lunes, 17 de mayo de 2021

Esto es para ti, maltratador.

 

¿Podías hacerte una ligera idea del modo en que el terror y la violencia que ejerces puede condicionar a una mujer o a unos niños para toda la vida? ¿O mejor, prefieres pasar de largo y no dedicar ni un segundo a esa reflexión, porque ni eres consciente de lo que eres? Sea cual sea tu respuesta, aquí tienes tu mensaje.

Mi madre, mi hermana y yo fuimos maltratados por nuestro progenitor. Un señor aparentemente amable, gracioso, atento, encantador, esplendido, generoso, muy trabajador y buen vecino. Ese gran amigo sembró día a día el pánico, la inseguridad y nos anuló por completo como personas; y es lo que he conocido de él desde que nací. Este señor era el terror personificado al entrar a casa. Ese sonido de la cerradura, aún sigue haciéndome saltar instintivamente.

 Sus vejaciones, golpes, intentos de prender fuego a mi madre ante nosotros, sus incontables veces que con una mano nos levantaba del suelo, y contra la pared, colocaba un cuchillo en mi cuello, hacían de nuestro hogar el lugar más inseguro y aterrador para nosotros.

A pesar de los múltiples intentos de mi madre de solicitar ayuda a la Policía, a la Guardia Civil, a algunos familiares, las respuestas eran aún más dolorosas y más desesperanzadoras, que la sumisión. “Señora, vuelva a casa, por su bien. Si denuncia, volverá a casa, y el enfado de su esposo no merece la pena”. “Te puede denunciar por abandono del hogar”. “Mujer, son cosas de hombres, algo harás para que os pegue”. “No hables así del padre de tus hijos, tienes muy poco aguante, eres muy floja. Esto ha sido así toda la vida, y no vas a venir tu ahora a cambiarlo”. “¿Es que quieres dejar a tus hijos sin padres? Eso es de ser egoísta y muy mala madre.

Mi madre conocía perfectamente el maltrato, aunque no supiera detectarlo cuando lo ejercía sobre ella. Es lo que conoció, y la sociedad normalizaba desde bien pequeña: la mujer al servicio del hombre, hasta su muerte, si fuera necesario. Desde pequeños gestos como elegir cada día el menú, servirle el primer plato de comida en su lugar y a la hora exacta, callar y mantener a los menores en silencio mientras el conduce y la mujer de copiloto, la autorización del hombre para poder crearse una cuenta corriente en una caja de ahorros, el permiso paternal para casarse, mantener alejados a los niños del padre durante sus horas de descanso, bajo la amenaza de que el castigo recaería sobre ella, vestir a gusto de él, condicionar su aspecto a gusto del caballero, tener sexo siempre y cuando él quisiera, mantener la casa impecable, aguantar las llegadas borracho –y en ocasiones violento-, contar abiertamente de un puticlub, optimizar hasta el último duro que otorgaba a la mujer para todo el mes, dedicarse ella única y exclusivamente a los cuidados de los hijos, mientras el padre se encargaba de los castigos usando cinturones, zapatos, ramas de árboles  o sus propios puños… hasta soportar palizas que desfiguraban su cara o amenazar con matarla de una paliza, y quedar impune gracias a la complicidad de la justicia de entonces y de los vecinos.

Por supuesto, la sociedad del momento lo justificaba y le servía al resto de advertencia si intentaban ser “personas con derechos” y no “mujeres de”. Estaba tan normalizado, que no era relevante como para dedicarle un espacio en los periódicos. Esperaban que el silencio mediático y el tiempo lo curara todo. Porque de lo que no se habla, parece que no existe.

No es necesario echar atrás la vista demasiado para recordar a Ana Orantes. Asesinada tras contar públicamente que sufrió toda una vida de maltrato. O a Ruth Ortiz, a la que un criminal arrebató la vida de sus descendientes para herir de muerte a su objetivo. Tampoco a Juana Rivas, maltratada y perseguida mediáticamente por intentar proteger a sus hijos de un maltratador y que ha sido recientemente condenada a entrar en prisión y la retirada de la custodia de sus hijos, mientras la justicia también condena simultáneamente a los menores a convivir con el maltratador de su madre.

Y esto es lo que me roba el sueño. Me hace perder la confianza en una Justicia profundamente patriarcal, desfasada, obsoleta y apática, que no ejerce la justicia que espera una sociedad mucho más civilizada y avanzada que sus propias leyes.

Llevo en terapia psicológica desde que tenía 8 años. Tengo casi 40 años. El daño tan profundo que puede ejercer el maltrato en tan corto periodo de tiempo es incomparable a la cantidad de años que muchos de nosotros, hijos de maltratadores, necesitamos para lidiar con las consecuencias que se reflejan en nuestra vida cotidiana y que ocupa todos nuestros espacios, muchas veces sin ser consciente de ello.

Poco a poco descubres que secuelas de todos aquellos insultos diarios, los desprecios, los intentos fracasados rogando que te quiera de manera indolente para no hacer daño a tu familia, son en vano. Esos mensajes consiguen calar tan adentro que duelen físicamente. En mi caso, el aislamiento, la fobia social, la nula autoestima, el autodesprecio, el odio hacia mí mismo por mi forma de ser y mi manera de gestionar situaciones emocionales sigue siendo mi batalla para dejar de maltratarme a mí mismo y convencerme de que yo nunca fui culpable del maltrato de ese señor. Que no soy todos esos insultos que repican en mi cabeza y que, si algo tengo claro, es que un maltratador nunca será un buen padre. Ni siquiera merece ser nombrado como tal, sino como progenitor. He evolucionado mucho, aunque no lo parezca. Es un logro que no aún no se celebrar, otra secuela: el desprecio y la infravaloración. No necesito halagos, no los recojo.

 Hace más de un año, tras el hartazgo de pesadillas recurrentes en las que das palizas o agredes a alguien que quiero, y tras varios cambios en la medicación pautada por mi psiquiatra, mi psicóloga me animo a escribir ideas, emociones, logros, tristezas… regalándome un cuaderno rojo con hojas completamente en blanco. Las notaciones no tenían por qué tener sentido. El único propósito era no enganchar en un recuerdo o episodio doloroso, propio o ajeno, y permitir que fluya, que conforme entre en mi cuerpo, salga sin herirme más de lo necesario. Pero ese cuaderno, nunca lo llegue a utilizar.

