres y hombres. Ser hombre feminista, hombre igualitario, supone la posibilidad de "democratizar la vida doméstica" sobre la que edificar en el día a día la verdadera igualdad.

 

 Israel López Marín

 

Bibliografía

 

-Ballester Pastor, María Amparo (2019). El RDL 6/2019 para la garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación: dios y el diablo en la tierra del sol. TEMAS LABORALES, núm. 146/2019. Págs. 13-14.

-Martínez Guirao, Javier Eloy y Anastasia Téllez Infantes (2016) “El efecto de la crisis y el desempleo desde una perspectiva de género” en Rev. Cuestiones de género: de la igualdad y la diferencia. No. 11, 2016, págs. 351-372.

-Salguero, María Alejandra (2019). Aprendizajes de género, masculinidad y paternidad en hombres de la Ciudad de México. Género y Salud en Cifras, Vol. 17, número 2, mayo-agosto del 2019. Comité Editorial.

-Salguero, M.A., Yoseff, J.J., Soriano, M., y Delabra, B. (2019). Presencias y ausencias paternas: la experiencia de hombres en Ciudad de México. ENCRUCIJADAS. Revista Crítica de Ciencias Sociales. Vol. 18, 2019, pág. 1-21a1804; ISSN 2174-6753.

-Subirats Martori, Marina (2020). “El género masculino, entre la obsolescencia y la impostación” pps. 19-34 en Téllez Infantes, Anastasia; Martínez Guirao, Javier Eloy y Sanfélix Albelda, Joan (2020) (Eds.) Hombres, género y patriarcado: Reflexiones, cuerpos y representaciones. Madrid: Editorial Dykinson. ISBN: 978-84-1377-243-1, 164 pps.

- Téllez Infantes, Anastasia (2019) “Masculinidad, identidad y trabajo: ¿democratizamos la vida doméstica en términos de igualdad”? pps. 131-150 en Martínez Guirao, Javier Eloy; Téllez Infantes, Anastasia; y Sanfélix Albelda, Joan (Eds.) (2019) DECONSTRUYENDO LA MASCULINIDAD. CULTURA, GÉNERO E IDENTIDAD. Editorial Tirant Lo Blanch. I.S.B.N: 978-84-17706-29-6.



[1] Salguero, M.A., Yoseff, J.J., Soriano, M., y Delabra, B. (2019). Presencias y ausencias paternas: la experiencia de hombres en Ciudad de México. ENCRUCIJADAS. Revista Crítica de Ciencias Sociales. Vol. 18, 2019, pág. 1-21a1804; ISSN 2174-6753.

[2] Salazar Benítez; O. (2012), “Otras masculinidades posibles. Hacia una masculinidad diferente y diferenciada”. Recerca. 2012.12.6. pp. 87-112.

[3] Salguero, M.A., Yoseff, J.J., Soriano, M., y Delabra, B. (2019). Presencias y ausencias paternas: la experiencia de hombres en Ciudad de México. ENCRUCIJADAS. Revista Crítica de Ciencias Sociales. Vol. 18, 2019, pág. 1-21a1804; ISSN 2174-6753.

[4] Salguero, María Alejandra (2019). Aprendizajes de género, masculinidad y paternidad en hombres de la Ciudad de México. Género y Salud en Cifras, Vol. 17, número 2, mayo-agosto del 2019. Comité Editorial.

[5] -Subirats Martori, Marina (2020). “El género masculino, entre la obsolescencia y la impostación” pps. 19-34 en Téllez Infantes, Anastasia; Martínez Guirao, Javier Eloy y Sanfélix Albelda, Joan (2020) (Eds.) Hombres, género y patriarcado: Reflexiones, cuerpos y representaciones. Madrid: Editorial Dykinson. ISBN: 978-84-1377-243-1, 164 pps.

[6] -Salazar Benítez; O. (2018), “El hombre que no deberíamos ser”. Barcelona. Planeta.

[7]  Salguero, María Alejandra (2019). Aprendizajes de género, masculinidad y paternidad en hombres de la Ciudad de México. Género y Salud en Cifras, Vol. 17, número 2, mayo-agosto del 2019. Comité Editorial.

