“Para de grabar si no quieres que te
mate, maricón”, estas fueron las palabras que se dirigieron a Samuel segundo
antes de que se desbocara el producto de tantos meses de manipulación mediática
y de blanqueamiento del discurso de odio que desde la derecha se acerba.
Habían salido de fiesta,
como cualquier persona joven de su edad, y sobre las tres de la mañana,
hicieron una videollamada a una
amiga. El agresor,
pensó que los estaban filmando a ellos y les gritó que parasen de grabarlos. Dirigiéndose a Samuel le espetó: ‘Para de
grabarnos si no quieres que te mate, maricón”, a partir de ahí se desencadenó
la agresión.
Los agresores dieron una paliza a Samuel hasta dejarlo moribundo.
Una agresión tan brutal, que acabo con la vida de Samuel. Los sanitarios
intentaron reanimarlo durante dos horas, pero nada pudieron hacer por salvarle
la vida a este joven.
El agresor le llamó “maricón” y
“maricón de mierda” mientras le pegaban. Pero todavía hay quien duda, entre
ellos la Policía Nacional, que dudan de calificar como homófobo el crimen.
Algunos todavía dudan de que “lo que te dicen mientras te matan, importa”.
El discurso del odio se encuentra
en este momento en un terreno hábilmente fertilizado para que de él emanen como
semillas este tipo de acciones. Toda una articulación de palabras que desde el
poder mediático se legitima a diario para que cristalicen en un constante
enfrentamiento en las calles, en las instituciones públicas, en las familias. Y
mientras esto ocurra desde el cuarto poder, como estrategia de manipulación mediática,
en nuestros entornos más próximos, seguiremos encontrándonos una sociedad
fragmentada. Mientras esto ocurra, y no nos tengan enfrente. La homofobia mata,
el odio mata.
Israel López Marín.
Julio de 2021

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