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domingo, 5 de abril de 2026

Comunidad y convivencia intercultural: la importancia de lo común


 En las sociedades contemporáneas, marcadas por una creciente diversidad cultural, social y lingüística, la construcción de una convivencia intercultural se ha convertido en uno de los principales desafíos colectivos. Frente a este reto, recuperar el valor de la comunidad y de los espacios públicos aparece como una condición fundamental para fortalecer las relaciones sociales y promover formas de convivencia basadas en el respeto y el reconocimiento mutuo.

La convivencia intercultural no se produce de manera automática por el simple hecho de que diferentes culturas compartan un mismo territorio. Por el contrario, requiere procesos de interacción, diálogo y construcción colectiva que permitan generar vínculos entre personas y grupos diversos. En este sentido, lo comunitario adquiere una relevancia central, ya que constituye el espacio donde se entrelazan las experiencias individuales y las dinámicas grupales.

Desde esta perspectiva, la vida social puede entenderse como una relación constante entre tres niveles: el personal, el grupal y el comunitario. En el plano personal, cada individuo construye su identidad a partir del reconocimiento de su propia diversidad y de su relación con los demás. En el nivel grupal, las personas establecen vínculos que configuran el tejido social, a través de relaciones educativas, culturales, políticas o afectivas. Finalmente, en el ámbito comunitario se articulan las narrativas compartidas, los valores colectivos y los imaginarios que dan sentido a la vida en común.

La comunidad, por tanto, no es simplemente la suma de individuos, sino un entramado de relaciones que se construyen a partir de la interacción cotidiana. En este entramado, los espacios públicos desempeñan un papel fundamental. La escuela, los barrios, los centros culturales o las instituciones públicas se convierten en lugares donde las personas pueden encontrarse, intercambiar perspectivas y construir formas de convivencia basadas en el diálogo.

Defender lo público implica, en este sentido, defender la posibilidad de construir comunidad. Cuando los espacios públicos se fortalecen como lugares de participación y encuentro, se generan condiciones favorables para que la diversidad cultural se transforme en una oportunidad de aprendizaje colectivo. En cambio, cuando estos espacios se debilitan, aumentan las posibilidades de fragmentación social y de aislamiento entre grupos.

Promover la convivencia intercultural significa, por tanto, apostar por prácticas educativas, sociales y culturales que fortalezcan los vínculos comunitarios. Esto implica fomentar la participación, reconocer la diversidad de experiencias y construir narrativas compartidas que permitan imaginar futuros comunes.

En definitiva, la construcción de sociedades interculturales no depende únicamente de políticas institucionales, sino también de la capacidad de las comunidades para generar espacios de encuentro donde las diferencias puedan dialogar y convertirse en una fuente de enriquecimiento mutuo.

Referencias

Morales, T., y Szwarc, L. (2022). En común: Rutas para el hacer colectivo. Neret Ediciones.


Israel López Marín

Abril de 2026

miércoles, 1 de abril de 2026

Ser técnico/a en desarrollo comunitario intercultural hoy: trabajar con la complejidad del territorio

 

Hay una pregunta que aparece con frecuencia cuando alguien escucha esta profesión por primera vez:

¿Qué hace exactamente un/a técnico/a en desarrollo comunitario intercultural?

No es fácil responder en una frase. En parte porque una parte importante de este trabajo no siempre se ve.

No siempre está en una actividad, en un taller o en una foto de proyecto. Muchas veces está en procesos más invisibles: en conversaciones largas con vecinos, en reuniones entre entidades que empiezan a colaborar después de años sin hablarse, en conflictos que se transforman antes de escalar, o en espacios donde distintas personas empiezan a reconocerse como parte de una misma comunidad.

En ese sentido, el desarrollo comunitario intercultural se sitúa en un lugar muy concreto de la intervención social: el territorio.

Trabajar con la comunidad, no para la comunidad

Una de las ideas clave del enfoque comunitario es que los procesos sociales sostenibles no se construyen desde fuera, sino desde dentro de las propias comunidades.

Esto implica un cambio importante respecto a enfoques más asistenciales o verticales. El trabajo comunitario no consiste únicamente en ofrecer recursos o servicios, sino en activar procesos colectivos de participación, diálogo y corresponsabilidad.

Como señalan diversos estudios sobre participación comunitaria e interculturalidad, estos procesos permiten fortalecer la convivencia, generar sentido de pertenencia y mejorar la cohesión social en contextos culturalmente diversos.

Desde esta perspectiva, el papel del técnico o técnica no es dirigir ni sustituir a la comunidad, sino facilitar condiciones para que la comunidad pueda organizarse, dialogar y tomar decisiones colectivas.

A veces eso significa dinamizar espacios de participación.
Otras veces significa mediar en conflictos.
Y muchas veces significa simplemente escuchar antes de intervenir.

La interculturalidad como práctica cotidiana

Hablar de desarrollo comunitario intercultural implica reconocer algo evidente en muchas ciudades y barrios actuales: la diversidad forma parte de la vida cotidiana.

Pero la interculturalidad no se limita a gestionar esa diversidad. Más bien propone construir espacios de relación donde las personas interactúan, cooperan y generan proyectos compartidos más allá de sus diferencias culturales.

Investigaciones recientes en pedagogía social subrayan que la participación comunitaria en contextos interculturales contribuye a promover valores democráticos, mejorar la convivencia y fortalecer los vínculos entre instituciones y ciudadanía.

En otras palabras: la interculturalidad no es un discurso abstracto. Es algo que se construye en las relaciones diarias entre vecinos, asociaciones, escuelas, servicios públicos y administraciones.

El valor del trabajo invisible

Una de las particularidades del desarrollo comunitario es que sus resultados no siempre son inmediatos ni fácilmente medibles.

Muchos de sus efectos aparecen a medio o largo plazo:

  • cuando aumenta la participación vecinal
  • cuando distintas entidades empiezan a colaborar
  • cuando se crean espacios de diálogo donde antes había conflicto
  • cuando una comunidad empieza a reconocerse como tal

Los procesos comunitarios buscan precisamente eso: construir comunidades más cohesionadas, inclusivas y capaces de afrontar colectivamente sus desafíos.

Por eso el trabajo comunitario suele avanzar a otro ritmo: el de las relaciones humanas, la confianza y la construcción de redes.

En tiempos de polarización

En el contexto actual, marcado por discursos simplificadores sobre la diversidad y la convivencia, el desarrollo comunitario intercultural adquiere una relevancia especial.

Porque recuerda algo fundamental:

  • la diversidad no es el problema
  • el problema son las desigualdades, la segregación y la falta de espacios de encuentro

Frente a eso, el trabajo comunitario propone crear estructuras de participación, diálogo y cooperación que permitan a las comunidades afrontar colectivamente sus retos.

Puede que muchas veces ese trabajo no se vea.

Pero cuando un barrio habla más entre sí, participa más en las decisiones y construye soluciones colectivas…

entonces sabemos que algo importante está pasando.

Y aunque no siempre aparezca en los indicadores o en las fotografías de proyecto, eso también es transformación social.


viernes, 27 de febrero de 2026

Teatro social como herramienta de participación ciudadana en el municipio de Murcia



El teatro social se presenta como una poderosa herramienta de participación ciudadana y dinamización comunitaria que va más allá del simple espectáculo: transforma a los espectadores en protagonistas activos de su entorno. Esta forma de intervención une arte dramático y acción social para generar reflexión, diálogo y propuestas de cambio en la vida cotidiana de las comunidades. 