Una de las noches en las que me desvele con un dolor físico real en mis tobillos, en mis rodillas… porque soñé que me estabas golpeando con un ensañamiento inhumano cree un perfil de Twitter, usando como usuario @hmaltratador, Hijo de Maltratador. Pero ahí quedó. No me sentía con ánimos ni con fuerzas para relatar episodios que iban fluyendo por mi cabeza hasta desbordarme. Pero un día, meses después de crear este perfil, comencé a relatar brevemente esas ideas y el dolor que sigo sintiendo en la actualidad. Mi sorpresa fue que gente desconocida empatizaba conmigo, no me juzgaba, me sentía comprendido, apoyado, recibía ánimos de mucha gente buena, que las hay, principalmente mujeres, y algunas personas me contaban su maltrato, similar al mío, que no es otro que la violencia vicaria. Esa violencia especifica que se ejerce utilizando a los menores para seguir maltratando a sus víctimas.

Jamás pensé que gente desconocida podría conectar de algún modo con mis temores, con mis secuelas, con mi estado de ánimo… sigo aprendiendo de todas ellas cuando relato un episodio de maltrato y me aportan otras visiones y formas de entender y sobrellevar de forma más liviana la misma sensación inicial que planteo desde otro punto de vista que solo, nunca se me hubiese pasado por la cabeza.

Quisiera agradecer a todas ellas tanto cariño y ánimos, hasta el momento de recaídas en las que bajo las persianas y me escondo del mundo para protegerme del dolor, algo que hace sufrir mucho a mi madre por la impotencia de no saber cómo ayudarme. Y es que no puede. Solo puedo yo en ese momento. Me aíslo, me duermo sin ser consciente de la hora ni del día. Pierdo el apetito, me descuido físicamente y me dejo llevar por mi instinto: dormir, como si al despertar fuera a dejar de sentir ese dolor, como si desapareciera solo.

Por último, quiero reivindicar la escasez de psicólogos en la sanidad pública, que no alcanza a la demanda que requerimos. La salud mental es calidad de vida y muy necesaria al acompañamiento de menores víctimas de terrorismo machista porque, como ya he comentado, crecemos creándonos corazas erróneas, con dificultades para socializar y somatizaciones físicas severas. También la necesidad de que esta forma específica de violencia sea recogida en la Ley de Violencia de Género. Sorprendentemente no está en la actualidad, por lo que solo pueden recibir un tratamiento digno aquellos menores cuyas madres puedan costearse un psicólogo privado. En cuanto al maltrato judicial, es intolerable que condenen a menores a visitar o convivir por temporadas con su maltratador, quien le rompió la infancia, porque parece que la Justicia antepone los derechos de los progenitores, a los maltratadores, sobre los menores, atentando contra el derecho a una infancia libre de violencia y sigue sin tenerse en cuenta en los programas del gobierno. Algo tan importante, no admite más demora.

 

Hijo de Maltratador.

Mayo de 2021

 


viernes, 14 de mayo de 2021

Tierra Quemada


 

La situación del conflicto Palestino-Israelí vuelve a aparecer en los medios de comunicación, como si hubiese dejado de existir, y ahora, y solo ahora, volviese a cobrar valor el ponerlo sobre la palestra.

Un genocidio imperialista articulado por los Estados Unidos de América, consiente la permanente violación de los Derechos Humanos de la población palestina, colonizando territorios a través de un etnocidio bien orquestado, y parece que, hasta consentido por el resto de potencias mundiales.

Una situación socio-histórica que se viene reproduciendo década tras década y que parece no importar a organismos de carácter internacional supone la pérdida de la dignidad del pueblo palestino baja falsas excusas y pretextos que parecen mermar la opinión pública.

Ante esta situación, es necesario poner en valor como esto no forma parte de ningún tipo de conflicto religioso entre judíos y musulmanes, o de lucha contra el terrorismo yihadista como muchos sionistas quieren hacer ver, sino de los intereses políticos y económicos que existen en la zona.

Estos días estamos viendo un nuevo recrudecimiento de la ocupación israelí sobre el territorio palestino en la franja de Gaza. La violencia terrorista que vemos por parte de Israel, conlleva la perdida de las tierras y la perdida de la dignidad de los palestinos y las palestinas. Como siempre, y ahora más que nunca es necesario denunciar la opulencia de los imperios sobre los pueblos. Contra el Estado de Israel y las potencias imperialistas que hacen negocio con la masacre palestina y contra el sionismo como ideología genocida.

Mayo de 2021

viernes, 9 de abril de 2021

Freire, dialogo y compromiso.

“Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo. Los hombres se educan entre sí mediatizados por el mundo porque nadie ignora todo, nadie lo sabe todo.”

Paulo Freire.

 

Pablo Hernández Marín. Politólogo.

Israel López Marín. Pedagogo Social.

Paulo Freire y la “Pedagogía del Oprimido”.

Israel López (IL): Hablar de Paulo Freire es hablar de una referente universal de la pedagogía critica. Pedagogo y filósofo de origen brasileño supo entender la realidad que estaba sucediendo en el continente americano y supo aportar una metodología propia para construir comunidad desde la conciencia de los problemas sociales.

Pablo Hernández (PH): El acercamiento a su obra supone un acercamiento al contexto de América Latina. Un aspecto que me llamo mucho la atención era precisamente entender el contexto de preindustrializacion de Latinoamérica y cómo todas sus condiciones culturales se ven reflejadas en sus obras. Además, Paulo Freire además de ser pedagogo, es filósofo. Desde mi área de conocimiento, puedo considerar a Freire y a su obra como esencial para la disciplina, además de entenderla como una aplicación del marxismo a su realidad y al contexto histórico en el que Paulo Freire vivía, bastante acertada. A través de su obra podemos entender como el marxismo no es un dogma, sino que nos permite contextualizarlo, más allá de la lucha de clases, la dialéctica de clases, referenciado por Freire en la dicotomía Opresor-Oprimido, en torno a la educación. Referencias a esto también podemos encontrarlo en la obra de Habermas, concretamente en “La teoría de la acción comunicativa”, y el valor del diálogo. Considero a Freire como un autor indispensable en cualquier área de conocimiento.