[8] Martínez Guirao, Javier Eloy y Anastasia Téllez Infantes (2016) “El efecto de la crisis y el desempleo desde una perspectiva de género” en Rev. Cuestiones de género: de la igualdad y la diferencia. No. 11, 2016, págs. 351-372, I.S.S.N.: 1699-597X, e-ISSN: 2444-0221.

[9] Téllez Infantes, Anastasia (2019) “Masculinidad, identidad y trabajo: ¿democratizamos la vida doméstica en términos de igualdad”? pps. 131-150 en Martínez Guirao, Javier Eloy; Téllez Infantes, Anastasia; y Sanfélix Albelda, Joan (Eds.) (2019) DECONSTRUYENDO LA MASCULINIDAD. CULTURA, GÉNERO E IDENTIDAD. Editorial Tirant Lo Blanch. I.S.B.N: 978-84-17706-29-6.

sábado, 11 de junio de 2022

Reflexiones de Acción social. Machete en Boca.

 

Machete en Boca es un grupo de rap integrado por La Prima y Mama San, dos mujeres que se han abierto paso en la escena nacional de hip-hop, con letras que reflejan realidad social y empujan a cuestionar y cambiar las reglas de un juego que no incluye a una gran parte de la población.

Gracias a Israel López, educador social y colaborador que comparte esta entrevista, en la que ellas nos abren la ventana a su realidad y nosotras analizamos y arreglamos el mundo.

Vosotras venís de barrios de clase trabajadora. Barrios humildes, donde la diversidad está muy presente. Lugares comunes que a lo largo de la geografía del Estado español suponen la realidad del día a día de muchas familias. Escuelas públicas, familias de clase obrera, barrios que marcan el futuro… ¿qué supone para vosotras la vida en el barrio?

San (S): Para nosotras venir de nuestro barrio supone superación, depende de la persona, pero el barrio supone un reto ante el cual tienes que elegir. Cada persona elige su camino en la vida y para nosotras supuso el reto de querer progresar, de seguir creciendo.

La Prima (LP): Supone también la búsqueda de oportunidades. Crecer en un barrio humilde supone querer encontrar oportunidades para ti y para los tuyos para encontrar tu camino. Hemos crecido en un barrio donde hay gente que lo borra del curriculum para poder encontrar un trabajo sin miedo a que lo estereotipen. ¿Qué más dará el barrio en el que has crecido? Todas las personas necesitamos cubrir nuestras necesidades, sentirnos realizadas…

(S): A veces, por ese motivo, necesitamos encontrar la manera de superarse, de seguir creciendo sin perder la identidad.

¿Cómo veis la realidad que os rodea?

(LP): La realidad que nos rodea la vemos difícil, la vemos dura. Son situaciones precarias a las que tienes que enfrentarte cada día y es muy fácil perder la ilusión o las fuerzas para seguir luchando.

(S): Existen pocos modelos, pocos ejemplos, y sobre todo poco apoyo real por parte de la administración o de las instituciones. Hace falta “predicar más con el ejemplo”. Hoy en día impera la ley de la imagen, mucha estética, pero pocos ejemplos reales. Mira lo que está pasando con el COVID-19, no existe conciencia, ni se fomenta que la haya.

(LP): Los barrios necesitan más apoyo real, mayor compromiso por parte de las instituciones, de manera que se pueda hacer frente a los problemas reales. No tenemos veinte años, estamos ya en la treintena, tenemos responsabilidades y obligaciones. El barrio lo vemos de otra manera, no nos pueden pretender engañar con un lavado de cara con las problemáticas que nos rodean.

Es obvio que cada vez es más urgente impregnar de feminismo cada dimensión de la vida pública y privada. Sin embargo, cada vez es más latente un discurso marcado por el odio y el sexismo. Vosotras sois mujeres comprometidas con la lucha feminista y LGTBI+ , ¿qué medidas se deben incorporar a nivel político para alcanzar la igualdad real entre mujeres y hombres?