En el municipio de Murcia, experiencias desarrolladas entre 2016 y 2018 han evidenciado cómo el teatro puede convertirse en un espacio de empoderamiento, cohesión y expresión colectiva, favoreciendo la participación activa de la ciudadanía y fortaleciendo el tejido social a través del compromiso con los problemas y retos compartidos. 

https://eduso.net/res/wp-content/uploads/2020/10/tema_exp_israel_res_31.pdf 

sábado, 9 de noviembre de 2024

Crisis Climática y Respuesta Popular


El reciente temporal que azotó España, uno de los fenómenos de DANA más severos del siglo, ha dejado un saldo devastador, con 215 víctimas mortales y miles de damnificados en comunidades como la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha. Sin embargo, en medio de esta emergencia, ha surgido una movilización espontánea y organizada de ciudadanos comunes, que junto a los equipos de rescate oficiales han demostrado la capacidad de la sociedad para apoyarse mutuamente en momentos de crisis. El compromiso de estos voluntarios, que en muchos casos permanecen anónimos, ha sido vital en labores de rescate, apoyo logístico y asistencia a los vecinos afectados, destacándose como un factor crucial en la recuperación.

El despliegue de recursos humanos incluye no solo a los 1.700 bomberos, 6.700 efectivos militares y 6.000 agentes de cuerpos policiales, sino también a una red de voluntarios locales y vecinos que, organizados de manera autónoma, han ofrecido apoyo en las zonas afectadas. Estos ciudadanos se han encargado de tareas que van desde la limpieza de viviendas inundadas hasta la distribución de alimentos, agua y medicinas, mostrando un nivel de solidaridad y compromiso social que va más allá de lo que pueden cubrir las intervenciones oficiales. Esta organización espontánea y desinteresada revela el poder del apoyo mutuo y el valor de la acción colectiva en condiciones adversas, reforzando la capacidad de las comunidades para enfrentar juntas las consecuencias de una catástrofe.

Esta respuesta comunitaria pone de relieve la inequidad estructural que se observa en las políticas de emergencia, donde los recursos del Estado y el capital tienden a movilizarse de manera lenta o insuficiente, dejando a las comunidades vulnerables en manos de sus propios esfuerzos. Mientras las ayudas institucionales se ven afectadas por demoras y trámites burocráticos, son los trabajadores, vecinos y voluntarios anónimos quienes han asumido el peso de la recuperación. Así, esta respuesta popular es un acto de resistencia colectiva ante la insuficiencia de un sistema que no prioriza el bienestar de la población frente a la protección de activos materiales.

En este contexto de desigualdad, la intervención de estos voluntarios anónimos no solo visibiliza las fallas del sistema, sino que desafía su lógica, resaltando que el valor real en situaciones de crisis proviene de la colaboración y la solidaridad entre personas comunes. Su esfuerzo demuestra una capacidad de organización y apoyo mutuo que contrasta con la dependencia institucional de la estructura económica en el trabajo no remunerado y no reconocido de la ciudadanía, reflejando una contradicción profunda en el sistema.

En última instancia, la crisis generada por esta DANA expone la paradoja de un modelo que se sostiene en el trabajo y la solidaridad de la sociedad para enfrentar los momentos de emergencia, pero que históricamente falla en ofrecer garantías equitativas a esos mismos actores. La labor de los equipos de rescate y la red de voluntarios anónimos demuestra que el auténtico valor social radica en la acción colectiva de quienes, sin esperar reconocimiento, arriesgan su bienestar por la protección de su comunidad.

 

Israel López Marín

Noviembre de 2024


martes, 9 de julio de 2024

La crisis de Derechos Humanos en los campos de Murcia


El capitalismo vuelve a mostrar su lado más cruel, afectando a los más vulnerables. Recientemente, se ha descubierto un alarmante caso de semiesclavitud en los campos de Alhama y Lorca, en la Región de Murcia, que ha llevado a la detención de decenas de personas por explotación laboral.

1. Detenciones masivas por explotación laboral: El 24 de junio, la Policía Nacional arrestó a 46 personas en dos explotaciones agrícolas de Alhama de Murcia y en la pedanía Lorquina de La Hoya. Se descubrió una red que captaba personas en situación irregular para trabajar con documentos falsos y en condiciones laborales abusivas, prácticamente esclavizando a las jornaleras.

2. Delitos graves: Los detenidos enfrentan cargos por falsedad documental, usurpación de identidad, violación de derechos laborales, favorecimiento de la inmigración ilegal y varias infracciones a la Ley de Extranjería. Además de explotar a los trabajadores, esta red cometía un importante fraude contra la Administración.

3. Doble beneficio fraudulento: Los responsables de las empresas contrataban a personas sin permiso de residencia para trabajar en fincas agrícolas, utilizando documentos de otras personas que sí tenían permiso. Esto les permitía obtener ingresos de los trabajadores irregulares, mientras que los que prestaban sus documentos obtenían ayudas y prestaciones sin trabajar.

4. Operativo policial y acusaciones: Durante el operativo, se arrestó a 19 personas acusadas de violar derechos laborales y favorecer la inmigración ilegal. También se detuvo a otras 27 personas, trabajadores de las ETTs en situación irregular, por diversos delitos. Uno de los principales responsables fue detenido en Sevilla, y la investigación sigue abierta para identificar a otros implicados.

5. Reacción y reflexión: Este grave episodio ha generado una fuerte reacción de la izquierda, que denuncia el silencio de la clase dominante ante estos abusos. Este caso nos obliga a reflexionar sobre las desigualdades y condiciones inhumanas que persisten en el mundo laboral, especialmente en la agricultura, donde los trabajadores más vulnerables son explotados.

Este caso pone de manifiesto la brutal realidad de la explotación laboral en el sector agrícola. Es una llamada de atención urgente para que tanto la sociedad como las autoridades tomen medidas efectivas contra estas prácticas inhumanas. No podemos permitir que la explotación y la injusticia sigan siendo la norma para los trabajadores más vulnerables. Debemos luchar por un sistema que garantice los derechos y la dignidad de todos, independientemente de su situación migratoria o socioeconómica. Solo así podremos construir una sociedad más justa y equitativa.

Israel López Marín

Julio de 2024

miércoles, 8 de mayo de 2024

Construyendo Comunidades Inclusivas: Un Enfoque desde la Mediación Social e Intercultural y la Pedagogía Intercultural

 

En un mundo cada vez más diverso y multicultural, la construcción de comunidades inclusivas se convierte en un objetivo fundamental para promover la convivencia pacífica y el desarrollo social. En este contexto, la mediación social e intercultural y la pedagogía intercultural emergen como herramientas poderosas para abordar los desafíos de la diversidad y promover la cohesión comunitaria desde una perspectiva participativa y colaborativa.

Carlos Giménez, reconocido investigador en el ámbito de la mediación social, sostiene que la mediación intercultural no solo implica la resolución de conflictos de manera puntual, sino que también busca promover la transformación de las estructuras sociales y culturales que generan desigualdad y exclusión. Esta visión ampliada de la mediación social destaca su potencial para fortalecer los lazos comunitarios y promover la inclusión de todos los miembros de la sociedad.