(IL): Efectivamente, entender América Latina como un continente hermano de hispanohablantes es entender una gran comunidad con una escuela de conocimiento propia. En ocasiones, desde España tenemos la aspiración de querer asemejarnos a las escuelas anglosajonas o a las escuelas heredadas de los países protestantes, como son los países nórdicos, cuando nuestra base cultural, empezando por la lengua común, es más cercana a muchas corrientes y escuelas de América Latina. Considero necesario poner en valor a grandes autores y autoras, y a corrientes de pensamiento latinoamericanas, primero porque nos hace enfrentarnos al etnocentrismo, nos hace cuestionarnos los medios de producción académica de occidente y el papel que juega en la creación de pensamiento, y en este caso, Paulo Freire manifiesta ser un gran conocedor de este “tablero de juego”. No sé si, al igual que Marx con El Manifiesto Comunista, Freire quiso a través de su obra dejar patente una nueva manera de enfocar la praxis y de entender la acción social, o simplemente su bagaje le llevo en esa dirección. De todas formas, Freire parte de un contexto donde en Brasil se prolongaba una dictadura con otra, mientras que, en el resto del continente, entendiendo como continente a América Latina, estaba siendo castigado por el imperialismo estadounidense a través de la CIA y sus estrategias para destruir el tejido civil mediante el uso de grupos paramilitares, tráfico de drogas, proliferación de sectas religiosas… En este contexto, Paulo Freire crea “Pedagogía del Oprimido” como una obra que rompe con el esquema de educación contemplado desde occidente y como una necesidad de entender la realidad de su contexto.

(PH): Es cierto, el mundo anglosajón siempre se ha mantenido muy unido a nivel de producción académica, países como Reino Unido, Estados Unidos y Australia, a través de la Commonwealth, han mantenido relaciones de producción académica de manera histórica, que, a su vez, han servido para perpetuar esta hegemonía. Sin embargo, el castellano, se habla en una gran diversidad de países con los que podríamos tener una relación más estrecha de colaboración académica. Aproximarnos a este tipo de literatura y a diferentes maneras de entender el mundo, nos puede dar claves para entender nuevas realidades.

(IL): Si, además, considero que “Pedagogía del Oprimido” es un texto muy actual en el momento que estamos viviendo. Es un documento revisable, que requiere de adaptación al momento actual. Sigue siendo vigente la necesidad de la toma de conciencia por parte de las comunidades oprimidas. En Europa, sin ir más lejos, siguen siendo alarmantes los índices de fracaso escolar de ciertos pueblos o de ciertos colectivos, algo que nos hace plantearnos la necesidad de un cambio del sistema educativo de manera urgente, y que permita la emancipación real de las personas.

(PH): De hecho, la concepción bancaria de la educación parte de la idea de Marx de que “el Estado es el instrumento de dominación de una clase sobre otra”, sobre esta idea, lo que hace Paulo Freire es determinar cuál es el papel de la educación en torno a esta realidad. Una realidad donde el sujeto adquiere las capacidades y los anhelos que el modo de producción capitalista espera de ti, como un modelo de reproducción de la superestructura hegemónica económica del estado de opresión. 

 

Dialéctica Opresor – Oprimido.

(PH): Para entender lo que plantea Freire con la dialéctica opresor-oprimido es necesario saber de dónde lo toma. Parte de la “Dialéctica del Amo y el Esclavo” de Hegel, y que ha trascendido a otros tantos filósofos como Marx o Althusser. La “Dialéctica del Amo y el Esclavo” se puede usar de analogía de muchas situaciones. La dialéctica como contradicción entre una tesis y una antítesis para ofrecer una síntesis, una nueva situación. El anhelo del esclavo será llegar a ser amo para poder conseguir su libertad, sin embargo, el esclavo tiene miedo de que si alcanza a ser amo, reproduciría esas mismas condiciones que él está sufriendo. El amo, lo único que pretende es tener reconocimiento por parte de otra persona como amo. La síntesis de este conflicto seria la abolición de la esclavitud y el reconocimiento de los esclavos como personas de la comunidad. ¿Cómo lo extrapola Freire? Partiendo de la dialéctica de clases en torno a la educación, la dialéctica opresor-oprimido en torno a la necesidad educativa, que él llama concientización, en el que el individuo se encuentra en situación de opresión. Donde la clase dominante extrae privilegios de la clase dominada. Al igual que Althusser afirma que, Marx resuelve la dialéctica del Amo y el Esclavo mediante el trabajo, yo considero que Freire resuelve la dialéctica del Amo y el Esclavo a través de la educación, a través de la alfabetización y a través de la concientización. Esto conforma la idea del espíritu que comienza en la alfabetización y finaliza en la emancipación.

(IL): Totalmente de acuerdo, tengo muy poco más que aportar. Es cierto que en el sistema opresor en el que Paulo Freire nos habla en su obra, es un estado opresor que crea “ceguera” sobre las clases oprimidas, un sistema que genera opresión y deshumanización a través de una serie de mitos fundacionales de esta deshumanización. Con el proceso de concientización, o de alfabetización critica popular, Freire está aportando las herramientas, no para que la clase oprimida tome conciencia de su estado para que recurran al falso mito de la promoción social, y así convertirse en opresores, sino que a través del proceso de concientización puedan superar la dialéctica opresor-oprimido. Considero que Paulo Freire es más actual que nunca, o nunca ha dejado de ser actual, algo que queda patente en los mitos de la clase oprimida que reflejan que la libertad individual te hace responsable de tu devenir personal. El mito del empresario, tan arraigado a las políticas liberales a través del discurso del esfuerzo. El mito heroico de la clase trabajadora, como un mito mezquino que pretende dividir a la clase obrera enfrentándolo entre ella por quien posee mayores recursos, algo tan presente en los medios de comunicación de masas o el mito de la promoción social. Ascensor social que nos muestra que, para dejar de ser oprimido, solo tenemos la opción de ser opresor. Extrapolando esto a un sistema educativo actual, de herencia tylerista, que sirve de herramienta de reproducción social. Un modelo educativo que se origina con el modelo prusiano y que pretende formar a una nueva mano de obra cualificada para el modelo de sociedad industrializada. Ante esta realidad, Paulo Freire pretende ser rupturista con este modelo de educación pública capaz de liberar a las clases populares. En todo momento, Freire habla de la necesidad de radicalizar las ideas, radicalizar la crítica y la práctica y generar praxis. Y con ello, radicalizar a las personas como un proceso de liberación capaz de romper con el statu quo de pasividad ante la violencia del opresor.

(PH): Radicalizar, entendiéndolo como tomar las cosas desde la raíz de las mismas. Claro, a entender la situación de las cosas desde la raíz.

 

Pedagogía del Oprimido.

(IL): Con el modelo educativo, Freire entiende su modelo de alfabetización rompiendo con la polarización de la tradición popular y la educación formal, tal y como expone también Eduardo Galeano en su poema “Los Nadie”.  Freire rompe absolutamente con esa barrera invisible que categoriza a las clases oprimidas desde la óptica de las clases dominantes, y pretende alcanzar con su modelo de pedagogía critica un acceso de pleno derecho a la educación, así como derecho universal, un derecho colectivo a la cultura y a la educación.