(LP): Es necesario el desarrollo de políticas de igualdad real y un control sobre ellas. Es positivo que haya cuotas en las empresas para generar la igualdad real en puestos de trabajo y en la equiparación de los salarios entre hombres y mujeres. Pero deben aplicarse, debe haber un control sobre ellas. Es muy bonito poner palabras en el compromiso feminista y soltarlas al aire, pero es necesario que haya un compromiso en la aplicación de estas medidas.

(S): Es necesario que la sociedad se quite este parche. A mí, personalmente, me ha ocurrido de estar trabajado para una empresa, de la que prefiero no decir su nombre, y obligarme a ir cada día a trabajar con tacones y maquillada. Esto es culpa del culto a la estética y al machismo que nos han vendido durante toda la vida. Nos han vendido una imagen que debemos cumplir, a la que debemos obedecer, y que debemos erradicar ya. Es necesario alcanzar una igualdad real en todos los aspectos de la vida. Cuando me hacen un contrato, cuando me gane el salario, cuando pasee por la calle, en cualquier dimensión de la vida pública y privada.

(LP): Es verdad que en ciertos contextos es más difícil hacer llegar el mensaje del feminismo. Todavía es necesario explicar qué es el feminismo. A mí me ocurre. Yo tengo familiares que no entienden qué significa ser feminista, y que lo ven como una amenaza. En estos contextos es necesario replantear estos mensajes para que puedan llegar a ellas.

(S): Por ejemplo, en el colectivo trans. Personas que están transitando y que todavía no se sientan parte de un colectivo como espacio para reivindicar sus derechos. Es necesario que el feminismo dé respuesta a esta realidad y entender la igualdad real entre personas, si no queremos retroceder como sociedad.

¿Qué papel debemos jugar los hombres en esta lucha?

(LP): Primero que los hombres deberían posicionarse en la lucha feminista. Un hombre que no apoya la lucha feminista es porque no lo entiende, o le tiene miedo. Los hombres tienen que apoyar en la lucha feminista y renunciar a su posición de privilegio. Los micromachismos están presentes en cada persona. O entienden esta realidad, esta posición de privilegio y renuncian a ella, o no están comprometidos con la igualdad real.

Imagino que la escena Hip Hop, como cualquier escena musical, estará plagada de estereotipos machistas ¿habéis sufrido esta discriminación dentro de la escena?

(LP): Nosotras empezamos en la escena rodeadas de hombres. En ese aspecto nos hemos sentido acompañadas. Pero es verdad que reproducíamos el lenguaje que ellos expresaban. Con el tiempo hemos ido creciendo, evolucionando y siendo conscientes del lenguaje y del discurso que usábamos como modo de expresión.

(S): Directamente no hemos sufrido un machismo enfocado en nosotras, nos hemos sentido respaldadas y apoyadas. Pero es verdad que fuera de nuestro entorno hemos escuchado muchas críticas sobre nuestra estética y nuestra manera de hablar.

(LP): Nuestro mensaje está en nuestras letras, en nuestra música, te tiene que dar igual como vista. No quiero que me vean más guapa, ni ser el centro de atención.

(S): Al principio, por el hecho de ser mujeres nos han criticado mucho. Incluso llenando salas, se nos ha subestimado, por el simple hecho de ser mujeres.

(LP): Comentarios como: ¿por qué no cantas como una chica? Lo hemos escuchado miles de veces. Todavía queda mucho por hacer. Vivimos en el mercado del patriarcado, donde si la mujer no vende sexo, está relegada a un segundo plano. Pretenden que vendamos una imagen sexualizada, pero eso no va con nosotras. No es el discurso que queremos vender, nuestro mensaje está en nuestros textos. No queremos entrar en el mercado del patriarcado.

(S): Deberíamos normalizar que, en cualquier escena musical, como en cualquier ámbito, existen hombres y mujeres haciendo mucho y trabajando duro. La calidad de nuestra obra no debería posicionarse en si viene de un hombre o de una mujer. Nos queda mucho por avanzar en esta dirección.