Por otro lado, la pedagogía intercultural, según autores como James Banks, se enfoca en la creación de entornos educativos inclusivos que valoran y respetan la diversidad cultural y lingüística de los estudiantes. Adopta un enfoque holístico que reconoce y valora los conocimientos, las experiencias y las identidades culturales de cada individuo, promoviendo así un aprendizaje significativo y enriquecedor para todos.

Desde una perspectiva comunitaria, las entidades del tercer sector de acción social se erigen como pilares fundamentales en la promoción de la inclusión y la cohesión social. Estas organizaciones, al estar arraigadas en el tejido social y poseer un profundo entendimiento de las realidades locales, están especialmente capacitadas para identificar las necesidades específicas de la comunidad y diseñar intervenciones adecuadas y pertinentes. Su proximidad y sensibilidad les permiten establecer relaciones de confianza con los diversos grupos y actores comunitarios, lo que facilita la colaboración y el trabajo conjunto hacia objetivos comunes.

La responsabilidad de estas entidades va más allá de la mera asistencia y atención a las necesidades inmediatas. Tienen el mandato de desarrollar programas y proyectos que fomenten el diálogo intercultural, promuevan la participación ciudadana activa y fortalezcan el desarrollo comunitario sostenible. Esto implica no solo abordar los conflictos y desafíos presentes en la comunidad, sino también generar espacios de encuentro y aprendizaje que promuevan la comprensión mutua, el respeto por la diversidad y la construcción de una identidad comunitaria inclusiva. La labor de estas organizaciones es fundamental para fortalecer los lazos sociales dentro de la comunidad y promover una cultura de paz y convivencia. Al facilitar el acceso a recursos y servicios, alentar la participación de todos los miembros de la comunidad en la toma de decisiones y fomentar el respeto y la tolerancia entre diferentes grupos culturales, contribuyen a crear un entorno favorable para el desarrollo integral y la realización personal de cada individuo.

Las entidades del tercer sector de acción social desempeñan un papel crucial en la construcción de comunidades inclusivas y cohesionadas. Su labor va más allá de la asistencia material y se enfoca en promover el empoderamiento y la participación activa de la comunidad en la búsqueda de soluciones a los desafíos sociales. Son agentes de cambio y transformación que trabajan incansablemente por construir un mundo más justo, equitativo y solidario para todos.

Por ello, la mediación social e intercultural y la pedagogía intercultural emergen como pilares fundamentales en la construcción de comunidades inclusivas desde una perspectiva comunitaria. La mediación social, al propiciar el diálogo y la resolución pacífica de conflictos entre diversos grupos culturales, no solo contribuye a la reducción de tensiones y al fortalecimiento de los lazos sociales, sino que también promueve un clima de convivencia armoniosa y de respeto mutuo en la comunidad. Por su parte, la pedagogía intercultural, al reconocer y valorar la diversidad cultural y lingüística de los individuos, se convierte en una herramienta esencial para la promoción de una educación inclusiva y equitativa, que garantice oportunidades de aprendizaje para todos, sin importar su origen cultural o social.

El trabajo conjunto de las entidades del tercer sector de acción social, en estrecha colaboración con los diferentes actores comunitarios, adquiere una relevancia aún mayor en este contexto. Estas organizaciones, al contar con un profundo conocimiento de las necesidades y realidades locales, pueden actuar como catalizadores de cambio y promotores de la justicia social. A través de programas y proyectos diseñados de manera participativa y adaptados a las particularidades de cada comunidad, estas entidades pueden impulsar iniciativas que favorezcan la integración social, el acceso equitativo a recursos y servicios, y la participación activa de todos los miembros de la comunidad en la toma de decisiones que afectan su vida cotidiana.

La colaboración entre las entidades del tercer sector y los actores comunitarios, tales como asociaciones vecinales, grupos culturales, centros educativos y autoridades locales, es clave para garantizar el éxito y la sostenibilidad de las acciones orientadas hacia la construcción de comunidades inclusivas. Esta sinergia de esfuerzos permite aprovechar al máximo los recursos disponibles, compartir conocimientos y experiencias, y generar un impacto positivo y duradero en el tejido social. Además, fomenta un sentido de pertenencia y corresponsabilidad entre los miembros de la comunidad, quienes se convierten en agentes activos de cambio y promotores de una cultura de igualdad, diversidad y respeto en su entorno.

En definitiva, la mediación social e intercultural, la pedagogía intercultural y el trabajo conjunto de las entidades del tercer sector de acción social y los actores comunitarios son elementos esenciales en la construcción de comunidades inclusivas y en la promoción de la igualdad, la diversidad y la justicia social. Su labor conjunta contribuye a la creación de entornos más justos, equitativos y cohesionados, donde cada individuo tenga la oportunidad de desarrollarse plenamente y contribuir al bienestar común.

 

Israel López Marín

Mayo de 2024

lunes, 11 de marzo de 2024

Más allá del racismo posmoderno: La Mediación como clave para una Convivencia Intercultural

 

La convivencia intercultural se enfrenta a un desafío contemporáneo que podríamos denominar "racismo posmoderno". A diferencia de las formas tradicionales de discriminación basadas en la supremacía racial, este fenómeno se caracteriza por la creencia y la propagación de la idea de que el entendimiento entre diferentes culturas es inherentemente imposible. Se argumenta que la convivencia multicultural es propensa al conflicto, generando un caldo de cultivo para tensiones y divisiones.

En este contexto, es esencial comprender que los conflictos son una parte natural de las relaciones humanas y que su magnitud depende en gran medida de la capacidad de las personas para llegar a acuerdos y utilizar las situaciones problemáticas como oportunidades para el conocimiento mutuo y la mejora de la comunicación. La diversidad cultural, en lugar de ser vista como una barrera insalvable, debería ser apreciada como una fuente de enriquecimiento y crecimiento.

Es importante destacar que el rechazo no surge de la cultura en sí ni de sus manifestaciones, sino más bien de la clasificación de las personas como "de cultura diferente". El miedo al contacto con los demás se origina en la amenaza percibida a nuestra identidad, convicciones y valores. En este punto, la mediación intercultural emerge como una herramienta esencial para superar estas barreras y fomentar la comprensión mutua.

El mediador y la mediadora intercultural desempeñan un papel crucial al traducir las posiciones de las partes, buscando intereses comunes expresados en un mismo código. Su labor no se limita a la resolución de conflictos, sino que se extiende a la transformación de normas y relaciones entre las personas. Se identifican tres tipos de mediación: preventiva, rehabilitadora y creativa, cada una diseñada para contribuir al entendimiento mutuo y a la construcción de relaciones armoniosas y respetuosas.

La convivencia intercultural se ve enriquecida por modelos específicos de mediación, y entre ellos destaca el modelo comunitario, también conocido como dialógico. Este enfoque no solo aborda la solución de conflictos manifiestos, sino que se centra en la prevención, tratando tanto lo latente como lo manifiesto. Promueve el diálogo entre las partes y los miembros de la comunidad, fomentando la comprensión y el respeto mutuo.