(PH): El método de Paulo Freire, está basado en el procedimiento, y no en el resultado. Por eso, a la hora de establecer criterios de efectividad habría que centrarse en el propio procedimiento. Lo que ocurre de manera posterior en la emancipación de las personas, al menos en su obra “Pedagogía del Oprimido” no se concreta demasiado. Otro aspecto a destacar es la importancia del dialogo. Para Freire, el dialogo supone una acumulación de la esencia del ser humano que siempre va en progreso. Algo que viene del materialismo histórico y que se traduce en el contexto del autor en la dialéctica opresor-oprimido. Algo fundamental también, la importancia del concepto del ser humano en comunión. En el concepto de educación bancaria también queda reflejado el valor de entender su propuesta desde la colectividad y para la colectividad. Para Freire, la soberanía no reside en el individuo, sino en la colectividad. La crítica al modelo educativo actual desde una perspectiva vertical, Freire que afirma que es un posicionamiento perverso y hegemónico. Su propuesta parte de un dialogo horizontal. En occidente, tenemos la creencia de ser la vanguardia de cualquier movimiento, cuando no hemos aprendido aun a adaptar iniciativas como la que Freire propone. En la obra de Jacques Rancière “El maestro ignorante” se habla precisamente de la verticalidad del traslado de información, no como un proceso de aprendizaje, sino como un modelo de adiestramiento.

(IL): Estoy de acuerdo, la ruptura que supone la pedagogía dialógica y la educación liberadora con el modelo de educación bancaria, precisamente lo que se pretende romper con lo que el llama la “enfermedad de la narración”. Esas horas y horas donde el docente explica al discente como es la realidad, de manera totalmente unidireccional, como una “donación” al educando, sin que exista preguntas ni respuestas. Sin dialogo, como “vasijas vacías” que el educador debe llenar de contenido. Paulo Freire parte de una realidad en América Latina con un alto porcentaje de trabajadores agrícolas, trabajadores poco cualificados. Cuando habla de educación liberadora, rompe por completo el statu quo al cuestionarse como debe ser la alfabetización de personas, y de personas adultas concretamente, al superar ese modelo de alfabetización clásica basada en la conjugación de los tiempos verbales, por ejemplo, para construir un modelo educativo basada en el dialogo abierto y permanente, basado en la horizontalidad, capaz de construir comunidad y así poder problematizar la realidad. Sobre eso, construir comunidades de aprendizaje, un modelo que trasgrede al modelo individualista occidental. Con esto de Problematizar la realidad, Freire pretende que el opresor se reconozca como tal, y esto pasa por que el oprimido se reconozca como oprimido, y como en conflicto con el opresor. Como pedagogo puedo reconocer que todavía no ha existido ningún postulado que iguale la tesis de Paulo Freire. Freire pretende con la educación liberadora dicotomizar la reflexión, ser capaz de entender mutuamente, y de explicar mutuamente la praxis colectiva de lo que conlleva sentirse oprimido con el fin de transformarla, como dimensión política.

(PH): Además, es importante poner en valor la dimensión practica de Freire. Por lo general, los diferentes campos de conocimiento tienden a entender la realidad, y no a transformarla. De su obra podemos percibir influencias de Lenin, en relación con la práctica revolucionaria. El dialogo como vía esencial de transmitir un dialogo pragmático con su entorno, con las condiciones materiales donde se desarrolla la praxis revolucionara. De hecho, entiendo la obra “Pedagogía del Oprimido” para la educación, como lo fue “El Manifiesto Comunista” para la política. Me parece una obra clave para cualquier científico social que pretenda transformar la realidad.

(IL): Estoy de acuerdo, yo también interpreto las influencias de organización leninista en su obra. Para mi Paulo Freire ve en la educación una vía para desarrollar la praxis. Entiende la educación como una herramienta para desarrollar una vía revolucionaria. Considero que cometemos el error de mirar todo desde la óptica etnocentrista de occidente, pero Freire es capaz de representar en su obra a grupos poblacionales mucho más amplios de los que el sistema educativo formal occidental representa. Y ahí está la clave de su propuesta de ruptura con el modelo educativo orientado al modelo de producción hegemónico.

(PH): además Freire, de manera consciente o no, contribuye de la ética discursiva de su tiempo. Donde el dialogo y el método se encuentran por encima de todo. Una persona para querer ser escuchada, debe saber escuchar. En comunidad, a través de las herramientas que Freire propone, podría formar parte de la Ética Discursiva que nos propone Adorno o Habermas, en general la herencia Kantiana del siglo XX.

(IL): Estoy de acuerdo, la herencia de Kant en Paulo Freire es muy presente en su obra. Los filósofos ilustrados europeos están muy presentes en su obra. Filósofos como Kant o Rousseau, o Pestalozzi como pedagogo, está patente en la manera de exponer, en coherencia, sus ideas sobre la construcción de la liberación humana, la praxis liberadora, y el concepto de liberación permanente que también bebe de la influencia de Trotsky y su concepto de la revolución permanente. El proceso de deshumanización como constructo de Freire, guarda grandes similitudes con el proceso de humanización de Kant, solo que Freire lo enfoca desde el lado opuesto. Freire indica como desde esa situación de opresión hay que avanzar desde la práctica de una praxis liberadora a modo de revolución permanente que él llama la “lucha permanente de los pueblos” para recuperar la dignidad. De ahí se percibe una clara herencia del saber académico hegemónico europeo de la ilustración y lo sitúa en la América Latina de la segunda mitad del siglo XX.

(PH): Claro, debemos entender su obra desde su contexto. El contrato Social de Rousseau y la categoría de ciudadano como la mayor categoría jurídica que una persona puede tener en colectividad, supone la categoría esencial para el desarrollo de una comunidad. Con respecto a Kant, La Crítica de la Razón Práctica, tiene relación con Freire mediante el discurso, el dialogo y el método. La teoría permanente del dialogo, como Trotsky, es importante ponerlo en valor, porque considero que ya es momento de superar la contradicción existente. Siempre van a existir dualidades, incluso en una sociedad sin clases, siempre van a existir dualidades de cualquier tipo. Freire nos da herramientas para superar estas dualidades, y debemos aprovecharlas en todos los ámbitos del pensamiento y en la acción. La acumulación originaria que da lugar a la acumulación permanente de pensamiento, ensayo – error… son dicotomías, siempre va a existir eso. Mediante la superación, la síntesis y la lucha permanente, se puede superar. Y aunque no podamos reproducir el contexto que Paulo Freire traslada en su obra, para reproducir su método, si debemos aprender a usar las herramientas que nos ofrece, porque como he dicho antes, la obra de Freire es algo que se debe analizar por su procedimiento, no por sus objetivos.