Los barrios de clase trabajadora, de donde venís vosotras, de donde vengo yo, están caracterizados por una gran diversidad cultural. Cada vez más familias de origen diverso se instalan en los barrios periféricos de las grandes ciudades. Pero no todo es de color de rosa. ¿A qué dificultades consideráis que se enfrentan estas familias?

(S): Primero es la aceptación del entorno donde vive. Lo esencial es sentirte parte del lugar donde creces. Si creces en un barrio humilde, con pocos recursos, crecerás pensando que es muy difícil encontrar tu lugar en el mundo.

(LP): Existe mucho racismo y mucho clasismo, no podemos olvidar que esto es real.

¿Qué futuro les espera a estas familias, a estos jóvenes?

(LP): Crecer en un entorno hostil no permite desarrollarte. Creces con odio, con rechazo a una sociedad en la que no te ves representado, en la que no te sientes protegido. Sientes que las metas que te imponen no son acordes a tu estilo de vida. Las administraciones deberían aportar soluciones reales para la juventud, acorde a su realidad.

(S): Es necesario tener tus ideas claras, saber hacia dónde quieres crecer, ser fuerte para poder construir tu futuro. La discriminación está presente en el día a día de personas racializadas, en personas humildes de clase trabajadora… es necesario luchar para saber qué posición ocupas en tu vida.

(LP): No podemos tolerar que en pleno siglo XXI, la educación pública siga generando desigualdad. No podemos tolerar que los recursos públicos solo representen a una determinada clase social. No podemos dejar a los barrios humildes atrás, démosles oportunidades a las personas jóvenes que sientan que tienen un futuro propio.

(S): Arreglando las rotondas del barrio, o poniendo un cine de barrio una vez a la semana no soluciona que las familias puedan llegar a fin de mes o pagar las facturas.

Los barrios de clase trabajadora están caracterizados por la precariedad, la falta de recursos públicos, barrios que siguen existiendo a día de hoy, y que son castigados por medios como “Callejeros” y demás programas amarillistas. ¿De qué manera marca crecer en un entorno tan distinto al que vemos en las películas?

 (LP): Estos programas estereotipan a la población, y la clasifican por grupos étnicos y por clases sociales, vendiendo desde los medios de comunicación, una imagen distorsionada y manipulada de una realidad con el fin de crear una opinión publica concreta. En ningún momento construyen una visión positiva de compromiso, de colaboración, de apoyo mutuo. Siempre se expone una realidad perversa con el fin de generar rechazo, miedo y odio. Los medios de comunicación tienen un gran poder en esta sociedad, y lo están usando para generar desigualdad. A los medios de comunicación no les interesa mostrar una imagen fuera de los estereotipos que venden, es su manera de mostrar que no se pueden cambiar las cosas.

(S): Muestran la realidad que te quieren mostrar. Te quieren convencer de que las personas gitanas son de cierta manera, que los inmigrantes son conflictivos… el fin de esto es generar desigualdad, indiferencia. La gente joven debe tener una mirada crítica ante este tipo de programas. La gente joven del barrio aspira a ser traficantes, a ser gánster, a ser agresivos con las mujeres porque es el patrón que le venden desde los medios de comunicación, que la única vía para progresar en estos barrios es la vía de la violencia.

Vivimos en un momento donde la presencia en redes sociales, el culto a la imagen y al cuerpo está condicionado por estereotipos heteronormativos, algo que, sin duda, no representa a toda la ciudadanía, discriminando a gran parte de la realidad social. ¿Cuál creéis que debe ser la postura constructiva ante esta realidad?

(LP): Deberíamos hacer un esfuerzo por incorporar la educación emocional en el currículum de las escuelas. Es necesarios que nos valoremos tal y como somos y que nos sintamos especiales cada uno con sus singularidades. Las administraciones y los medios de comunicación deberían reflexionar.

(S): Estamos bombardeados a través de los medios de comunicación de un culto al cuerpo donde todo aquel que se sale del patrón no es válido. Nos han vendido que si estéticamente no cumples este patrón, que tenemos tan interiorizado, no eres válido para esta sociedad. Esto te lo digo ahora, con 20 años no sé qué te hubiera dicho, pero con la experiencia de los años te digo que es necesario entender que cada uno es como es y que te tienes que querer a ti mismo tal y como mereces.