En el ámbito educativo, la mediación intercultural juega un papel fundamental en la construcción de la identidad cultural individual y colectiva. La participación comunitaria se revela como esencial para fomentar la comprensión de las diferencias culturales, superar prejuicios y construir un entorno escolar constructivo que celebre la diversidad como un activo valioso.

El mediador y la mediadora intercultural actúa como un puente entre personas de diferentes culturas, superando no solo barreras lingüísticas, sino también traduciendo ideas y conceptos. Su función va más allá de la resolución de conflictos; busca activamente mejorar las relaciones humanas entre grupos culturalmente diversos.

Por ello, la mediación intercultural se presenta como una herramienta crucial para contrarrestar el "racismo posmoderno" y promover la convivencia pacífica entre personas de diversas culturas. Su enfoque preventivo, rehabilitador y creativo contribuye a la construcción de sociedades más inclusivas y comprensivas, donde la diversidad es no solo tolerada, sino valorada y celebrada como una fuente de riqueza y crecimiento.

 

Israel López Marín

Marzo de 2024

 

domingo, 28 de enero de 2024

Gente Sucia (Urbi et Orbi) - Antolín Pulido

 



GENTE SUCIA

Urbi et orbi

 

Paseo por calles desiertas de corazones

Aceras sucias, cómo quien las escupen

Edificios feos llenos de carteles prostitutos

Paseo entre gente con publicidad tatuada en la ropa

Algunos con los ojos puestos y otros en los bolsillos

Calles y calles sin sonrisa alguna

Viejecitas arrastrando carros de migajas

Algún perro esperando morir en un rincón de morir

Carteles llenos de colorines superpuestos

Felicidad en alquiler

Puertas que no dicen nada

Ventanas sin voluntad de viento

Asfalto cris como espejo de lo que le rodea

Transitan resignaciones arrastrando los pies

Los serviles cumpliendo sus juramentos de sumisión

Calles con nombres de asesinos

Calles con nombres de santos castradores

Nichos de esclavos neutros y apolíticos

Aparcamiento de ancianos

Colegios lobotomizadores con ventanas tristes

Parques con plantas huérfanas de naturaleza

Gente y gente, con cara de gente

Estulticia endogámica arrastrando tradiciones capadoras

Todos corriendo para no llegar tarde a lamer culos

Todos corriendo para comprar humo de colorines para intoxicarse

Señales de tráfico, marcando direcciones

Balcones con blasones de los señoritos

Coches con pestilencia a incultura y ostentación

Incultos gritando su ignorancia

Rebaños que van y vienen, y balan cuando lo dice el amo

Barrios pobres, barrios ricos, barrios con fronteras y aduanas

Calles estériles de olor a perfume de empresas tóxicas

Borregos tóxicos estornudando virus del miedo

Niños con cara de viejos enchufados a algo

Charcos sin niños que chapoteen en ellos

Diálogos previsibles bendecidos por las televisiones

Todo llenito de marcas made in pobreza

Ya no hay soportales, solo calles cara coches o procesiones

Campanas meando su tañido por todos los lados

Camiones cargaditos de pienso de colorines

Escaparates de somas para mentes compulsivas

Gente bulímica de mierda con ansiedades compensadoras

Y dioses que calman ansiedades por hipotecas de pos vida

Iglesias con cajeros automáticos

Todo lleno de basura

Voces de basura

Comida de basura

Dioses de basura

Apolíticos de basura

Ideólogos de basura

Futuro de basura

Para la gente basura

 

Todo huele a agonía

Todo huele a plástico

Todo huele a humo televisado

Todo está muerto y nadie se ha dado cuenta

 

Antolín Pulido

15 de octubre de 2017

 

 

 

miércoles, 17 de enero de 2024

Carne para la picadora - Antolín Pulido

CARNE PARA LA PICADORA

Carne para la picadora

amasijo de trabajador

sangre para abonar su césped

bocas para vender el pienso

manos que trabajen

coños que paran

cerebros que vean televisión.

 

Carne para la picadora

corre, corre, pero en la rueda

edenes, cielos y paraísos

corre, corre más deprisa

más rápido, pero en la rueda.

 

Carne para la picadora

Niños para el colegio castrador de formación básica de sumisos

Carne para la picadora

Consumismo con espejitos de colores para niños de futuro incierto.

 

Carne para la picadora

Consumismo con hipotecas para niños de futuro certero

Carne de cañón

Carne para follarlas

Carne explotarlas

Carne paridora de mano de obra.

 

Carne para la picadora

Niños consumistas o niños explotados

Niños bendecidos por el pederasta

Divinos paraísos posmorten  para los mansos, obedientes  borregos

Vasallos sin alas que siempre creen que volar es una enfermedad

Disciplinados dóciles artos de pan.

 

Carne para la picadora

Con miles de pecados capitales de ancestros díscolos

Con miles de pecados originales y muchos finales.

 

Carne para las fieras

Carne barata para las alimañas de gustos refinados

Carne de pobre refinado pata ricos delicatesen

Carne de adolescentes para ricos y ricas sin escrúpulos

Picadoras Segadoras que decapitan cualquier brote de osadía

Picadoras inyectadoras de vacunas que previenen pensamiento.

 

Carne para la picadora

Norma de la norma antinorma, que ya está normalizada

Caos previsto, organizado y con beneficio… ¡la siempre banca gana!

Sí no los gano, los desoriento.

Sí no los regularizo, los despisto

Y no funciona, llamo a las drogas.


Carne para la picadora

Reverentes de manual

Los apacibles silencios de los cementerios

Hombres muertos que votan como buenos vasallos.

 

Carne para la picadora

Vicios enlatados

Para pobres deseosos de drogas

 

Carne para la picadora

Familia, herencia, tradición.

 

Carne para la picadora

Dioses, colegios e hipotecas.

 

Carne para la picadora

Edenes, Godotses y Loterías.

 

Carne para la picadora

Pancartas, pacifismos y proclamas.

 

Carne para la picadora

Nirvanas, edenes

Jardines y vergeles

Cielos, paraísos

Olimpos y amores con violines.


Carne para la picadora

Carne de clase media

Carne de media clase

Carne de pobre sólo para pienso de perros

Carne de sumisos

Carne normalizada

Carne certificada

Carne cebada

Carne vacunada

Con su código de denominación de origen.

 

Carne para la picadora

Modas, tendencias

Músicas y filosofías.

 

Carne para la picadora

Llora payaso

Que mi hijo quiere reírse.

 

 

 

 Antolin Pulido

8 de noviembre 2017

 

sábado, 23 de diciembre de 2023

Desarrollo Comunitario en barrios culturalmente diversos: Desafíos y amenazas en el contexto actual


El desarrollo comunitario emerge como un catalizador para fortalecer los lazos sociales en barrios de alta diversidad cultural, construyendo puentes entre comunidades diversas y fomentando la convivencia intercultural. Sin embargo, este proceso, vital para la cohesión social, se enfrenta a desafíos significativos, especialmente en el contexto actual marcado por la presencia de la extrema derecha en las instituciones españolas.

La llegada de la extrema derecha ha traído consigo la imposición de límites y barreras que afectan directamente al desarrollo de procesos comunitarios. La imposición de lineas rojas por parte de ciertos sectores políticos debilita la base misma de la democracia y amenaza la capacidad de las comunidades para abordar de manera efectiva sus necesidades y desafíos.