(IL): si, Paulo Freire nos abrió un espectro de visión en un aspecto determinado. Bajo el influjo de occidente vivimos bajo la tradición académica del mundo anglosajón. Es necesario salir de esa visión etnocentrista y entender diferentes visiones del mundo desde otras perspectivas, y huir de dogmatismos irrefutables que nos limita a la hora de exportar los métodos en otros contextos.

(PH): Es cierto que toda la escuela de autores latinoamericanos es prácticamente desconocida para gran parte de las personas occidentales que hemos tenido como referentes a los autores occidentales, también porque desde la academia se nos ha trasladado esa corriente de flujo académico como el prioritario. A modo de curiosidad, la Escuela de Salamanca, el 90% de los textos han sido traducidos al inglés. Hasta donde llega la capacidad de acumulación de conocimiento anglosajón que tiene esa capacidad de trascender fronteras y culturas, mientras que aquí los autores de la escuela de América Latina sigue estando limitado en su acumulación y difusión. Freire abre la puerta a la posibilidad de entender el pensamiento desde otra perspectiva. Es necesario que abramos la mente hacia pensadores de otras lenguas y de otros contextos para entender el mundo desde otros ángulos.

 

Abril de 2021.



miércoles, 24 de marzo de 2021

Consecuencias de la Emigracion (Continuación)

Ya vimos en el post anterior algunas de las consecuencias que sufren las personas migradas, independientemente de la razón por la cual decidan abandonar su país.

Esta vez voy a centrarme más en algunas consecuencias.

En cuanto a la situación psicológica del migrante, refugiado podemos afirmar que es el aspecto que más mermado queda durante el proceso migratorio, no es fácil dejar tu país por obligación y aún menos dejarlo por una guerra, un desastre meteorológico… primero no es fácil aceptar esa nueva situación, no es fácil aceptar la situación de tu país y no fácil digerir pérdidas familiares, en algunos casos los refugiados ( recordemos que este status solo lo tienen las personas que huyen de guerras, persecuciones, personas LGTBI) pueden llegar al país de destino sin saber qué son de sus padres o madres, hermanas o hermanos, e incluso sus hijas o hijos, no saben si han fallecido, desaparecido, secuestrado… sin contar las pérdidas materiales, tu casa, tu coche, tu colegio, tu oficina, todo eso queda destruido y convertido en escombros difíciles de reconocer.

Las personas que emigran por razones económicas no lo tienen mucho mejor, en algunos casos llegan a un nivel de precariedad que su única solución es lanzarse a una patera para intentar resolver su situación en cualquier otro país. Estas personas también arrastran dramas personales, algunas y algunos tienen que pagar la medicación de su madre o padre, otros tienen hijos que alimentar, otros tienen hermanos a quienes alimentar, otras huyen de violencia machista, solas con sus hijas e hijas… 

Una emigración, sea por la razón que sea es un desafío psicológico para la persona que en un corto espacio de tiempo tiene que ser capaz de adaptarse y afrontar retos difíciles para un ser humano.

Los refugiados e inmigrantes sufren de trastornos psiquiátricos de graves a muy graves, en algunos casos dado por la complejidad de la migración y en otros casos empeorando patologías previas tratadas o no tratadas. Sucesos tales como esperar en la ciudad de Tánger, frente al mar, a la intemperie, con falta de agua, comida, durmiendo en el suelo esperando poder cruzar el estrecho ya sea a nado o en embarcación, ni que decir queda que la embarcación suele albergar el triple o más de personas permitidas y que a nado es casi imposible llegar vivo o con buena salud, y que en ese camino ves a tu amigo que te ha acompañado en Tánger durante meses morir en el agua sin poder hacer nada, o bien tienes que tirar cadáveres al agua.

Por todo esto es más que necesario entender ciertos comportamientos en las personas migrantes, si tienen dificultad de adaptación, depresión, periodos de agresividad… es porque llevan un bagaje muy doloroso difícil de soportar y aún menos cuando no tienes acceso a un apoyo desde tu llegada al país.

Apoyarles no es marcarles el camino, apoyarles es empoderarles, hacerles sentir capaces, no tenemos que hablar y hacer en su nombre, debemos desterrar la mirada paternalista.

Hace poco vi un documental de los refugiados de Moria, en él hablaban diferentes refugiados de sus experiencias y uno de ellos había podido mejorar psicológicamente y superar un poco su situación de incertidumbre, desesperanza, depresión en los campamentos de refugiados, donde no tienen ni donde hacer sus necesidades, gracias a que trabajaba como voluntario en una asociación que da soporte a estos refugiados llevándoles alimentos, ropa, un poco de soporte jurídico, interpretación… este chico había olvidado, incluso, las ganas de quitarse la vida, decía que se sentía útil, que estaba haciendo por sus compañeras y compañeros refugiados y que había llegado incluso a saber que quería ser escritor y escribir su experiencia como refugiado afgano, si consigue finalmente llegar a Europa.

Pilar Díaz 

Arabista e islamóloga, mediadora intercultural y de género.


sábado, 13 de marzo de 2021

Consecuencias de la Emigración

Voy a hacer un resumen de las consecuencias de la emigración, poco se habla de ellas y quisiera darles un poco de visibilidad, porque atajarlas y entenderlas haría de este mundo un mundo más humano y facilitaría el proceso a miles de personas.

Las consecuencias tocan todos los aspectos de la vida de la persona migrada, desde lo físico, hasta lo social y lo psíquico, y afectan al punto de dificultar la vida normal de la persona y de sus familiares.

Da igual si has podido llevar a buen puerto tu proceso migratorio, en todos los casos sufrirás consecuencias que cambiarán tu vida para siempre, pero especialmente si tu proyecto migratorio no ha llegado a buen puerto, que es lo que ocurre en el gran porcentaje de casos.

Para empezar, no es lo mismo venir en avión que en patera, no es lo mismo huir de la guerra que de la situación económica de tu país, pero en cualquier caso se pasa por etapas muy duras y a veces sin acompañamiento, o un acompañamiento adecuado.

Lo primero es aceptar que debes abandonar tu país, tu lengua, tus costumbres, tu barrio, tu entrono, tu familia, tus amigos… que nada será igual que antes, y eso no es fácil de aceptar si tu emigración es obligada y si tu país de destino no te acepta ni te ofrece lo que necesitas como ser humano, entrarás en el conocido síndrome de Ulises, que te llevará a, en un principio idealizar el país de destino y después a idealizar tu país, a vivir permanentemente con estrés, incertidumbre, miedo, que te llevará a periodos de bloqueo mental, olvidos o episodios de agresividad, y te incapacitará tu vida diaria.