(LP): Todo en la vida son sentimiento. Si estás alegre, si estás triste, si estás enfadada es por algún motivo. Y no se nos enseña a gestionar estos sentimientos, se nos enseña a que las emociones deben ser expresadas en la intimidad, en un espacio privado, a solas. Debemos aprender a gestionar los sentimientos. Desde pequeñas nos dicen que mostrar los sentimientos es una muestras de debilidad. Es necesario conocernos, entender por qué sentimos cada cosa.

(S): Frases como “los chicos no deben llorar” están generando un daño del que no somos conscientes aún.

(LP): Si la gente hablásemos más de sentimientos, desde el corazón, con honestidad, seríamos mejores personas, viviríamos con más autoestima. Debería existir en la educación formal clases de autoestima, de educación emocional, igual que las matemáticas o la biología, esto generaría personas más capacitadas para enfrentarse al mundo real, personas con más empatía, con más asertividad.

Al hilo de esto ¿qué opinión tenéis sobre los profesionales sociales y su labor?

(LP): Bueno, nosotras nos somos educadoras, pedagogas, ni nada de eso. Valoramos mucho la labor que desarrollan, sobre todo ante una realidad tan compleja. Es verdad que les pedimos que tengan más empatía, más sensibilidad ante la realidad en la que vivimos. Deberían replantear un nuevo modelo de educación, capaz de representar a todas las personas. Y que también sean valientes, y sean capaces de diseñar medidas reales capaces de luchar contra la desigualdad, la injustica y la precariedad.

La sociedad española actual, cada vez más, tiende a la diversidad. Cada vez existen más dimensiones de diversidad reflejadas en nuestros barrios, en nuestros centros educativos, en nuestros centros de trabajo… En función del origen étnico-cultural, diversidad de género y sexual… Vosotras representáis una identidad muy marcada por vuestra diversidad. Pero actualmente, la situación no es muy esperanzadora. Sigue habiendo minorías reprimidas, como es el caso del Pueblo Gitano, las personas migrantes de segunda generación, la población LGTBI+… ¿Qué podemos hacer para avanzar como sociedad?

(LP): Es necesario apoyar a los colectivos que enfoquen su lucha hacia objetivos concretos. Es necesario apoyar a las personas activistas y militantes. Personas que llevan años luchando por integrar a las personas.

(S): Es necesario apoyar a estas entidades que llevan años trabajando por la convivencia y por la integración de las personas. También es necesario conocer las diferentes realidades que conviven con cada una de nosotras. Si no somos capaces de entender y respetar las diferencias, las costumbres, solo vamos a ser capaces de rechazarnos cada vez más.

(LP): Tenemos que dejar de ver las cosas que nos diferencian y empezar a ver aquello que nos une, independientemente de nuestra religión, del color de nuestra piel, de nuestra edad, si no, el entorno va a seguir siendo hostil para muchas personas.

Sois un grupo de mujeres jóvenes, diversas, de clase trabajadora que habéis decidido emprender un proyecto cultural y artístico que sirve de altavoz para muchas mujeres, hombres, jóvenes que, como vosotras, son conscientes de que lo normativo, aquello que venden los medios de comunicación, no les representa. ¿Pensáis que es posible transformar la realidad que nos rodea?

(LP): Entendemos que es posible transformar la realidad, pero con el apoyo de las administraciones públicas, de las instituciones y de los medios de comunicación. Sin este apoyo, cualquier transformación va a ser muy compleja. ¿Por qué no existe diversidad en los medios de comunicación? No se ven presentadores gitanos, o presentadoras de edad avanzada más allá de lo que marcan los cánones de belleza establecida. Me gustaría saber por qué no hay minorías étnicas presentes en los medios de comunicación más allá de un mero adorno.

(S): Sí, nos venden la moto de ciertos “blanqueos” mediáticos desde la política sobre todo. Ciertos acercamientos a la diversidad, como si fuera un anuncio o un eslogan publicitario. El desarrollo de las ‘fake news’ es un ejemplo de esto, de cómo dejamos que nos convenzan con una mentira tras otra.