La convivencia y la interculturalidad, fundamentales para el desarrollo comunitario en entornos diversos, a menudo se ven socavadas cuando las administraciones públicas retiran su apoyo debido a posturas ideológicas. La falta de financiación y respaldo gubernamental se traduce en la pérdida de proyectos valiosos que podrían contribuir de manera significativa al tejido social y al entendimiento mutuo entre diferentes culturas.

En este contexto, las administraciones públicas, en lugar de ser un apoyo, se convierten en una amenaza para el desarrollo comunitario. Las políticas que limitan la participación activa de la sociedad civil, la promoción de la diversidad cultural y la implementación de proyectos inclusivos debilitan el tejido social y amenazan la construcción de comunidades resilientes.

Es esencial reconocer que el desarrollo comunitario no solo aborda las necesidades inmediatas de las comunidades, sino que también contribuye a la construcción de una sociedad más inclusiva y democrática. Abogar por la continuidad y fortalecimiento de estos proyectos es un paso crucial para resistir los embates que amenazan la convivencia intercultural y la democracia misma.

En un momento en el que la intolerancia y la rigidez ideológica amenazan con socavar los pilares de la democracia, es responsabilidad de todos nosotros abogar por el apoyo continuo a iniciativas de desarrollo comunitario. Solo a través de la colaboración entre diversos actores y el compromiso ciudadano podemos resistir y superar las amenazas que debilitan la convivencia y la diversidad cultural en nuestras comunidades.


Israel López Marín

Diciembre de 2023

lunes, 2 de octubre de 2023

Defender la Educación Social como una bandera (Día Internacional de la Educación Social)


 

“Defender la alegría como un principio

Defenderla del pasmo y las pesadillas

De los neutrales y de los neutrones

De las dulces infamias

Y los graves diagnósticos”

 

Hoy, 2 de octubre, Día Internacional de la Educación Social, coincide con mi 14º aniversario en esta profesión. A pesar de algunos momentos de dificultad, cada día tengo una comprensión más profunda de la necesidad de la Educación Social en la sociedad en la que vivimos.

La Educación Social es un componente esencial para promover procesos de participación intercultural en los barrios debido a su capacidad para fomentar la comprensión, el respeto mutuo y la cohesión social entre las diversas comunidades que coexisten en un territorio determinado.

En primer lugar, la Educación Social actúa como un puente que conecta a las personas de diferentes orígenes culturales y étnicos al proporcionarles las herramientas necesarias para comprender y apreciar las diferencias culturales. Al fomentar la comprensión, se reduce la posibilidad de malentendidos, conflictos y prejuicios entre los residentes de un barrio. Esta comprensión mutua es fundamental para la construcción de relaciones interculturales positivas y la promoción de la armonía comunitaria. La Educación Social facilita el diálogo intercultural al enseñar habilidades de comunicación efectiva y resolución de conflictos. El diálogo es esencial para la participación activa de todas las voces en la comunidad, ya que permite que las personas compartan sus experiencias y perspectivas de manera abierta y constructiva. Esto, a su vez, contribuye a la construcción de consenso y a la toma de decisiones colectivas más informadas y equitativas.

La Educación Social también desempeña un papel importante en la promoción de la inclusión y la igualdad en los barrios. Ayuda a identificar y abordar las barreras que pueden obstaculizar la participación de grupos minoritarios o marginados, como la discriminación o la falta de acceso a recursos y oportunidades. Al promover la inclusión y garantizar que todas las voces sean escuchadas y respetadas, se crea un entorno propicio para la participación activa de todos los residentes, sin importar su origen cultural.

Asimismo, la Educación Social contribuye al fortalecimiento de la cohesión social en los barrios. Al proporcionar oportunidades para que las personas se conozcan y construyan relaciones basadas en el respeto y la comprensión mutua, se fomenta un sentido de pertenencia a la comunidad. Cuando las personas se sienten parte de un grupo inclusivo y diverso, están más dispuestas a colaborar en proyectos comunitarios y a trabajar juntas para abordar los desafíos locales.

La Educación Social combate la discriminación y el prejuicio al desafiar los estereotipos culturales y promover una visión más equitativa y justa de todas las culturas presentes en un barrio. Esto es esencial para crear un ambiente en el que todas las personas se sientan valoradas y respetadas por igual, lo que a su vez fomenta la participación activa y el compromiso cívico.

Por tanto, la Educación Social desempeña un papel esencial en la promoción de la participación intercultural en los barrios al fomentar la comprensión, el respeto mutuo, la inclusión y la igualdad, y al proporcionar las habilidades necesarias para facilitar el diálogo y la colaboración entre personas de diferentes culturas. Estos elementos son fundamentales para construir comunidades más cohesionadas y diversas, donde todos los residentes puedan contribuir positivamente a la vida comunitaria.

Por eso es necesario, parafraseando a Mario Benedetti, defender la Educación Social como una trinchera, defenderla del escándalo y la rutina, de la miseria y los miserables, de las ausencias transitorias y las definitivas.

Israel López Marín

2 de octubre de 2023

martes, 1 de agosto de 2023

El Derecho a la Ciudad para la Población de Origen Migrante: Desafíos, Perspectivas y Políticas de Inclusión


 

El derecho a la ciudad implica el acceso equitativo a los recursos y servicios de una ciudad, así como el derecho a participar activamente en la toma de decisiones que afectan la vida urbana. Para que la población de origen migrante ejerza este derecho en la sociedad española actual, es necesario su participación en actividades ciudadanas y políticas de la comunidad, como votar en elecciones locales, participar en reuniones y consultas públicas, unirse a organizaciones sindicales, políticas, sociales y comunitarias, y colaborar en proyectos que beneficien a la ciudad y sus habitantes.

Las administraciones públicas deben garantizar el acceso a la información. Estar informado sobre los derechos y servicios disponibles en la ciudad, así como los programas de integración y asistencia para personas de origen migrante debe ser una responsabilidad de las instituciones gubernamentales y organizaciones no gubernamentales para proporcionar información relevante con el fin de promover la igualdad y la diversidad. Trabajar en conjunto con organizaciones y activistas que defiendan la igualdad de derechos y combatan la discriminación, xenofobia y racismo en la sociedad, así como participar en programas educativos y de capacitación para mejorar las habilidades lingüísticas, competencias laborales y conocimiento de la cultura y sociedad españolas permite construir redes sociales y de apoyo con otras personas migrantes y locales para intercambiar experiencias, apoyarse mutuamente y fortalecer el sentido de pertenencia a la comunidad.

Demandar el acceso equitativo a servicios públicos esenciales como educación, atención médica y vivienda, independientemente del origen o estatus migratorio permite compartir la riqueza cultural de los países de origen con la sociedad de acogida, y a su vez, integrar elementos de la cultura local en la propia identidad cultural. El compromiso de las administraciones públicas españolas para la defensa del derecho a la ciudad de las personas de origen migrante debe ser integral y orientado a garantizar la igualdad de derechos y oportunidades para todos los residentes, sin importar su origen.