Todo esto se produce porque cuando llegamos al país de destino nos encontramos que todo son trabas, que sobramos, que somos un problema y que nadie nos escucha y pareciera que no tenemos necesidades ni servimos para nada.

Hay personas que tendrán problemas para legalizar su situación en el país, no podrán encontrar trabajo y si lo encuentran siempre serán trabajos de baja cualificación y mal pagados, no encontrarán apoyo para el aprendizaje de la lengua sin pagar o de fácil acceso, no podrán alquilar porque sin trabajar, sin dinero y sin papeles y con una nacionalidad incómoda para muchos, te será casi imposible encontrar a alguien que te alquile algo y sin techo no puedes empezar a reconstruir la vida que dejaste.

Estas personas pierden años de sus vidas intentando alcanzar cosas tan básicas como un techo, el derecho a estudiar, a trabajar, a comer dignamente, a tener un sitio donde dormir o ducharse, estas personas se quedan años sin ver a sus familiares por culpa de un permiso de residencia que no llega nunca, quedan en un limbo en el que no puedes trabajar legalmente, no tienes acceso a una vivienda… a nada.

Imaginaos por un instante sentir todo esto, no puedes ver a tu madre o padre, o a tus hijos, estás lejos de tu país, te tratan mal porque no eres de la misma nacionalidad, o no hablas bien el idioma, no sabes dónde vas a dormir esta noche, ni mañana, ni pasado… logras contactar con tus familiares y les dices que estás bien, que has comido pero es mentira, tienes hambre, miedo, sed y nadie te escucha, quieres volver pero has arriesgado demasiado para dar marcha atrás, has arriesgado incluso tu vida. 

Mucho se habla de las obligaciones que tiene el o la inmigrante en su país de acogida, pero poco se habla de la obligación que tenemos como sociedad de acoger, de entender, y de acompañar… esto no quiere decir que no duermas por esas personas sino quiere decir que todos tenemos un compromiso social, que hoy son ellas y ellos los emigrados y que un día fuimos somos y seremos nosotras y nosotros.


Continuará…


Pilar Díaz

Arabista, islamóloga y mediadora intercultural y de género.


miércoles, 10 de marzo de 2021

Padres Presentes



Últimamente me pregunto ¿Dónde están los padres? Quizás esté dándole demasiadas vueltas a la cabeza, quizás me preocupe de verdad. Viendo el mundo en el que crecen nuestros hijos y nuestras hijas, no cabe duda de que es por esta última razón. Me preocupa de verdad.

¿Dónde están los padres? Pero no esos padres distantes, que te miraban desde arriba con un halo entre autoritario y misterioso, esos padres hace mucho tiempo que me dejaron de impresionar, aunque nunca de asustar. Me pregunto por todos esos padres, los padres “presentes”. Esos que saben cuándo es la próxima reunión del AMPA, y que están al día con la cartilla de vacunación.  ¿Dónde están esos padres?

En un mundo polarizado como en el que vivimos, todos esos padres presentes en la educación de sus hijos y de sus hijas, construyen un modelo de educación igualitario, quizás sin saberlo. Un modelo de sociedad capaz de poner los cuidados en el centro de la relación entre ellos y sus hijos e hijas. En un mundo cada vez más polarizado, es necesario que, estos padres que no temen transmitir la ternura y el cariño para sobre ellos construir una relación de confianza, aprendan también a dar un paso hacia adelante.

Ese papá confidente, cuidador, refugio, cercano… debe dar un paso ante un contexto de padres autoritarios capaces de marcar grandes metas a sus hijos e hijas, en muchas ocasiones inalcanzables, transmisores del toxico mantra del “los niños no lloran” entre otras lucidas frases con el fin de poder seguir construyendo comunidad, confianza y seguridad. La igualdad es un reto alcanzable, no nos quepa la menor duda, pero no es un reto sencillo… que tampoco nos queda ninguna duda. Conlleva compromiso y mucha coherencia, conlleva aprender a dar un paso hacia adelante, a ser ejemplo de que otra paternidad es posible y real. Esa paternidad afectiva, sensible, comprometida con un modelo de crianza, y, sobre todo, presente. Presente en la vida de sus hijos y de sus hijas, capaz de poner los cuidados como el eje central de una vida en común, porque los cuidados, porque la vida, no se negocian.

¿Dónde están los padres? Esos padres que todos y todas conocemos. A esos padres, a vosotros me estoy refiriendo, es necesario que demos un paso más. Es necesario que nos encontremos en esos “lugares comunes”, la puerta del colegio, en la sala de espera del pediatra, en el parque… somos muchos los padres presentes, sigamos construyendo el mundo que llevamos en nuestros corazones.

domingo, 7 de marzo de 2021

Las Democracias Imperfectas

 

 

“Acercarnos progresivamente al logro de una democracia auténticamente paritaria supone remover los cimientos sociales y culturales que siguen legitimando una situación de desigualdad en función del sexo.”

Introducción

El gran reto de las democracias actuales es avanzar desde esta forma actual, imperfecta, hacia un modelo capaz de acabar con el orden patriarcal vigente, que además de traducirse en estructuras políticas y jurídicas, es, sobre todo, un orden cultural, y, por ende, vertebra nuestras sociedades, las instituciones, las relaciones íntimas y públicas, los procesos de socialización configurando nuestra identidad tanto de manera individual, como de manera colectiva.  El orden patriarcal lleva siglos condicionando como nos hacemos hombres y mujeres y como deben ser articuladas nuestras relaciones. El modelo patriarcado nos remite, indudablemente, a una cuestión de poder, al monopolio de lo masculino a la correlativa servidumbre femenina, es por ello que, los hombres nuevos tienen que serlo más por su transformación profunda que por su renovación externa.

Las democracias imperfectas.

Actualmente, podemos afirmar que nos encontramos situadas frente a un contexto patriarcal, una cultura basada en el dominio y la violencia, monopolizada por el varón frente a una mujer sometida. La expresión de una relación de poder que provoca discriminación de la mujer y que puede llegar, en el peor de los casos, a generar situaciones de violencia física o psíquica contra ellas. La alargada sombra del patriarcado sigue haciendo prisioneras a las mujeres de un sistema jurídico aparentemente objetivo y neutro donde el orden político, económico, jurídico… tienen género. Incluso el conocimiento científico está condicionado por una visión heteropatriarcal que durante siglos ha primado lo masculino en detrimento de lo femenino, a veces incluso invisibilizandolo.