(LP): Los jóvenes están recibiendo a diario miles de mensajes a través de los medios de comunicación que están manipulando la opinión pública. El caso de las personas refugiadas es un claro ejemplo de eso. Occidente genera una guerra para defender intereses económicos y políticos. Estas personas salen huyendo del infierno y vienen aquí amparándose por leyes de carácter internacional, y encima se encuentran con una campaña mediática masiva que nos intenta convencer de que vienen a robarnos el pan. Nos hace falta más humanidad y menos intereses económicos porque de momento, tengo claro que solo el pueblo salva al pueblo.

(S): Al final, la gente más humilde, la que mejor entiende qué significa vivir con poco, son las que más apoyo ofrecen en situaciones difíciles. Mira como se han movilizado los barrios con esto del COVID-19 para dar respuesta a sus propias necesidades.

(LP): Es necesario tener sueños para poder cambiar esta sociedad. Todas las personas deben tener la oportunidad de poder soñar, y de poder cumplir sus sueños. ¿Por qué una mujer gitana no puede soñar? ¿Por qué no puede una mujer gitana ver cumplidos sus sueños?

(S): Claro, ¿por qué las persona migrantes están destinadas a trabajar en el campo? Todas las personas tienen derecho a soñar y a poder ver cumplidos sus sueños. No es justo que nos roben la posibilidad de soñar con un futuro mejor.

Al hilo de esto, es necesario transmitir a los más jóvenes la realidad de un contexto diverso. A mis hijas intento trasladarles que el mundo está lleno de colores, de sabores, de matices… No quiero que cuando sean mayores renuncien del lugar donde crecieron, quiero que tengan la fuerza de poder proponer, transformar, de compartir ¿estamos ante una crisis de la educación? ¿Hace falta más humanidad?

(LP): La educación es una cuestión esencial. En pleno siglo XXI se sigue discutiendo la existencia de centros segregados por sexos. Es necesaria una educación pública que represente a todas las personas. Que cualquier persona se sienta representada en ella. La educación no debe ser un patrimonio de una clase social concreta.

(S): Además hay que potenciar la educación en cada casa. El dialogo, el pensamiento crítico. Que desde las casas se entienda la importancia de educar a las futuras generaciones.

(LP): Es necesario una educación crítica que realmente capacite a las personas a vivir en una sociedad diversa. Pero una educación comprometida, que transmita la historia de manera objetiva, que explique el genocidio de manera clara con profesores comprometidos.

(S): Si a los jóvenes ya les cuesta estudiar, aún más cuando ni los propios profesores, responsables de tu aprendizaje, son capaces de trasladar esa pasión por conocer, por aprender.

(LP): Claro, es necesaria una educación capaz de sacar el talento de cada persona. Todos tenemos habilidades y talento para algo que nos hace especiales. Y muchas veces lo desconocemos porque no ha habido un sistema educativo que nos haya sabido acompañar en la búsqueda de este talento.

En estos últimos años hemos visto un retroceso en el ejercicio de muchos derechos de carácter civil, como es el derecho a la manifestación o el derecho a la libertad de expresión.  ¿Qué consecuencias tiene esta represión a la hora de manifestar vuestra opinión?

(LP): El problema es que llega un momento en el que tú misma te vetas letras que escribes porque sabes que va a generar polémica. Cuando tú misma te censuras, te das cuenta de que eso de la libertad de expresión es relativo.

(S): No existe libertad de expresión, no nos engañemos. Mira el caso de Pablo Hasel, o el caso de Valtonyc. Mira en la situación en la que se encuentran por relatar algo que es real, que no se han inventado.

(LP): Por relatar la realidad desde una óptica artística hay muchos músicos con procesos judiciales abiertos. Es expresión artística, es poesía que, a día de hoy, por cualquier comentario fuera de lugar, ya te lo tipifican como “apología del terrorismo”. Hace unos años, grupos como La Polla Records o Kortatu tenían más libertad de expresión que ahora, es más, se están abriendo procesos judiciales ahora de letras de la década de los 80 o 90.  Es una democracia disfrazada; ¿por qué en otros países de Europa es un delito la apología del fascismo y aquí en España no?