El ejercicio del derecho a la ciudad también es construir las condiciones materiales necesarias para el desarrollo de las acciones y políticas que las administraciones deben adoptar. El desarrollo de políticas de inclusión que permitan promover la inclusión social y la igualdad de oportunidades para la población de origen migrante, incluye además medidas para garantizar el acceso a servicios públicos básicos. Crear espacios de diálogo y consulta que permitan a los migrantes expresar sus necesidades y opiniones sobre políticas y programas. Establecer servicios de asesoramiento y apoyo específicos para personas migrantes que puedan orientarles en temas legales, laborales, educativos y sociales. Así como implementar políticas que aborden las necesidades de vivienda de la población de origen migrante, asegurando un acceso justo y equitativo a una vivienda adecuada.

Por otro lado, la promoción del emprendimiento, el desarrollo de medidas para facilitar el acceso a recursos y oportunidades para el emprendimiento y la creación de pequeños negocios entre la población migrante. Por parte de la administración pública, es necesaria la formación en diversidad cultural. Capacitar a los funcionarios públicos y profesionales de servicios para que comprendan y respeten la diversidad cultural y sean sensibles a las necesidades de la población migrante es un elemento clave en la promoción de la participación ciudadana en personas de origen migrante.

El compromiso de las administraciones públicas españolas para la defensa del derecho a la ciudad de las personas de origen migrante es fundamental para construir una sociedad inclusiva, justa y cohesionada. Esto implica la adopción de políticas y programas que promuevan la igualdad de oportunidades y la plena participación de todos los ciudadanos, independientemente de su origen o estatus migratorio, desarrollar medidas de apoyo determinadas, tales como adoptar medidas de apoyo específicas para grupos vulnerables de migrantes, como menores no acompañados, refugiados y personas solicitantes de asilo.

Israel López Marín

Agosto de 2023

sábado, 1 de julio de 2023

La participación ciudadana infantil. Una aproximación desde el Teatro Social

  


Resumen

La participación ciudadana infantil es el ejercicio democrático de un derecho reconocido en el marco de la Convención sobre los Derechos de los Niños. Las niñas y los niños son ciudadanos de pleno derecho, capaces de participar de manera activa en los procesos de transformación social de su contexto más próximo. Desde esta perspectiva de derechos, el Teatro Social se muestra como un conjunto de conceptos, métodos y acciones capaces de facilitar a la infancia las herramientas y las habilidades necesarias para ejercer su derecho a la participación en su entorno a través de experiencias y vivencias que les permitan ser reconocidos de manera individual y grupal favoreciendo la toma de decisiones en procesos participativos como sujetos políticos con voz y voto en la comunidad.

Abstract

Child citizen participation is the democratic exercise of a right recognized in the framework of the Convention on the Rights of Children. Girls and boys are citizens with full rights, capable of participating actively in the processes of social transformation in their immediate context. From this perspective of rights, the Social Theater is shown as a set of concepts, methods and actions capable of providing children with the necessary tools and skills to exercise their right to participate in their environment through experiences and experiences that allow them to be recognized individually and as a group, favoring decision-making in participatory processes as political subjects with a voice and vote in the community.

1. Introducción.

El presente artículo pretende entender como el Teatro Social puede ser una herramienta útil para el desarrollo de participación ciudadana infantil en la esfera pública desde un enfoque de derechos, con el fin de dar respuesta a una necesidad primordial de las comunidades.  A través de esta investigación pretendemos analizar el Teatro Social como herramienta para poder hacer efectivo algunos de los derechos humanos más fundamentales de la infancia, incluidos aquellos derechos reconocidos por la Constitución española.

La participación ciudadana debe ser entendida como un elemento esencial para el desarrollo de la cohesión social y la convivencia intercultural, así como del desarrollo de las comunidades locales.

Dicho de otro modo, “las necesidades humanas se satisfacen en la ciudad merced a la interactividad que en ella se ocasiona entre sus heterogéneos componentes, y esto nos ayuda también a entender cómo las necesidades conforman un sistema complejo de tal suerte que la satisfacción de cada una de ellas depende de la satisfacción adecuada de las demás” (Alguacil, 2010, p. 51).

Por tanto, la participación ciudadana, en la misma condición que otras necesidades humanas elementales, requieren de una serie de “satisfactores”. En gran medida, la participación ciudadana infantil será posible si las condiciones políticas necesarias para su desarrollo se dan en el contexto dado. Por ende, cuanto más democrático sea el contexto, y más organizada se encuentre la ciudadanía, consciente de sus derechos y de sus deberes, mayor será la promoción de la cultura participativa en la infancia. 

2. Objetivos.

Objetivo general: Conocer de qué manera el Teatro Social desarrolla estrategias de participación ciudadana infantil.

Objetivo específico: Investigar cómo se desarrollan las estrategias de participación infantil a través del Teatro Social. 

3. Marco Teórico

3.1. La participación ciudadana en el marco local

La participación ciudadana opera en primer lugar en el ámbito de la vida cotidiana, en el ámbito urbano. La característica principal de este es la de ser un espacio público accesible a todos. Sin embargo, en la práctica esto no es así:

La norma expuesta de los lugares públicos es ser accesible a cualquiera. Ese es un principio de orden y una restricción de uso. Será necesario entonces, distinguir formalmente, en toda situación de copresencia en público, por un lado, los participantes no ratificados, intrusos o excluidos y, por el otro, los participantes que están, según las apariencias normales, ‘en su lugar (Joseph, 1999, p. 73).

Estas restricciones de uso son normas que se imponen de forma sutil. Sin embargo, el espacio público requiere también de la implicación activa de los ciudadanos, de forma que “los participantes se implican como ‘maestros de ceremonias’: deben tomar iniciativas, iniciar compromisos y definir la naturaleza de la ocasión” (Joseph, 1999, p. 77).

Cinco son los aspectos clave a tener en cuenta para interpretar correctamente el contexto local y el enfoque que sobre la participación posee la intervención comunitaria intercultural: (Giménez, 2015, p. 38).

  • La participación como derecho de la ciudadanía en el marco de un estado democrático, de derecho y de bienestar social.
  • La participación como refuerzo, integración y profundización en la democracia.
  • En el marco de las políticas sociales, la participación es fundamental para corregir la deriva asistencialista e individualista de las mismas.
  • La participación se desenvuelve en un contexto de obsolescencia de la política, de los partidos, de los sindicatos y de los órganos y espacios de participación ciudadana institucionales.
  • El surgimiento de nuevos espacios y ámbitos de participación de carácter global (los indignados) o sectorial (desahucios, preferentes, solidaridad ante la crisis, etc.), en muchos casos al margen de la colaboración con las instituciones e incluso en confrontación directa con las mismas.

Para ello, es necesario entender aquellos elementos esenciales de la participación ciudadana que se verán influenciados por una serie de fenómenos y tendencias sociales que se están dando en las comunidades locales:

3.2. Teatro Social y Participación Ciudadana.

La participación es quizás el punto que más preocupa a quienes desarrollan un proyecto de Teatro Social desde una perspectiva comunitaria. Pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos de participación ciudadana?

La participación ciudadana puede ser entendida desde diferentes perspectivas. Por ejemplo, las elecciones constituyen una forma de participación activa por parte de la ciudadanía cada cuatro años en la política de los países democráticos, regulada por el estado, en la que quedan excluidas las personas de origen extranjero.