Tal y como afirma Salazar, la igualdad entre hombres y mujeres no será plena mientras que no transformemos el orden patriarcal que sigue sustentando una clara diferencian jerárquica entre sexos.  Un sistema perverso, y profundamente desigual que, sigue manteniendo una concepción de lo humano basada en los privilegios masculinos y en la negación de la diversidad. Esta situación de desigualdad y las relaciones de poder generadas, donde los hombres poseen claros privilegios sobre las mujeres, se ejerce sobre estas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad. Debe servir de catalizador para la reivindicación del feminismo como marco teórico capaz de proporcionar una justa valoración de las mujeres, de manera individual y colectiva, a lo largo de todos estos siglos, así como un claro eje motor para que la humanidad deje de conjugarse solo en lo masculino. Entre otras dimensiones, en el ámbito jurídico, y en cuestiones tan urgentes y necesarios como en violencia de género, la conciliación de la vida familiar y profesional, los cuidados de las personas dependiente, etc. A la vez que, es necesario extender y consolidar reflexiones sobre las masculinidades, de manera que aporten propuestas que contribuyan a erosionar el modelo patriarcal y se dé visibilidad a otros modelos de masculinidad.

Tal y como expone Tellez, las relaciones sociales de poder en relación a los sexos, se construyen y perpetúan culturalmente, por lo que, a través de una socialización igualitaria y la coeducación, podemos transformar estas ideas machistas y androcéntricas sobre las relaciones de género. Es por ello que, debemos seguir insistiendo en la necesidad de la formación de género de los profesionales de ámbitos como el derecho, la educación o la sanidad, introduciendo la variable de la masculinidad. Estos cambios deben ir avanzando hacia una clara erosión del modelo de masculinidad tradicional, que, aunque obsoleto, es dramáticamente vigente en la actualidad, con el fin de revisar el papel de los hombres en los espacios privados con el fin de redefinir la paternidad.

A través del texto de Salazar, podemos comprobar como en determinadas circunstancias como la globalización o la crisis económica actual, están provocando un freno en las políticas de igualdad, con consecuencias especialmente negativas para las mujeres. La crisis del estado del bienestar incide de manera especial en la efectividad de sus derechos en la medida en que está provocando un recorte de las políticas de igualdad dirigidas a potenciar una efectiva igualdad de género, y es que el compromiso por la democracia paritaria supone objetivos mucho más ambiciosos que los meramente cuantitativos. Otro claro síntoma de la fragilidad de una democracia incompleta que sigue poniendo la desigualdad por cuestión de sexo como una mera moneda de cambio de un sistema frágilmente basculado en un contexto donde, además, los mismos medios de comunicación viven prisioneros de una paradoja porque, al tiempo que muchos de ellos denuncian la discriminación de las mujeres, también contribuyen a la reproducción de roles y estereotipos.

El progresivo acceso de las mujeres a la ciudadanía y al disfrute igual de los derechos está provocando en muchos hombres una reafirmación de la masculinidad patriarcal, en cuanto que ven amenazadas sus cuotas de poder y son incapaces de reubicarse en un contexto de iguales. Tal y como diría Bourdieu, la masculinidad tradicional, se encuentra centrada en la “naturalización” de su hegemonía, donde cuando esta falla, y es cuestionado su poder, aparecen otras formas más explicitas de dominación.  Una estructura de poder desigual enmarcado en un modelo de masculinidad tradicional que se va configurando sobre una lógica de poder desde la dimensión relacional, aunque este poder no se encuentra dirigido hacia las mujeres únicamente, sino contra todas aquellas personas que no presentan formas de masculinidad hegemónica tradicional. Sin embargo, y como contrapeso a esta situación de amenaza percibida por la masculinidad tradicional, vemos como a modo de contrapeso, en esta última década se han empezado a organizarse grupos de hombres, aun minoritarios y poco estructurados, que desde diferentes perspectivas han empezado a asumir un papel activo en la lucha por la igualdad. Grupos de reflexión sobre la condición masculina, mientras que en otros se asumen un papel social muy activo, por ejemplo, en la denuncia de la violencia de genero. Una respuesta social ante las violaciones de derechos de las mujeres ante las patentes situaciones de discriminación.

Ante esta dialéctica de masculinidad hegemónica frente a los modelos de masculinidades igualitarias, Subirats afirma como el regreso del culto al guerrero en su modalidad más visceral, una figura que renace al calor del regreso de la extrema derecha, y que apuestan de nuevo por una masculinidad antigua, la virilidad, en su modelo tradicional, está dejando de ser socialmente necesaria, y, precisamente porque ya no tiene un valor real, se enfatiza y transmite a través de toda una serie de imágenes simbólicas que tienden a magnificarla porque sirve para mantener el dominio de los varones sobre las mujeres. El modelo clásico del guerrero está dejado de tener vigencia en el mundo occidental, mientras que, al igual que el capitalismo, el modelo de masculinidad hegemónica se reinventa sobre sí mismo manteniendo su posición de poder. Y es que, la desigualdad de género sigue existiendo en nuestra sociedad sustentada culturalmente en sus representaciones ideáticas hegemónicas.  Por ello, desde las nuevas masculinidades o masculinidades alternativas debemos poner en cuestionamiento la idea de masculinidad que venimos aprendiendo de manera tradicional, para poder desaprender los roles de género adquiridos durante toda la vida y perpetuados a lo largo de siglos.  Esta deconstrucción de la masculinidad hegemónica tradicional hacia un nuevo modelo de masculinidad igualitaria es procesual, nos permite construir un camino que debemos recorrer de manera conjunta y compartida.  Aquí no hay competición. 

En la línea de lo que define Cobo Bendía es necesario redefinir la dicotomía público/privado, y de este modo extender la corresponsabilidad desde la perspectiva que promueve la teoría feminista para ejercer una profunda reflexión sobre el poder y el dominio, tanto en el ámbito público como en el ámbito privado. La revisión de la masculinidad hegemónica, y con ella sus métodos, con el fin de superarlo y avanzar hacia una reivindicación permanente del feminismo con el fin de lograr alcanzar un nuevo “pacto social”, tiene como objetivo construir una democracia paritaria plena que nos permita cuestionarnos de qué modo nos hacemos hombres, y como ese proceso genera, inevitablemente, consecuencias a quienes nos rodea, y a nuestra manera de entender la vida pública y privada. Es más, tal y como expone Cobo, es necesario, además, entender el sujeto político que constituyen las mujeres como colectivo y la necesidad de su organización a través de una conciencia de clase explotada por el patriarcado.