(S): Es otra manera de manipularnos, no dejarnos salir del discurso mayoritario. Cualquiera que se salga de la norma es reprimido. Nos venden una historia que no es real, donde todo es progresista, donde hay diálogo, concordia… pero luego nosotras expresamos en nuestras letras cómo percibimos la realidad que nos rodea y entonces tenemos represalias porque nuestro discurso no es el adecuado. Es totalmente medieval porque, además, nos están vendiendo que no pasa nada, que todo está bien.

Como modo de expresión elegisteis el Arte Urbano como canal de información de todas vuestras inquietudes. Machete en boca irrumpe en la escena Underground transmitiendo un mensaje de equidad, de justicia social,.. imagino que no habrá sido fácil llegar hasta aquí. ¿Cómo surge Machete en Boca? ¿Cuál es vuestra meta?

(LP): Nosotras nos conocemos de toda la vida, nos separamos por cosas de la vida, y al cabo de los años nos reencontramos.

(S): Yo ya estaba haciendo música, Reggae y demás, y ella, estaba rapeando con hombres, porque mujeres en el rap había muy poquitas. Poco a poco comenzamos por diversión, disfrutando lo que hacíamos, compartiendo experiencias que nos hicieron crecer y construir nuestra propia opinión. Ha sido difícil, hemos tenido que poner mucho dinero de nuestras casas, compaginarlo con empleos precarios… hemos luchado mucho por cumplir nuestros sueños.

(LP): Empezamos como hobby, como amigas que queríamos compartir arte, música y cualquier momento. No sabemos hacia dónde vamos, pero si no es de una manera o de otra, vamos a seguir haciendo música hasta que nos dejen.

Muchas gracias por esta conversación. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero que nos daría para horas y horas de conversación.

Gracias a ti por escucharnos.


Publicado el 5 de agosto de 2020 en:

https://vocess.com/reflexiones-de-accion-social-machete-en-boca-vol-2


martes, 6 de julio de 2021

Lo que te dicen mientras te matan, importa.


 

“Para de grabar si no quieres que te mate, maricón”, estas fueron las palabras que se dirigieron a Samuel segundo antes de que se desbocara el producto de tantos meses de manipulación mediática y de blanqueamiento del discurso de odio que desde la derecha se acerba.

Habían salido de fiesta, como cualquier persona joven de su edad, y sobre las tres de la mañana, hicieron una videollamada a una amiga. El agresor, pensó que los estaban filmando a ellos y les gritó que parasen de grabarlos. Dirigiéndose a Samuel le espetó: ‘Para de grabarnos si no quieres que te mate, maricón”, a partir de ahí se desencadenó la agresión.

Los agresores dieron una paliza a Samuel hasta dejarlo moribundo. Una agresión tan brutal, que acabo con la vida de Samuel. Los sanitarios intentaron reanimarlo durante dos horas, pero nada pudieron hacer por salvarle la vida a este joven.

El agresor le llamó “maricón” y “maricón de mierda” mientras le pegaban. Pero todavía hay quien duda, entre ellos la Policía Nacional, que dudan de calificar como homófobo el crimen. Algunos todavía dudan de que lo que te dicen mientras te matan, importa”.

El discurso del odio se encuentra en este momento en un terreno hábilmente fertilizado para que de él emanen como semillas este tipo de acciones. Toda una articulación de palabras que desde el poder mediático se legitima a diario para que cristalicen en un constante enfrentamiento en las calles, en las instituciones públicas, en las familias. Y mientras esto ocurra desde el cuarto poder, como estrategia de manipulación mediática, en nuestros entornos más próximos, seguiremos encontrándonos una sociedad fragmentada. Mientras esto ocurra, y no nos tengan enfrente. La homofobia mata, el odio mata.

 

Israel López Marín.

Julio de 2021

 

 

Comunidad y convivencia intercultural: la importancia de lo común

 En las sociedades contemporáneas, marcadas por una creciente diversidad cultural, social y lingüística, la construcción de una convivencia ...