Otro aspecto importante que hay que tener en cuenta cuando hablamos de procesos participativos es el concepto de ciudadanía.

Para el desarrollo cultural comunitario, todas las personas que viven en un territorio tienen el mismo reconocimiento, los mismos derechos y, obviamente, cuando planteamos que su objetivo último es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de un territorio, es sin excepción (Moreno, 2016, p. 131).

Teatro Social y participación 1 [Fotografía], por SINESTESIA Iniciativas Socioculturales, 2023.

Por ello, la participación se entiende como un derecho y obliga a los poderes a facilitarla, con lo que los ciudadanos tenemos derecho a participar igualmente en la economía, en la cultura y en la vida social. Pero ¿cuáles son los mecanismos que articulan esta participación?

Considero la ciudadanía como un concepto dinámico y relacional; una práctica orientada al desarrollo de capacidades y poderes colectivos para la creatividad, la acción y la transformación social.

La ciudadanía, como categoría política que alude a la pertenencia y a la participación de las personas en la sociedad, ha adquirido relevancia social y educativa en los últimos años (Ballesteros-Velázquez, Mata-Benito, y Padilla-Carmona, 2013, p. 51).

El significado de la ciudadanía se vincula a la práctica, concibiéndose, así como un concepto dinámico y relacional, una forma colectiva de pertenencia activa a la comunidad (Ballesteros-Velázquez, Mata-Benito, y Padilla-Carmona, 2013, p. 53). Es más, si profundizamos en el significado de ciudadanía y de ciudadano nos remitimos a la afirmación de Boal, el cual asegura que “el ciudadano no es aquel que vive en sociedad: ¡es aquel que la transforma!” (Boal, 2012, p. 31).

Por todo lo mencionado acerca de la participación en las comunidades, el trabajo en grupo que conlleva el Teatro Social no es sencillo. Sabemos que los grupos pasan por fases y que algunos momentos son difíciles, pero superada la fase de conflictos y trabajando la colaboración, la cooperación y la negociación, desde un modelo de funcionamiento grupal democrático, se podrá avanzar hacia la ejecución de los objetivos previstos.

Por tanto, no se trata de dirigir sino de trabajar conjuntamente permitiendo que el grupo avance según su propio ritmo y según el grado de implicación que desee ya que sin participación no tenemos proyecto de desarrollo cultural comunitario. Por ello, cuando los profesionales se plantean un proyecto de este tipo y pretenden implicar al máximo a la comunidad, han de ser conscientes de que es prácticamente imposible la participación de todos los vecinos y con el mismo grado de implicación.

La puesta en práctica de proyectos artísticos como el Teatro Social comporta la realización de propuestas participativas que, basadas en la creatividad, fomentan las relaciones entre las personas y contribuyen a construir marcos de intervención que revierten en los participantes y en la comunidad en la que viven.

Los procesos participativos resultan complejos, pero son la base para generar sentimiento de pertenencia a la comunidad y para que el proyecto que se desarrolla se sienta como propio y tenga un efecto real en la ciudadanía. Es importante señalar que los participantes en el taller de Teatro Social puedan actuar como portavoces de los intereses de los grupos y devolver luego las aportaciones que se hagan a la comunidad.

La participación ciudadana se orienta, por tanto, a la integración de la ciudadanía en el proceso de adopción de decisiones en el funcionamiento de su comunidad. Es un proceso a partir del cual la comunidad crece y se fortalece a través de sus decisiones, que en sí mismas favorecen, de forma positiva, las condiciones de vida que le afectarán, comprometiéndose de forma colectiva con sus problemas y soluciones.

Como se viene observando, el Teatro Social tiende a generar procesos de participación en la ciudadanía, por lo que su metodología debe estar orientada hacia este fin. La ciudadanía crítica y participativa se aprende, aprendizaje que constituye un proceso de construcción permanente que se realiza más por la vía informal que por la vía formal. Es decir, se aprende a ser ciudadano o ciudadana “siéndolo”, poniendo en práctica la ciudadanía, implicándonos personalmente en los grupos, en los procesos colectivos de toma de decisiones (Ballesteros-Velázquez, Mata-Benito, y Padilla-Carmona, 2013, p. 60).

Un aspecto clave del aprendizaje de la ciudadanía es que no es un proceso en solitario. Aprender ciudadanía implica necesariamente la relación con los demás, la construcción de colectividades con una finalidad (Ballesteros-Velázquez, Mata-Benito, y Padilla-Carmona, 2013, p. 61).

Toda acción que promueva la participación debe respetar las diferencias individuales en cuanto a los modos de participación, entendiendo por “diferencias individuales” tanto los estilos personales como las diferentes manifestaciones culturales con que se expresan las colectividades, por lo que imponer una forma única de participación supone una negación de la participación.

3.3. Participación Ciudadana Infantil.

Cuando hablamos de participación, debemos hacerlo desde una perspectiva cualitativa y cuantitativa. Como educadores y educadoras sociales debemos entender que la perspectiva cuantitativa está sujeta, en este caso, al éxito de la perspectiva cualitativa. Es decir, la asistencia de un elevado número de personas a una actividad, acto o acción no es suficiente para hablar de participación, se tienen que dar, por tanto, las condiciones adecuadas para que esas personas puedan expresarse, opinar y decidir sobre los asuntos tratados, desde un plano de igualdad en el que todas las voces son escuchadas. En necesario entender, por tanto, como la educación social debe promover procesos de “participación consciente”, una participación promotora de transformación y cambio social a nivel relacional y a nivel estructural, frente a procesos de “participación no consciente”, basados en conceptos meramente numerarios fundamentados principalmente en una cuestión clientelar.

Tal y como expone Gallego-Henao, “en el siglo XXI la visión de la infancia está centrada en reconocer a niños y niñas como seres humanos titulares de derechos, merecedores de respeto, protección y amor, con lo cual se percibe que se ha tenido importantes avances en relación con su papel protagónico” (Gallego-Henao, 2015, p. 156).

Este nuevo cambio en la visión de la infancia ha permitido el desarrollo de todo un marco de acciones basadas en el reconocimiento de sus derechos que deben ser tenidos en cuenta para su aplicación, o, dicho de otro modo:

Las conceptualizaciones sobre infancia han hecho que la condición de niño o niña se transforme, hasta llegar a un punto en la historia en el que se considera la necesidad de disponer escenarios de participación para ellos y ellas. Así pues, los niños y las niñas pasan de ser seres cosificados a niños y niñas participantes; el hecho de pensar al niño o niña con un nuevo lugar en la historia, es el primer paso para concebirlo como un ser humano con capacidad para ser parte de su mundo y hacerse visible en él (Gallego-Henao, 2015, p. 156).

Partiendo de experiencias de gran calado histórico, conceptual y metodológico, como es el caso de “La Ciudad de las Niñas y de los Niños”, del pedagogo de origen italiano Francesco Tonucci, que pretende que los niños y niñas sean protagonistas de la construcción de la ciudad y que la ciudad se vaya diseñando tomando al niño y la niña como medida, la participación infantil debe pasar de ser un modelo de participación organizada externamente a que los niños y niñas propicien, exijan y generen nuevos espacios y mecanismos de participación ciudadana, tal y como expone Novella.