Hasta el momento, todos los esfuerzos han estado dirigidos hacia la reducción de la discriminación hacia las mujeres, un largo camino propio de las democracias occidentales a través del reconocimiento de derechos, sin embargo, y tal y como afirma Rodríguez Ruiz, esto, tan solo ha supuesto mejoras puntuales en sectores concretos que lejos quedan de suponer una verdadera desarticulación de las bases estructurales de la desigualdad por razón de sexo. En la lucha contra la discriminación por cuestión de sexo, las democracias occidentales han agotado el discurso de los derechos. Derechos, que si bien, son necesarios, no terminan de alcanzar las dinámicas estructurales de la desigualdad en las relaciones entre hombres y mujeres.

Es necesario definir un nuevo modelo de ciudadanía capaz de redefinir las relaciones entre los sexos en base a la igualdad y a un nuevo “contrato social”. Un nuevo modelo de ciudadanía capaz de poner los cuidados en el centro, como eje vertebrador de una comunidad que además de reconocer una categoría de derechos, sea capaz de reconocer una categoría de prácticas. La apuesta por el cuidado debe ser el factor indispensable para la construcción de una sociedad más igualitaria. Implicarnos como hombres en el cuidado debe ir, por tanto, hacia la construcción de la masculinidad desde las relaciones en equilibrio y entender el cuidado como un espacio propio. No como terreno en el que los hombres son invitados o en el que las mujeres dicen cómo hay que hacer las cosas, sino que todos y todas somos ciudadanos de pleno derecho tanto en el ámbito público, como en el ámbito privado.

La gran tarea que el feminismo tiene ante si, tal y como afirma Rodríguez Ruíz es la de elaborar un modelo de ciudadanía que sea capaz de sustituir a aquel modelo de ciudadanía que asocia la esfera pública con la independencia, mientras que la esfera privada se ignora, se patológica, se privatiza y se minusvalora. Esa dialéctica del espacio público/privado pretende rehabilitar la dependencia como una cualidad valiosa del ser humano frente a una lógica neoliberal. Frente a este escenario explotado por el capitalismo, la cuidadania pretende reivindicar la sostenibilidad y el cuidado entre iguales como paradigma de pensamiento comunitario.

Un paradigma capaz de reconocer la diversidad y la pluralidad y capaz de transformar las relaciones sociales de la misma. Entender a las personas como sujetos relacionales es entender, de manera indudable, concebir la dependencia como un elemento constitutivo de nuestra propia autonomía. Es entender, y reivindicar la necesidad de humanizar el actual modelo relacional y productivo para que deje de pivotar sobre el individuo independiente, y comience a percibir al colectivo desde una óptica perspectiva relacional.

A modo de conclusión.

Sin lugar a dudas, cada vez es más urgente incorporar a los hombres en la construcción de una sociedad igualitaria, una sociedad capaz de por el cuidado en el centro de la vida tanto pública como privada, avanzando hacia un modelo en el que cada vez, los hombres asuman, sin ningún tipo de complejo o duda, la participación plena en todas las dimensiones necesarias para alcanzar esta igualdad real y plena.

Sin embargo, tal y como señala Bergara, y a pesar del consenso existente sobre la necesidad de la involucración de los hombres a favor de la igualdad, no existen apenas políticas públicas especificas enfocadas a los hombres. En primer lugar, y de manera fundamental, se debe a que no existe apenas demanda por parte de los hombres, un problema de verdadera trascendencia su pretendemos transformar la dicotomía existente entre el ámbito público y el ámbito privado.

Generalizar la ética y la práctica del cuidado conlleva de manera inexorable incrementar el número de hombres sensibilizados, formados y comprometidos con la igualdad y en contra de las violencias machistas, así como aumentar la corresponsabilidad de los hombres en el trabajo doméstico y de cuidado.

El modelo de masculinidad hegemónico conlleva un verdadero conflicto relacional, y por ello, político. Graves problemas como el ejercicio de poder de los hombres sobre a las mujeres, supone un ejercicio de violencia estructural de gran calado histórico en nuestra sociedad. Es por ello que, como sociedad debemos avanzar desde un modelo de democracia incompleta hacia la construcción del desarrollo de un nuevo contrato social capaz de transformar la dimensión relacional entre mujeres y hombres propiciando la creación de políticas públicas capaces de superar el modelo de masculinidad tradicional hegemónica y trasciendan hacia un nuevo modelo de sociedad igualitaria que apueste por el cuidado como el centro de la propia vida tanto publica, como privada, y que se pueda fundamentar en los principios de la cultura de paz y de la no violencia. Una sociedad capaz de entender la diversidad y la pluralidad como un elemento inherente de la vida y claro factor de enriquecimiento humano, un modelo que lleve implícito la aceptación de los diferentes modos de sentirse hombre y persona.

Ante este gran reto, ante el desafío de la construcción de una sociedad justa e igualitaria, debemos tener claro que es un camino de largo recorrido, un camino complejo que comienza por un compromiso personal capaz de alejarla situación de privilegio experimentado a través del pacto interclasista que supone el patriarcado construyendo un espacio entre iguales.


Israel López Marín

                       Marzo de 2021

Bibliografía

 -Bergara, Ander (2021) “Políticas públicas de igualdad específicas para hombres: reflexiones y propuestas desde la práctica”, en Anastasia Téllez Infantes, Javier Eloy Martínez Guirao, Joan Sanfélix Albelda (eds.) (2021) De la teoría a la acción: en busca de masculinidades igualitarias. Madrid: Dykinson, pp. 95-112

-Bourdieu, P. (2005). La dominación masculina. Barcelona, Anagrama.

-Cobo Bendía; R. (1993) “Mujer y poder. El debate feminista en la filosofía política española”.   

- Rodríguez Ruíz; B. (2010) “Hacia un Estado post-patriarcal. Feminismo y ciudadanía”, Revista de Estudios Políticos. Núm. 149, Madrid, julio-septiembre, pp.- 87-122.

-Salazar Benítez; O. (2012), “Otras masculinidades posibles. Hacia una masculinidad diferente y diferenciada”. Recerca. 2012.12.6. pp. 87-112.

- Subirats Martori, Marina (2020) “El género masculino, entre la obsolescencia y la impostación” pps. 19-34 en Téllez Infantes, Anastasia; Martínez Guirao, Javier Eloy y Sanfélix Albelda, Joan (2020) (Eds.) HOMBRES, GÉNERO Y PATRIARCADO: REFLEXIONES, CUERPOS Y REPRESENTACIONES. Madrid: Editorial Dykinson. ISBN: 978-84-1377-243-1, 164 pps.

- Téllez Infantes, Anastasia (2017) “Sobre cómo el machismo perjudica a los hombres” en Téllez Infantes, Anastasia (Ed.) (2017) IGUALDAD DE GÉNERO E IDENTIDAD MASCULINA Editorial electrónica de la Universidad Miguel Hernández de Elche, págs. 6-20.

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