3.3.1. “Comunicación Cítrica” una experiencia para la participación ciudadana infantil.

Entre los días 24 de noviembre de 2022 y 27 de marzo de 2023 se han desarrollado 4 sesiones de Teatro Infantil en el centro cultural de Guadalupe (Murcia) con un grupo de 12 niños y niñas entre los 10 y los 16 años de edad a través de la asociación SINESTESIA Iniciativas Socioculturales. El desarrollo del taller de Teatro Social “Comunicación Cítrica” ha tenido como finalidad el aprendizaje de actividades teatrales y ejercicios de expresión corporal como herramientas de participación ciudadana infantil.

A través de este taller se ha pretendido poner en valor el reconocimiento que la Convención Internacional sobre los Derechos de los Niños da a la participación de la infancia en espacios públicos y/o administrativos, tal como refleja el Artículo 12 de la propia declaración, en referencia al “derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño”, el Artículo 13, en referencia al derecho a la libertad de expresión, así como el Artículo 15 que reconoce los “derechos del niño a la libertad de asociación y a la libertad de celebrar reuniones pacíficas”.

Teatro Social y participación 2 [Fotografía], por SINESTESIA Iniciativas Socioculturales, 2023.

Bajo este enfoque, basado en el reconocimiento de los derechos de la infancia se han desarrollado una serie de sesiones donde la participación de la infancia es algo más que un derecho. Se ha planteado como un principio educativo, un contenido formativo, un valor democrático y un procedimiento para aprender a aprender a participar en el entorno que les rodea como sujetos políticos de su realidad.

4. Marco metodológico.

Debido a la naturaleza de esta investigación, además de la revisión documental, se ha planteado un método de investigación cualitativa por ser especialmente indicados para el estudio de procesos sociales, grupales e interpersonales que utilizan la expresión, la comunicación y el lenguaje, así como procesos vinculados con las reglas que gobiernan el comportamiento en distintos ámbitos (familiar, educativo, laboral, etc.) de la sociedad humana. Se ha utilizado el método de la observación participante con el fin de investigar la subjetividad de las personas estudiadas a través de la interacción con ellas, mediante entrevistas abiertas. La observación participante implica la producción de datos, así como su registro sistemático en el diario de campo con el fin de conocer “el hacer” de los sujetos sobre los cuales se investiga, algo que solo es posible si este “hacer” se desarrolla en el presente y en escenarios accesibles a un observador.

Entre noviembre de 2022 y marzo de 2023 se han desarrollado 4 sesiones de Teatro Social Infantil en el centro cultural de Guadalupe (Murcia) donde han participado 12 niños y niñas entre los 10 y los 16 años de edad. Acciones que nos favorecieron la recogida de información a través de la observación participante.

5. Conclusiones.

El desarrollo del taller de Teatro Social “Comunicación Cítrica” con un grupo de 12 niños y niñas entre los 10 y los 16 años de edad nos ha permitido alcanzar las siguientes conclusiones. El Teatro Social se convierte en una herramienta que sirve para concienciar a los miembros de una comunidad sobre el estado de su propia realidad, en este caso, a los niños y niñas participantes del mismo taller. Testimonios como este “He aprendido a qué hacer ante una injusticia, he cambiado mi actitud” (DC06), reflejan el aprendizaje que el Teatro Social puede suponer para el desarrollo de competencias y habilidades para la comunidad.

Cada una de las perspectivas que adopta el Teatro Social va enfocada a conseguir unos objetivos, todo ello sin desviarse del objetivo esencial que no es otro que la toma de conciencia y la búsqueda de soluciones colectiva, así como estimular el proceso de enseñanza-aprendizaje en participación ciudadana de estos niños y niñas. A través de afirmaciones como “Si yo no hacía mi parte, no podíamos avanzar como equipo” (DC08) podemos corroborar como el Teatro Social ha sido promotor del trabajo en equipo para estos niños y niñas.

A través de esta experiencia, podemos comprobar cómo el Teatro Social genera procesos de participación infantil a través de experiencias desarrolladas a nivel territorial, en este caso, a través de estos 12 participantes. Trascendiendo esta experiencia en una actividad transformadora de la propia comunidad en la que se desarrolla.

El Teatro Social, a través de esta experiencia, ha facilitado el desarrollo de procesos de “participación consciente” frente a un modelo de “participación no consciente” vinculados al desarrollo de una relación clientelar entre ciudadanía y administraciones o servicios. Ha propiciado un proceso de “participación consciente”, basado en la pedagogía de la pregunta, frente a un proceso de “participación no consciente” próximo al modelo de educación bancario que exponía Freire.

La creación de un “espacio seguro” a través del Teatro Social ha permitido construir relatos conjuntos a través de las preocupaciones de las personas participantes. Reflexiones tales como la necesidad de tener más tiempo libre y hacer menos deberes, puesto que pasan suficiente tiempo en el aula, o la necesidad de construir una sociedad menos adultocéntrica, capaz de dar voz a las necesidades e inquietudes de la infancia supone pensar en un modelo contra hegemónico capaz de cuestionar un conjunto de prácticas que sustentan la representación de las personas adultas como un modelo acabado al que aspirar, frente a una infancia, como una etapa de crisis, que debe ser permanentemente tutelada. Esto se puede corroborar en afirmaciones como la siguiente: “he aprendido a trabajar en equipo, a organizarnos entre nosotros” (DC09), un testimonio que nos muestra la capacidad organizativa y participativa de la infancia, cuando estos poseen los elementos necesarios para su participación en la comunidad.

El Teatro Social, a través de este taller, pone en valor las propias vivencias y formas de pensar de la infancia, además de resignificar el espacio de ocio socioeducativo de los niños y las niñas. Potenciando aquello que los participantes saben hacer, frente aquello que no son capaces de llevar a cabo, generando mayor motivación y menor frustración, motivando el desarrollo de personas seguras de sí mismas.

Bibliografía

Alguacil Gómez, J.  (2010). Espacio público y espacio político. La ciudad como el lugar para las estrategias participativas. Boletín CF+S, 44, 51-65. Enlace

Ballesteros-Velázquez, B. Mata-Benito, P. y Padilla-Carmona, Mª. T. (2013). Ciudadanía participativa y transformadora: análisis de discursos y propuestas de aprendizaje. Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Boal, A. (2012). La estética del oprimido. Alba.

Freire, P. (2012). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI.

Gallego-Henao, A. M. (2015). Participación infantil. Historia de una relación de Invisibilidad Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 13 (1), 151-165. Enlace

Giménez, C. (2015). Juntos por la convivencia. Claves del proyecto de intervención comunitaria intercultural. Participación. (Vol. 5). Obra Social La Caixa.

Joseph, I. (1999). Erving Goffman y la microsociología. Gedisa.

Moreno González, A. (2016). La mediación artística. Arte para la transformación social, la inclusión social y el desarrollo comunitario. Octaedro.

Novella Cámara, A. (2008). Formes de participació infantil: la concreció d’un dret. Educació social. Revista d’intervenció socioeducativa, 38, 77-93. Enlace.

Tonucci, F. (2015). La ciudad de los niños. Editorial GRAO

Para contactar:

Israel Lopez Marin, email:  ilopezmarin.ilm@gmail.com

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